La Patagonia rebelde: un transgresor western patagónico

Reseñas generales

La Patagonia rebelde llegó a las pantallas del cine argentino hace 50 años, un 14 de junio de 1974. Fue una película transgresora para su época, en la que se retrataba un hecho trágico en la historia argentina, cuando entre 1920 y 1922 diferentes manifestaciones de obreros patagónicos en precarias condiciones de trabajo fueron reprimidas de forma brutal por un ejército comandado por Héctor Benigno Varela.

 

El hecho fue registrado y relatado por diferentes historiadores, pero tal vez la más profunda y reconocida investigación fue la realizada por Osvaldo Bayer entre 1972 y 1978, la cual fue recopilada en cuatro tomos en La venganza de la Patagonia trágica. El director Héctor Olivera había conformado junto a Fernando Ayala la productora Aries, y aprovechando la llegada de Perón al poder y la posible vuelta de una libertad de expresión, buscó un proyecto para sacar provecho del nuevo clima político. Encontró uno en el fusilamiento de los hasta 1500 obreros a principios de la década del 20.

50 años de “La Patagonia rebelde”: historias y secretos de la inolvidable  película de Héctor Olivera - Infobae
Víctor Hugo Caula (director de fotografía) y Héctor Alterio en el rodaje de La Patagonia rebelde, con Héctor Pellegrini en segundo plano. Crédito: Fabricante de sueños, de Héctor Olivera.

El guion fue hecho en colaboración entre Olivera, Ayala y el mismo Bayer, quienes viajaron hasta Santa Cruz durante el proceso de preproducción. El casting convocó a grandes estrellas del momento como Héctor Alterio y Pepe Soriano y a otros jóvenes en ascenso como Luis Brandoni o Federico Luppi. Rodaron en la Patagonia, en donde fue clave el papel del gobernador de la provincia, Jorge Cepernic, quién les dio acceso a sectores históricos y quien los proveyó de 60 cadetes de la escuela de policía de la provincia para que interpretaran al Ejército.

 

Entre las actuaciones, se destaca con creces la de Pepe Soriano. El actor interpretó a un sindicalista alemán—el cual fue adaptado en el guion a partir de dos anarquistas que en verdad existieron— que vivió ya un tiempo en el país, por lo que representaba un desafío replicar aquel acento único lo más veraz posible. Olivera contó que cierta vez un periodista lo interceptó durante el Festival de Berlín, en el cual se proyectó la obra, y le preguntó si el actor era alemán. Olivera respondió que no, y que apenas había recibido el guion el actor acudió a un actor alemán de teatro, le llevó los diálogos y los grabó con su acento de alemán residente en Argentina. Así pudo replicar con excelencia aquel rol tan específico.

El rodaje en exteriores fue filmado en Santa Cruz. En el suelo se encuentra Pepe Soriano. Crédito: Fabricante de sueños, de Héctor Olivera.

Los demás no se quedan atrás. Luppi interpreta con maestría a un obrero patagónico, mientras que Brandoni encarna a un joven dirigente y enérgico sindicalista. Por otro lado, Alterio en la piel del teniente coronel Zavala —basado en el Tte. Cnel. Héctor Benigno Varela, cuyo nombre no se puso para evitar una posible censura— hace un gran trabajo para mostrar la dureza que debió haber detrás de una persona que se animó a realizar tal carnicería. 

 

Mientras que los exteriores fueron filmados en tierras patagónicas, los interiores fueron rodados en los estudios de Baires Films, histórico lugar en el que grabaron Mirtha Legrand, Zully Moreno o Eva Duarte y que habían sido fundados en el apogeo de la industria cinematográfica en Argentina, cuando invertir en grandes terrenos de la zona norte de Buenos Aires era lo más habitual. Ya fundada, Aries buscaba un lugar donde filmar y encontró allí su reducto. Más tarde, también se grabarían allí La noche los lápices, Plata dulce, Tiempo de revancha o las insólitas co-producciones con Roger Corman como El guerrero y la hechicera o La muerte blanca.

