Bajo las banderas, el sol: la reconstrucción de una memoria borrada
Reseñas generalesUna gigantesca represa es instalada en Itaipú y sus aguas son mostradas en reversa, yendo a contracorriente, así como la gente que camina en masa hacia atrás en las calles de Paraguay. Y es que en el documental Bajo las banderas, el sol, la reconstrucción de una memoria recortada y borrada es una medida política: el material de archivo es mostrado como se encontró, pero bajo una edición intervenida. Si bien no hay voz en off que ligue entre sí las diferentes secuencias, la voz del director Juanjo Pereira está presente en la edición del documental que reconstruye el periodo de la larga dictadura de Stroessner en Paraguay.
Es sabido cómo el Plan Cóndor perpetrado por Estados Unidos incentivó y colaboró en propiciar dictaduras todo a lo largo y ancho de Latinoamérica con el pretexto de combatir al comunismo. Así, nuestro país, Chile, Uruguay, Brasil, Bolivia y Paraguay cayeron bajo las manos militares de oscuros regímenes que persiguieron, torturaron y asesinaron. Sin embargo, cada uno cobró una forma diferente. Si en Argentina fue una dictadura intermitente, con diversos periodos fragmentados con distintas cabezas en el poder desde 1955, en Paraguay hubo un gobierno de facto longevo de Alfredo Stroessner, que de manera consecutiva desde 1954 y durante 35 años gobernó con mano dura hasta 1989.

En ese sentido, ya hay documentales como Llegó la hora de Jennifer Hartley-Ortiz o Ejercicios de Memoria de Paz Encina, pero era una deuda pendiente realizar un trabajo exhaustivo sobre material exclusivamente de archivo. Y el enfoque puesto en lo encontrado no es el más tradicional en el cine documental: en vez de hilar el relato de forma didáctica con voz en off y testimonios, la voz autoral recae más que nada en la edición del film. Tal hecho podría implicar un riesgo para el ritmo del documental, y por momentos tiene altibajos, pero nada que no justifique la proeza. La sucesión de noticieros tanto nacionales como internacionales, informes, entrevistas y documentos son mostrados en el orden cronológico en el que se fueron sucediendo los hechos, pero bajo una mano editora: una siniestra música, efectos de sonido ominosos y efectos en reversa.
Así, el material hilado sirve como una reconstrucción de un accionar represivo y de una figura de poder. Y cubre la mayor cantidad de aristas posibles: su influencia sobre campesinos, su control total de los medios de comunicación, sus conexiones con los nazis, su nula importancia por lo ecológico con la construcción de la represa de Itaipú, su omnipresencia propagandística en las calles, sus diferentes manejos geopolíticos a nivel mundial. Hay una profunda, exhaustiva y calibrada investigación en pos de recuperar la memoria.

Ahora, la decisión de ir por un carril no tradicional en el cine documental, hace que por momentos haya una falta de dinamismo en el relato. El ritmo decae y se empasta de a ratos, con largas secuencias sin cortes y materiales editados en distintos formatos. Tal vez para un espectador tradicional no terminaría de funcionar del todo. Eso no quita la magnitud y el valor del esfuerzo y una posición artística que es coherente a lo largo de toda la duración.
Al final, una estatua de Alfredo Stroessner es demolida. Es tirada en un depósito, en donde descansa recostada entre pilas de basura. Hubo varias propuestas de compras, desde de parte de la familia hasta de gente que quiso reciclarla. Y en el lugar en donde estaba originalmente solo quedan sus pies. La cámara se enfoca en ellos en un plano fijo, mientras las palomas van y vienen, como si fuera un paisaje natural. Se hizo un esfuerzo por borrar todo, pero las pisadas del dictador aún duelen. Murió en el 2006 en su mansión de Brasil sin haber pasado por juicio alguno y hoy gobierna el mismo partido en el cual él estaba inscripto. Su cuerpo fue arrojado, pero sus pisadas aún se sienten, y el documental es contundente al mostrar su peso.
Nota por Alex Dan Leibovich | Periodista | Redactor en Clarín, Peliplat y Erramundos.
Publicado el 8 de abril del 2025, 5.35 PM | UTC-GMT -3.
Más notas relacionadas: El BAFICI que se avecina: una selección personal de 14 obras para ver | Después de un buen día: el documental reivindicatorio de un fenómeno de culto | Adiós Sui Generis: traspasando la pantalla y el tiempo | Motochorros: la resistencia del punk | Uncropped: la vida y obra del fotógrafo James Hamilton | Mavita llena eres de gracia: un ejercicio de memoria y amor
En caso de que te haya gustado la publicación se agradece mucho dándole me gusta, poniéndolo en favoritos, comentando y siguiéndome para colaborar en su difusión. ¡Gracias!






Comentarios 6