Tiempo de revancha en Luz Mala Cine: el flamante ciclo de proyecciones y debate en Divo | Soundrec

Reseñas generales

Era la semana del BAFICI, por lo que cuando me ofrecieron ir a un ciclo más de cine lo primero que pensé fue que no. Ya tenía otra función en ese momento, no podía. Sin embargo, era la proyección de una película que me debía ver hace mucho tiempo y la propuesta parecía ser diferenciadora. Regalé la entrada que tenía para la función de ese día del festival y fui a Divo | Soundrec en Serrano 194 a ver Tiempo de revancha de Adolfo Aristarain. 

 

Divo | Soundrec no es un espacio común. En realidad, más que una sala de proyección, es un estudio de grabación y de sonido. Fue el primero en el país en haberse certificado Dolby, es de las pocas —o la única— que cuenta con sonido Atmos, y allí se hizo la mezcla final de decenas de películas argentinas, como la de XXY y El niño pez de Lucía Puenzo, Caracho y Leonera de Trapero, Desierto Verde de Ulises de la Orden o el de la remasterización de La historia oficial de Luis Puenzo. Pero el duro contexto actual, con un INCAA paralizado y desmantelado, provocaron que disminuyera de forma drástica la actividad del lugar, que debió reinventarse. Así es como se creó Divo, un espacio cultural con propuestas de teatro, danza, poesía y cine. Y Luz Mala Cine estableció su lugar allí.

Las primeras proyecciones ya tuvieron una amplia convocatoria.

Ciclos de cine hay muchos en la Ciudad. Por eso, encontrar uno en donde se le pone más pasión de la cuenta siempre llama la atención. En este caso, profesores de la cátedra de Historia Analítica de los Medios Audiovisuales en FADU decidieron realizar proyecciones de cine nacional, con una curaduría previa, seleccionando y englobando diferentes obras en una temática en particular. Aparte, cada una de ellas es ilustrada por Amayo (@amayodibujante en Instagram) tanto en redes como en una entrada física, y posteriormente hay un espacio de debate.

 

La primera fue de Anarchivos, que incluyó Esquirlas (2020) de Natalia Garayalde, Río Turbio (2020) de Tatiana Mazú González, Cuchillo de palo (2010) de Renate Costa y Los Rubios (2003), de Albertina Carri. La segunda fue Distopías rioplatenses, con Invasión (1969), de Hugo Santiago (1969), Otra esperanza (1984, 1996), de Mercedes Frutos (1984, estrenada en 1996), Moebius (1996) de Gustavo Mosquera e Historia de lo oculto (2020), de Cristian Ponce.

La directora Mercedes Frutos estuvo presente en la proyección de su película Otra esperanza.

Ahora, comenzó el ciclo Capital Humano, que toma el nombre del ex Ministerio de Trabajo, y en el que, como ellos mismos dicen, se verán “películas (y cortos!) que ponen en tensión los espacios de trabajo formales e informales, las relaciones asimétricas entre las patronales y lxs trabajadorxs, y su complejización/flexibilización a través del tiempo”. Como primera obra inaugural, se proyectó Tiempo de revancha.

 

Un caballo de Troya en medio de la censura

 

La productora Aries de Héctor Olivera y Fernando Ayala marcó una época del cine nacional. Fundada en 1956, buscaba realizar obras de gran calibre de forma independiente, en una época en la que los grandes estudios estaban en decadencia. Así, generaron un plan de negocios en la que mientras hacían obras para terceros para sostenerse (que incluía películas tan disímiles como las de Olmedo y Porcel como producciones de clase B en colaboración con el estadounidense Roger Corman), dirigían y producían films más de autor, como El jefe,  La Patagonia rebelde, Plata dulce o Tiempo de revancha.

Fotogramas que van con una época: el silencio y la represión.

En este último caso, la película fue dirigida por Adolfo Aristarain, que de alguna forma le sirvió para despegar del todo con su marca de autor (venía de realizar una ópera prima policial y dos más de encargo, del ciclo La serie del amor). La obra, íntegramente dirigida y escrita por él, sigue a Pedro Bengoa, interpretado por Federico Luppi, un trabajador que habría dejado un pasado de lucha sindical y que es contratado por una empresa de minería. Sin embargo, las constantes irregularidades que tienen por finalidad la máxima ganancia a costa de los derechos y las buenas condiciones laborales, deja un saldo de un muerto y Bengoa decide realizar junto a un compañero (y conocido de larga data) una tramoya para fingir un accidente y cobrar dinero por ello. El plan se desvía, y Bengoa debe simular que perdió el habla por todo lo que dura la negociación, y hasta decide ir más allá.