Rodaje de La Patagonia rebelde. Crédito: Fabricante de sueños, de Héctor Olivera.

El trabajo en la escenografía y el vestuario está más que logrado para reflejar la atmósfera de una época. La estética hasta podría remitirse al western estadounidense, solo que traspolado a la Argentina de principios del siglo XX; no hay cowboys, sino gauchos, pero hay caballería, hay páramos y hay tiroteos, tropos comunes en el género hollywoodense. 

 

Un subtexto con el que cuenta la obra es una crítica mordaz y sarcástica al trabajo de empresas extranjeras en el país, a la sobreexplotación empresaria, al accionar del Ejército y al relativismo de ciertas acciones nacionalistas. Zavala  había realizado la matanza con la motivación de establecer la paz frente a una posible invasión chilena. Sin embargo, el brillante y ácido final lo muestra entre los diferentes empleadores cantando el himno estadounidense, descubriendo que en realidad todo lo que había hecho fue menos por su país que para ganancias de empresas extranjeras.

De «La Patagonia Trágica» a «La Patagonia Rebelde». Crónica de una película  (frag. 6) - Kalewche
Luis Brandoni y Pepe Soriano interpretaron a los dirigentes sindicalistas que buscaron defender a obreros patagónicos sobrexplotados. 

Estos diferentes elementos la hacían muy transgresora para la época y hasta para un gobierno que pese a ser democrático (como lo fue el tercer mandato de Perón en el país), se caracterizaba por realizar una fuerte persecución a comunistas y disidentes y en donde el poder del Ejército seguía siendo grande. La película no fue calificada en sus comienzos, por lo que no podía ser exhibida. Olivera realizó funciones para diputados y senadores y hasta envió la película a festivales para generar presión, pero no fue ninguna de estas acciones lo que lograron desbloquear la censura. Aparentemente, Perón tuvo un cruce con el sobrino del que fuera el segundo al mando en el fusilamiento de los obreros patagónicos, por lo que en venganza aprobó el film y este se dio en todo el país el 14 de junio de 1974. 

 

La película se estuvo proyectando por casi 4 meses, hasta que luego de la muerte de Perón se presionó desde el gobierno para que se quitara la película de los carteles. Finalmente, fue removida un 4 de octubre, pero esta ya había dejado huella con más de 1 millón de espectadores en todo el país y con un éxito también crítico. A mitad de los ochenta, tuvo su revancha, ya que pudo reestrenarse en plena primavera democrática y cosechó muchos más espectadores.

Mirtha Legrand y Héctor Olivera, distinguidos con el doctorado Honoris Causa  de la UBA en la jornada inaugural del FIC.UBA | GPS Audiovisual
Héctor Olivera recibió el Doctorado Honoris Causa en el último Festival de Cine de Buenos Aires junto a Mirtha Legrand.

La película fue proyectada en el marco del Festival de la Universidad de Buenos Aires en octubre, y se le concedió a Héctor Olivera la distinción de Doctorado Honoris Causa. Este realizó un sentido discurso, acompañado por Luis Brandoni, y dejó testimonio de la importancia histórica de un film que aún hoy sigue coronado en la historia del cine argentino como uno de absoluta irreverencia.


Nota por Alex Dan Leibovich | Periodista | Redactor en Clarín, Peliplat y Erramundos.


Publicado el 22 de noviembre del 2024, 6.13 PM | UTC-GMT -3.


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Comentarios 1

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Arlequin23 de noviembre de 2024
Por el amor de Dios, se precisan mas reseñas de cine argentino de antes!. Considerando que es una comunidad de cinéfilos mayormente argenta, faltan reseñas de La Tregua, los filmes de Torres Nilson, Favio, Olivera, Aristarain... hasta te diría que las comedias de Olmedo y Porcel porque hacen a la historia del cine nacional. ¿Y Sandrini? ¿Y Palito Ortega? ¿Y Daniel Tinayre?. Excelente reseña

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