Pixar apuesta por el 2D y se mete en la historia plana de Disney

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Así como Jean-Luc Godard sostenía que “el cine es la verdad 24 veces por segundo”, la animación digital de las últimas décadas pareció plantear otra premisa: la verdad es un render. En este marco de un universo audiovisual saturado de hiperrealismo en HD, Pixar, después de haber montado su historia en esas certezas, decidió tomarse un respiro y correrse por el momento de la IA y poner unas fichas en el dibujo clásico.

Gatto

El matrimonio entre Disney y Pixar anunció para 2027 el estreno de Gatto, film de animación 2D con dirección del italiano Enrico Casarosa, mismo realizador de Luca (2021) esa carta de amor eterno al estudio Ghibli.

Según lo anunciado, la película contará con una técnica híbrida en la que la textura clásica 2D tendrá citas a las artes plásticas y, sobre todo, a la imperfección. ¡Atrás, tiranos del 8k!

Venecia rojo shocking

En el escenario de la laberíntica Venecia, la trama de Gatto gira en torno a Nero, un gato negro endeudado con un grupo mafioso (algún día quizá Hollywood abandone su obsesión por el cliché del italiano mafioso). Pero poco importa aquí qué es lo que quiere contar Gatto, al menos por ahora. El film de Casarosa se propone retomar el dibujo clásico, procesado por computadora pero con alma, pintado en pantalla pero con manos en la obra. Sin IA, sin sobreproducción ni saturación hi-tech.

Spider-Man: Into the Spider-Verse

Luego del intento fallido de volver animación “realista” a clásicos que no hacía falta maltratar (el Rey León de 2019 parece más un documental sin gracia que un largo de aventuras), Gatto viene a dialogar con la ruptura que propuso en el género Spider-Man: Into the Spider-Verse (Bob Persichetti, Peter Ramsey, Rodney Rothman, 2018). La única grieta entre ambas es el estilo visual; lo que en la aventura de Spidey era pop art y comic al palo, en este caso será la placidez de la acuarela y la mano libre como elementos constitutivos.

¿Cómo será el agua que recorre por las arterias de Venecia retratada por el trazo amigable del 2D clásico? Quizá una parte del público de Gatto se sienta extrañada ante la ausencia del movimiento cadencioso del agua generada con detallismo militante.

Cuphead

Esta jugada de Disney y Pixar llega cuando ya hace algunos años que el público infantil transita los trazos retro de videojuegos que emulan cartoons de comienzos/mediados del siglo XX, tales como Cuphead (StudioMDHR, que hasta creó una serie para Netflix) o Bendy and the Ink Machine (Joey Drew Studios). En tanto, en el último tiempo se sumaron videos cortos como los de la saga Sprunky (NyankoBfLol), que son consumidas por niños y adultos y llevaron el pixelaje a otro nivel.

En el medio de dos extremos visuales, Gatto aparece como oasis de sensatez, un gesto de sofisticación.
 

La patria es el trazo: 9 films animados 2D fundamentales de Disney

Blanca Nieves y los siete enanos (Snow White and the Seven Dwarfs (Walt Disney + 6 directores de segundas unidades, 1937)
La piedra fundacional de Disney, pero, más allá de ser la primera de la lista, es una proeza de la animación. Se utilizó para la obra una multiplane camera, que formó parte de una producción a la que se llegó con un Walt Disney al borde de la bancarrota. El fundador de la marca más legendaria del cine de animación le apostó a la industria que podía sostener el drama y el terror en un film animado para toda la familia y con expresionismo tope de gama. Y lo hizo.

Pinocchio (Disney + 7 directores, 1940):

Para algunos de los historiadores del cine es la pieza perfecta de la animación analógica. Para otros, simplemente uno de los clásicos más contundentes del cine animado. El trabajo visual sobre el agua, la complejidad de los fondos y el barroco utilizado con distinción son solo algunos de los ingredientes que hacen de la aventura del muñeco con alma un insoslayable sin tiempo.

Fantasia (1940)

La vanguardia es así, decía Walt Disney antes que Charly García, también desde el mainstream y con jugadas sorpresa. El largo dividido en episodios (a cargo de doce realizadores) juguetea con la abstracción y también con el trazo a mano alzada, pasando por cierto absolutismo del preciosismo y, otra vez, un despliegue técnico y artístico mayúsculo en la confraternidad imagen-banda de sonido como pocas veces logró Disney.