 

La obra es excepcional no solo por su narrativa transgresora y atemporal, sino también por cómo fue estrenada en plena última dictadura argentina. Como La Patagonia rebelde (aunque por diferentes razones), fue una anomalía, un caballo de Troya que se metió de lleno en el sistema, eludiendo toda posible censura. Miguel Paulino Tato, el censor más famoso de la historia nacional (y a quien Sui Generis le dedicó el tema “Las increíbles aventuras del Señor Tijeras”) se habría visto fascinado por la gran ejecución, lo que lo habría hecho dejar de lado toda una narrativa crítica del contexto político-económico.

La tramoya en la minera como eje de la obra.

Y es que Tiempo de revancha habla del poderío de las empresas y de las pocas restricciones y regularidades impuestas por el Estado hacia ellas. Es un llamado de atención a las medidas neoliberales que la presidencia de facto, liderada en aquel entonces por la Junta Militar, realizaba favoreciendo al mercado, a una concentración del poder económico y destruyendo en dicho proceso a la industria nacional y a la sociedad y la cultura argentinas. 

 

Se podría decir que hay un enlace —tal vez inspiración— con aquellas películas de pleno New Hollywood de Alan J. Pakula, en donde también ya hacía una crítica profunda al Gobierno y al accionar empresarial con su Trilogía de la Paranoia. En concreto, su película The Parallax View se sumerge en la literal paranoia del periodista Frady, temeroso de que lo maten luego de descubrir a una empresa dedicada a asesinar a políticos. Como en aquella película, Bengoa es enredado y amenazado por todo un amenazante y casi omnipresente aparato empresarial. Como en aquella película, la paranoia y la tensión laten de forma constante: ¿gritará sin darse cuenta? ¿Lo matarán luego del juicio? ¿Qué deberá hacer para cuidarse?

Pedro Bengoa, interpretado por Federico Luppi, y el abogado “mercenario” Larsen, interpretado por Julio de Grazia.

Las grabaciones invisibles de su voz hacen acordar también a otro gran hito del New Hollywood, The Conversation, de Francis Ford Coppola. De alguna forma, son todos elementos que se encontraban en el zeitgeist de una época, y que hoy están más presentes que nunca, en una modernidad hipervigilada.

 

Pero Tiempo de revancha aúna diferentes influencias y las concentra en una narrativa original y fresca, con una marca de estilo que luego continuaría en más obras como Últimos días de la víctima, Un lugar en el mundo o Martín (Hache). Las imágenes de bocas tapadas en una pantalla grande de un cine en pleno momento dictatorial, con mentes calladas y reprimidas, debieron haber sido fotogramas necesarios de ver, un poco de respiro en medio de la sofocación de un duro régimen. La narrativa es justamente propia del New Hollywood, con un costado crítico y un final oscuro, pero con un sello claramente argentino en su idiosincrasia y atmósfera. Y las interpretaciones, especialmente la de Luppi, engrandecen aún más la atmósfera opresiva y persecutoria.

Full article: La ética de la voz-Real y la autoamputación de la lengua en  Tiempo de revancha
Un final visceral e impactante.

Luego de la impactante escena final, luego de los créditos, hubo lugar para un debate, algo tampoco común en los ciclos de cine. Y justamente se charló la idea de cuán transgresora era esta película. Se dijo que era crítica en contenido, pero no en forma, como sí lo habrían sido Raymundo Gleyzer o Pino Solanas. Se habló también de un caballo de troya dentro de una industria audiovisual controlada de aquel momento. Se buceó por un análisis y diferentes significados de una obra maestra que sigue dando mucho de qué hablar, aún pasados 44 años de su estreno.


Nota por Alex Dan Leibovich | Periodista | Redactor en Clarín, Indie Hoy, Peliplat y Erramundos.


Publicado el 20 de abril del 2025, 8.05 PM | UTC-GMT -3.


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Comentarios 6

U
User-13797057567 de mayo de 2025
Muy buena experiencia
A
Alex Dan Leibovich | Erramundos14 de mayo de 2025
En respuesta a User-1379705756: Totalmente!
C
Cristian Marmolejo26 de abril de 2025
Buena la película 😄
J
Jeroo Casco26 de abril de 2025
Me la perdí. Tengo que verla ahora en algún otro ciclo o ver que onda. También tengo pendiente La Patagonia Rebelde. Gracias por tan buen artículo Alex, es muy necesario en estos tiempos!
B
Baruj Fainstein21 de abril de 2025
Es un excelente ciclo en un espacio increíble!! 🫶🏻
A
Alex Dan Leibovich | Erramundos23 de abril de 2025
En respuesta a Baruj Fainstein: Totalmente!! Genios detrás de este hermoso ciclo 💜✨️

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