Algunos apuntes sobre "La hora de los hornos", la obra que define a Pino Solanas
Reseñas generalesEs difícil saber de forma puntual cuáles serían los pasos a seguir por Fernando “Pino” Solanas ante la compleja actualidad del cine argentino. De lo que no caben dudas, sin embargo, es de la posición combativa que tomaría. Y que habría un discurso fuerte al pie del cañón. Contundente, con datos y al hueso, como los hubo en su cine documental y también en sus ficciones.
De familia de clase media porteña, Pino, a mitad del siglo XX, ya con 30 años sobre la espalda, decidió ponerle voz e imagen a una rabia que le venía creciendo desde la década anterior, la del golpe de Estado de 1955 que echó a Juan Domingo Perón del poder.

“Durante mi juventud yo vi el bombardeo a la Plaza de Mayo, la represión después del golpe del ‘55, los fusilamientos, los allanamientos, las movilizaciones con camiones militares en los que cargaban a cualquiera que hiciera huelga, los cortes de pelo y todo prohibido. Que todo eso se diera contra la clase obrera que resistía a la dictadura, sumado a ciertas simpatías que no se pueden explicar, me hizo peronista”.
(Fernando “Pino” Solanas al diario Página/12, agosto 1998)
A fines de la década del flower power Solanas ya era un peronista convencido de que la liberación nacional llegaría de la mano del regreso de Perón al gobierno. La formación política, la rabia militante y la fuerza de su impulso como cineasta hicieron que en 1968 realizara el documental que lo lanzó al reconocimiento internacional: La hora de los hornos.
Aquel trabajo dividido en tres grandes bloques sobre la historia política y económica de la Argentina con foco en la oligarquía terrateniente, el poder militar y el devenir del peronismo y su líder, fue el disparador de una filmografía explosiva y, durante los años oscuros de la dictadura militar, también prohibida.

“El cine no es una puesta en escena ni la vida. El cine es un rectángulo en el que hay que meter todo. Esa es la verdad. Y la verdad generalmente es lo que se ve detrás de la cámara. Por eso tiene que haber riesgo”.
(Pino a Página/12, 1998)
El realizador de clásicos de la ficción audiovisual argentina como El exilio de Gardel (1985), Sur (1988) o El viaje (1992) fue, además, el director de fuertes trabajos documentales sobre la destrucción de los recursos naturales (Viaje a los pueblos fumigados, de 2018) o con señalamientos a las políticas neoliberales que se aplicaron a lo largo de las décadas en la Argentina (Memorias del saqueo, 2004).
Las más de cuatro horas de duración de La hora de los hornos constituyen el corpus ideológico-político que acompañó a Solanas toda su vida. Bajo el paraguas conceptual del Grupo Cine Liberación, que fundó junto a Octavio Getino, con un pie en la barricada y el grito en el cielo, Pino realizó un film que no por declamatorio deja de lado la argumentación. Cada una de las bajadas de línea a las que se aventura el director (quien pone voz al relato) se apoya en datos históricos, en la concienzuda investigación que conforman las vísceras del film. Su estatus de documental político peronista lo ubica, también por el momento en el que fue parido, en un lugar de influencia insoslayable en el pensamiento de resistencia durante la década del ´70 y en la actitud revolucionaria de la juventud de entonces.

“La primera parte de esta película es una película de provocación, concebida para proyectarse a todos los públicos y sacudirlos, es un clásico del cine de denuncia. Pero la segunda y tercera parte son lo contrario, es un discurso, un lenguaje absolutamente calmo que busca la reflexión. Y provoca al espectador a que participe. Es más, cada 45, 50 minutos hay un cartel que dice: ´Espacio abierto al compañero relator´, y siempre había alguno de nosotros que dábamos la película que abríamos el debate”.
(Fernando “Pino” Solanas al portal Infobae, junio 2018)
Realizada el mismo año del insurgente mayo de París (ciudad en la que Pino se exilió en los ´70s), además de influido por textos revulsivos de aquel tiempo y en gran parte también por la proscripción de Perón (que no podría volver a la Argentina hasta cinco años después de realizado el documental), Pino plasmó en esta obra su pensamiento sociopolítico y su necesidad de gritar fuerte lo que estaba pasando y el porqué del camino que Argentina estaba transitando,

“Tendría que ser un loco para no sentir miedo. Yo tenía mi primer hijo y estaba esperando el segundo. Ya estábamos pensando a dónde nos íbamos a tener que ir. Cuando uno se mete en una película así lo menos que te puede pasar es ir en cana, y si vas en cana ´bien´ es una felicidad porque ir en cana ´mal´ es cuando nadie sabe que te agarraron y desapareciste”.
(Pino a Infobae, 2018)
Solanas aplicó en este trabajo el concepto que lo marcó en toda su carrera como documentalista: el cine-ensayo. Así como en Viaje a los pueblos fumigados el cineasta, para contar la tragedia social del uso de agrotóxicos, puso su cuerpo de forma literal, exponiéndolo a los venenos y analizando su sangre para comprobar los resultados, en La hora de los hornos el cuerpo lo puso y lo expuso a los agentes de la Alianza Anticomunista Argentina (conocida como “la Triple A”), que primero amenazaba y luego asesinaba para el gobierno de María Estela Martínez de Perón, en lo que fue la previa del golpe militar de 1976. A Pino se la tenían jurada por esta película y por Los hijos de Fierro (1972), incendiaria ficción con el gaucho de José Hernández como metáfora y el peronismo revolucionario de izquierda como bandera.
“En la medida que los problemas de base de la Argentina no no se solucionen, la película va a seguir siendo actual. Y me parece que estos problemas no solo siguen siendo los mismos, sino que son cada vez peores, así que diría que es cada vez más actual”.
(Pino a Infobae, 2018)
Otros Pinos
La obra de Fernando Solanas tiene la grandeza de lo clásico que sigue vigente. Bajo esta idea Peliplat ideó para este mes un ciclo en el Cine York de Vicente López, provincia de Buenos Aires, que repasa parte de la filmografía de este titán de la mirada política en el cine. La curaduría, además de la 1ra parte de La hora de los hornos (con el título "Neocolonialismo y violencia"), incluye los largometrajes Tangos: el exilio de Gardel (1985), Sur (1988), Memoria del saqueo (2003) y los cortos Seguir andando (1962) y Reflexión ciudadana (1963).
Horarios del ciclo
Domingo 17 y miércoles 20 de noviembre a las 18.30 y 21 horas.
Cine York (Juan B. Alberdi 895, Olivos, PBA).
Entrada gratuita por orden de llegada y sujeta a la capacidad máxima de la sala.
Domingo 17
18.30 hs: Seguir andando / La hora de los hornos -parte 1ra-
21 hs: Tangos: El exilio de Gardel
Miércoles 20
18.30 hs: Reflexión ciudadana / Sur
21 hs: Memoria del saqueo
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