La bella durmiente (Sleeping Beauty, 1959)

Cinco realizadores trabajaron en otro clásico que, en este caso, contó con el pulso de Eyvind Earle en la dirección artística, cargo en el que años antes descolló por su trabajo en La dama y el vagabundo (1953). La bella del bosque, en maravilloso widescreen, abraza la línea gótica medieval y, en términos de animación, funciona como un lienzo en movimiento, con una libertad que ninguno de sus personajes parece tener fuera de cuadro.

La sirenita (The Little Mermaid, Ron Clements & John Musker, 1989):

El musical de Broadway vio luz y entró al set de Disney. La sirenita funcionó como película, también como obra musical, ni hablar como objeto estrella en los store de Disney.  En términos visuales y narrativos la película redefinió el camino de los estudios creados por el señor congelado.

La bella y la bestia (Beauty and the Beast, Gary Trousdale & Kirk Wise, 1991)

Otra que funcionó hasta como serie televisiva. Este verdadero mamotreto kitsch es nada menos que la primera película animada nominada al Oscar a Mejor Película. El nivel de drama operístico que maneja el film está a la par del despliegue visual, que incluye nada menos que el malquerido CGI.

El Rey león (The Lion King, Roger Allers & Rob Minkoff, 1994):

La épica shakesperiana con animales funcionó a tal punto que es hasta el día de hoy uno de los títulos más queridos del cine animado. Impacto cultural, taquilla estallada y un trabajo visual imponente que incluye estampidas épicas y una trama familiar oscura.

Lilo & Stitch (2002)

Disney aquí ya miraba con cariño al 3D en medio del suceso de Pixar, que ya había estrenado los dos primeros films de Toy Story (John Lassetery, 1995 y 1999) era cada día más gigante. Los fondos pintados con acuarela hicieron de la aventura del bicho espacial azulado un clásico moderno, menor en comparación con joyas previas de Disney, pero efectivo y listo para lanzar a su personaje principal al Edén de los íconos infantiles.

La princesa y el sapo (The Princess and the Frog, Ron Clements & John Musker, 2009)

El último vals de Disney con la animación clásica (más exactamente con el trazo de los 90s). No descolla en términos de técnica pero cuenta con un guion que introduce el elemento distópico de la princesa afro luego de décadas de invisibilización de la negritud.

El laboratorio de Pixar

Pese a que los largometrajes de Pixar son hasta ahora ciento por ciento digitales, es menester dejar aquí dicho que algunos de sus cortos más logrados son en un bello y amable 2D.

Day & Night (Theodore Newton, 2010)

A partir de una idea fuerza smple, Pixar elabora aquí una fusión literal en la que personajes 2D abren la ventana al universo 3D.

Kitbull (Rosana Sullivan, 2019)

Un gato callejero y un pitbull se entrelazan bajo la técnica del dibujo a mano (vía pantallas) áspero y expresivo.

Burrow (Madeline Sharafian, 2020)

Si la pandemia no arrasó con todo fue, en parte, por esta delicia que ancla su estética en los libros de cuentos para niños. Líneas claras, fondos planos y personajes entrañables.

 

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Comentarios 3

R
Rafael2617 de diciembre de 2025
Creo que volver a lo clásico no significa un retroceso, pienso que es necesario explorar de nuevo estás áreas pero con un enfoque más actual, es Interesante y creo que se podría reinventar cosas nuevas que tengan un mejor enfoque , que es tan necesario en Disney. Saludos
S
Sofi Soso14 de diciembre de 2025
A mi me encanta la rotoscopia. En mis cuentas de Instagram y Tiktok hay dibujos y animatics hechos con esa técnica. Creo que le vendría muy bien a Disney regresar a la tecnica, usando un programa de rotoscopia que revolucione la animación 2D moderna. No sé cómo pero me gustaría ver eso
G
Guiño Guiño11 de diciembre de 2025
La técnica mixta parece el camino ideal, sin embargo puede que no sea lo suficientemente rentable. La animación en 2D tiene un encanto inigualable y una riqueza expresiva que esperemos nunca se pierda.

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