Cine internacional en el BAFICI 26: Hot Milk, Stranger Eyes, Les Barbares

Reseñas generales

Durante el BAFICI 26 vi tres películas de tres tonos y de tres nacionalidades diferentes que me llamaron la atención por diferentes motivos: la británica Hot Milk de Rebecca Lenkiewicz, la singapurense Stranger Eyes de Yeo Siew Hua y la francesa Les Barbares de Julie Delpy.


Hot Milk: matar a la madre

Hot Milk (2025) | MUBI

Los días pasan uno tras otro en la playa. Hay una temporalidad diferente allí, como fluida, entre olas, arena, desierto, casas frente a la costa, y una extraña enfermedad que no encuentra (o no quiere encontrar) cura. Madre e hija viajaron a España para intentar encontrar una solución a una enfermedad invisible que es dolor y parálisis en la primera. En el proceso, la relación se tensa y se resquebraja, mientras historias ocultan salen a la luz en la ópera prima de Rebecca Lenkiewicz, basada en el cuento de Deborah Levy, Hot Milk.

 

En el agua, pican las medusas. Sofía se mete y nada allí, pese a que una y otra vez recibe quemaduras de aquellos animales que, como se dice en la película, no poseen huesos. Un problema con los huesos tiene su madre, que vive envenenando a su hija con exigencias y dolorosas palabras. Madre y medusa son lo mismo en esta obra; ambas se encuentran a la deriva, ambas parasitan a una hija que sigue acudiendo a su madre pese a su maltrato, que sigue nadando en el mar pese a las picaduras.

 

En el medio, navega en un océano de muchos vínculos, en los que de alguna forma hereda el mismo comportamiento: con la hija del médico, con la cual bebe a más no poder, con Ingrid, que de alguna forma también parasita a varias parejas a la vez. Mientras, el tiempo pasa en una edición más que interesante; día y noche, noche y día, a veces con secuencias más largas, otras breves pero contundentes. Y las pesadillas son un mensaje: ella, encadenada a una silla de ruedas, en el fondo del mar.

 

El final de la obra es cuanto menos atrevido y recuerda mucho al de Las siamesas de Paula Hernández, también sobre un vínculo entre madre e hija, también relacionada con la costa. Matar a la madre es metáfora y también literalidad cuando Sofía la deja con la silla de ruedas en la ruta con el fin de que venza a una enfermedad que parece ser más mental que física. ¿Se levanta? ¿No se levanta? La respuesta que ya se encuentra fuera de plano no es importante, sí lo es la acción de dejarla allí.


Stranger Eyes: ojos vigilantes

Stranger Eyes' Review: Yeo Siew Hua's Twisty Singaporean Thriller

Una Singapur ultravigilada. Cámaras colgadas en las esquinas, en los pasillos, en los interiores. Y, como queriendo imitar a un sistema de ojos electrónicos, personas que también asumen ese papel, convirtiéndose en voyeurs. La paradoja de Stranger Eyes de Yeo Siew Hua es que pese a haber tanta vigilancia, la hija de Junyang y Peiying desaparece sin dejar rastros.

 

Mientras que la película se plantea como una de búsqueda, en un tono thriller pero en un raro mestizaje con cierto cine más contemplativo, la película funciona. La policía intenta rastrear, pero los padres también, a su manera. Se vuelven detectives amateurs, que indagan sin resultado alguno. Mientras, de telón de fondo, una ciudad que no es ciencia ficción, sino una estampa de la más cruda actualidad: moles de cientos de departamentos, uno al lado del otro, cada uno con su propio espacio de vidas.

 

Pero cuando la película intenta incluir más líneas argumentales (por ideas más interesantes que fueran) se empieza a diluir. Un voyeur, Lao Wu, que de alguna forma busca tener la misma vida que Junyang: lo sigue, lo filma, establece contacto con su esposa, ve a la pareja desde el edificio de enfrente. Cuando es descubierto, Junyang parece contagiarse de aquel mismo deseo de seguir y de filmar. 

 

Hay unos giros argumentales que, al estar dentro de una película que dura más de lo que debe y que toca más de lo que debe tocar, se pierden y diluyen. La chica que empieza a ser vigilada por Junyang resultó ser la hija de Lao Wu. Al final, la niña fue encontrada por la policía y terminó siendo lo menos importante de una película que en el fondo habla de una actualidad cada vez más fragmentada y mediada.


Les Barbares: cruzando prejuicios

Meet the Barbarians' Review: Julie Delpy's French Refugee Comedy

La emigración y la inmigración. Un mundo de conflictos, en donde masas de gente se ven desplazadas de sus países, fuera por guerras, por crisis económica, por fuertes cambios políticos. Julie Delpy vuelve a tomar la batuta para tratar este tema en Les Barbares, pero desde una óptica cómica y crítica a la vez y desde una polifonía de voces.

 

Paimpont se prepara para recibir a inmigrantes de Ucrania, pero ocurre lo inesperado: las puertas se abren para muchos y no quedan refugiados para aquella región de Bretaña. Así es como en su lugar reciben a sirios, lo que hace estallar de prejuicios y xenofobia a un pueblo entero.

 

En tiempos del avance de neofascismos y nuevas derechas, obras como las de Delpy se transforman en necesarias. No solo por la carga crítica que hay en todo el abanico de personajes y reacciones, las cuales van desde el comunista empedernido Yves, interpretado por el padre de Julie, Albert Delpy, hasta el conservador y xenofobia Hervé Lafitte, y todos los que están en el medio, sino por tratar el tema de manera luminosa y optimista, sin necesidad de ir a la oscuridad y al golpe bajo que la realidad más cruda actual pueden suscitar.

 

En ese sentido, hacer una comedia francesa —de esas que tienen un firme asentamiento en un guion sólido— sobre un tema tan delicado es algo difícil de hacer y que puede salir realmente mal; en este caso, Delpy se maneja con soltura entre lo trágico y lo gracioso para ofrecer una obra polifónica, en donde cada historia tiene su tiempo necesario y en donde cada personaje tiene su tridimensionalidad requerida. 

 

Se podría decir que peca de optimista cuando la familia es aceptada, y hasta la persona más conservadora los termina aceptando, pero creo que en estos tiempos un final así es una declaración de principios y un tropo necesario. Por más películas luminosas, que tal vez puedan marcar otro camino.


Nota por Alex Dan Leibovich | Periodista | Redactor en Clarín, Indie Hoy, Peliplat y Erramundos.


Publicado el 18 de abril del 2025, 2.01 PM | UTC-GMT -3.


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Comentarios 3

J
Jeroo Casco21 de abril de 2025
Esa de Singapur tenía pinta al principio, pero después seguí leyendo y FUCK! se ve que la embarraron un poco :(
U
User-134094830421 de abril de 2025
Buy bueno te doy mi like 👍
Y
Ysa0000@19 de abril de 2025
Gran elección de estas tres peliculas, Hot Milk de Rebecca Lenkiewicz es un drama íntimo sobre relaciones familiares, muy sensible y bien logrado, aunque a veces se siente un poco frío, mientras que Stranger Eyes de Yeo Siew Hua es un thriller inquietante que mezcla sueños y realidad, lento pero muy reflexivo y Les Barbares de Julie Delpy que nos ofrece una mirada provocadora a los conflictos sociales de Europa, potente en su mensaje aunque algo irregular en su ritmo.

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