76 89 23: una radiografía del cine y de la sociedad argentina
Reseñas generalesEl cine sobre cine es una pata clave dentro de la columna vertebral del BAFICI. En ese sentido, el documental estrella de la edición pasada fue Después de Un buen día de Néstor Frenkel, obra que analizaba tanto la película de culto de Quique Torres como todo el significado y el fenómeno posterior que germinó la obra. Como ella, 79 89 23 de Federico Benoit parte de otra película de culto argentina, 79 89 03, y la toma como puntapié para construir una radiografía que cubre tanto la historia reciente y el cine nacional hasta el estado actual de la sociedad y la política del país.
La obra original de Flavio Nardini y Cristian Bernard es, como se dice en el documental, un retrato de tres momentos de la historia nacional, pero más bien de una década en concreto: la menemista. Queda claro en la obra cómo la infancia de los tres protagonistas en plena última dictadura configura una idiosincrasia que termina siendo la habilitante para que hayan unos noventas ferozmente neoliberales. Sin embargo, es una película, que a diferencia de contemporáneas suyas del llamado “Nuevo Cine Argentino”, hace una crítica desde un lugar irreverente, con secuencias controversiales que tocan la xenofobia, la misoginia, el racismo y hasta la pedofilia. De alguna manera, se aleja de la contemplación de directores como Martel o Trapero, y a su vez se acerca en contenido político a las películas de los ochenta, manteniendo una forma estética de blanco y negro y tomas urbanas. Ese carácter anómalo fue lo que hizo dividir la crítica en su momento y la que terminó coronando a la película como una de culto.

El documental estudia ese fenómeno y al hacerlo sitúa a la película dentro de una genealogía del cine nacional y de todo lo que constituye al camino de un film en la industria del país: el estudio previo de los directores en la FUC, su pasaje por la publicidad, el estado del INCAA y de la Ley del Cine en los noventa, el circuito de festivales propiciados por Peña o por la misma segunda edición del BAFICI, y el rol de la lectura posterior de la obra en los críticos de cine tanto de medios como Clarín o El amante. Se ofrece una mirada intensa y quirúrgica de los mismos protagonistas de esa época, pero también de parte de expertos, fans e investigadores con una mirada desde la actualidad sobre ese recorrido. Así, de alguna manera el documental es una investigación sobre el cómo se hace y el cómo se lee el cine argentino mediante un ejemplo paradigmático.
Pero la obra va aún más allá. Acierta no solo al leer el espacio diegético del detrás del origen y el detrás de escenas de aquella película, sino que también es un ejercicio de análisis del mismo tejido social argentino. Lo que motivó a la película en su momento, en cuanto a reflexión de todo lo que habilitó y generó la última dictadura, también motivó a este documental, en cuanto a lo que de alguna manera prefiguró aquel estado de las cosas mostrados de forma explícita y sin tapujos en 76 89 03. Veinte años después de aquel último año retratado de forma futurista en la película —con una hiperinflación del 500% y con una reelección de un empedernido neoliberal— se repitió en el 2023, con la victoria de alguien que revalorizaba y afirmaba el modelo de los noventa. Aquellos tres personajes “antihéroes” que protagonizaban la película, sinécdoques de lo peor de la clase media argentina, se podrían sintetizar en todos sus oscuros aspectos en la elección del actual presidente y en la configuración de su electorado.

En ese sentido, el guion y la estructura del documental se vertebran de forma dinámica a través de distintos segmentos delimitados, ocupados por una heterogeneidad de voces que dotan de muchísimo color a la obra. Desde el crítico Fernando Martín Peña hasta la locutora Elizabeth Vernaci, desde el periodista Hernan Panessi hasta el director Marcelo Piñeyro, desde los directores y protagonistas de la película hasta el comediante Guille Aquino —primo de uno de los directores— o docentes e investigadores de diferentes universidades. Esa misma diversidad de voces se puede encontrar en la diversidad de tonos tratados; los momentos cómicos son realmente cómicos, provocando estallidos de risas en la sala, y los momentos solemnes son realmente solemnes, invitando a la reflexión.
Entonces, 76 89 23 es un documental que pretende realizar un ambicioso ejercicio y lo logra con creces: desmenuzar y analizar una película tanto por dentro como por fuera. Es tanto cinematográfico como sociológico, y esa no es una tarea fácil de realizar. Y también, remarcado más que nada al final, es un manifiesto ante estos tiempos de desmantelamiento del arte y de discursos violentos. No solo habla sobre cine irreverente, sino que también invita a hacerlo, y en esa acción —certificada ya por el valor de culto que hay en la película que analiza— hay un enorme valor.
Nota por Alex Dan Leibovich | Periodista | Redactor en Clarín, Indie Hoy, Peliplat y Erramundos.
Publicado el 12 de abril del 2025, 8.26 PM | UTC-GMT -3.
Más notas relacionadas: El BAFICI que se avecina: una selección personal de 14 obras para ver | Después de un buen día: el documental reivindicatorio de un fenómeno de culto | Bajo las banderas, el sol: la reconstrucción de una memoria borrada | Plesiosaurios vivos: un universo de fascinación
En caso de que te haya gustado la publicación se agradece mucho dándole me gusta, poniéndolo en favoritos, comentando y siguiéndome para colaborar en su difusión. ¡Gracias!







Comentarios 6