Joe Goldberg, resurrecciones y "catfishing" en el final de You
Personajes“Hola, tú. Por mucho tiempo ocultaste una parte de ti por temor a poner en riesgo una vida perfecta. Pero después de volver al ruedo con Bob, la vida se siente distinta. Porque protegiste a la persona que amas. Al fin volviste a ser tú mismo. Creíste que, para vivir felices para siempre, debías enterrar a tu antiguo yo, que los sanguinarios no merecían amor y aceptación. Pero, al igual que el vampiro Louis, aprendiste que, a veces, la sangre es el camino hacia una existencia más interesante y auténtica. Es más que un nuevo comienzo. Es una resurrección.”
ESTE ARTÍCULO SOBRE YOU CONTIENE SPOILERS MASIVOS SOBRE EL DESARROLLO Y FINAL DE LA SERIE. SI NO TE MOLESTAN, PODES SEGUIR LEYENDO BAJO TU RESPONSABILIDAD
La enigmática voz en off de Joe Goldberg vuelve a resonar en los pasillos de la discordia crítico/audiovisual con el estreno del final definitivo de ‘You’, una de las pocas series que nos convenció, tan sólo por un ratito, que ser un desquiciado y encantador asesino puede ser, en algunas ocasiones, el mejor camino que podamos tomar. En este cierre, Joe, tal como lo menciono renglones más arriba, habla de una RESURRECCIÓN espiritual mientras se dispone a volver a Mooney's, la famosa librería con una jaula en aquel sótano creepy que funcionaba como cámara de tortura para sus víctimas. ¿Intento desesperado de los creadores ante una innegable falta de ideas para “the final chapter”? Podría decirse que sí, si venimos al caso, es un mal repetitivo en nuestros tiempos el hecho de usar diversos trucos y elementos narrativos que terminan por darle una nueva vida a algo que, según la lógica más básica, dábamos por muerto. Hasta en los últimos segundos podemos ver cómo alguien revive después de haber sufrido un disparo en el estómago y un martillazo en la cabeza. Al parecer tanto en Nueva York como en ‘El Continental’ las personas tienen más vidas que un gato.
Pero volvemos a Joe, que es el objeto de todo análisis posible. Este quebrado, cínico e impulsivo ser humano al que tanto odiamos y ¿amamos? sabe que no puede darle un cierre digno a su existencia. Nunca va a poder llevar a su hijo al colegio, tener un trabajo decente, ir a buscarlo un par de horas más tarde y volver al hogar para tomar una chocolatada junto a él, y, quien sea que fuere su pareja en ese momento. Le es imposible. Los problemas lo llaman constantemente…y él atiende en un santiamén. Nosotros lo sabemos, él lo sabe…pero algo siempre nos dice que, así como le sucedía en cierta parte al disociado Patrick Bateman en ‘Psicópata Americano’, se saldrá con la suya. Llámese deus ex machina, llámese necesidad de aumentar nuestro morbo…o llámese…simplemente suerte.

Siete años pasaron del famoso “meet-cute” entre Joe y Guinevere Beck, aquella adorable rubia neoyorkina que, bueno…Joe…ya saben. Y para los que no saben, bueno, si, eso: lo que termina haciendo siempre que deja de creer en el amor. Y pensar que el actor Penn Badgley quien le da vida al infame Joe estuvo a punto de rechazar el papel por temor a que la serie idealizara comportamientos tóxicos como el acoso. En ese entonces sólo bastó con una llamada de los productores que lo convencieron alegando “que precisamente por esa razón era el indicado, porque él abordaría el personaje de manera que podría despejar toda duda de que él, y sólo él, es el villano de la historia”. ¿Pero qué pasó desde el 2018 hasta la fecha? Las primeras dos temporadas de este viaje crimino/existencialista están basadas en los best-sellers de la escritora Caroline Kepnes, pero el resto…
El resto puede deducirse como capricho de los creadores, como el resultado de un ida y vuelta entre ellos y nosotros que parecía no tener fin ¿Joe se va a París a reconquistar a Marianne, termina en Londres, se engancha con una millonaria y ahora mata políticos? ¿Esto no se está yendo un poco de las manos? Para él, no. El amor todo lo puede. Es la respuesta a una tendencia sociópata/autocomplaciente sobre la que el personaje circula para tratar de sanar heridas. Cuantas veces hemos leído o escuchado “yo mataría por ti”. Aunque suene tentadora la oferta de tener al lado a alguien que en tal caso dejase la vida por nosotros, eso no siempre conduce a buen puerto. Joe es el reflejo de que muchas veces la solución es más grave que la enfermedad.

En este interminable final contenido en diez repetitivos y caprichosos capítulos, Joe vuelve a Nueva York. Vuelve a los orígenes. Una resurrección, una suerte de “no se sabe bien qué va a pasar conmigo, pero abrazo a mi antiguo yo a pesar de todo”. El personaje vuelve a matar después de mucho tiempo sólo para darse cuenta de que jamás podrá deshacerse de ese costado criminal. La trama, que divaga entre los pensamientos de un soñador lleno de introspecciones absurdas pero necesarias para la construcción de este pseudo resurgimiento, podría haberse resumido en seis capítulos. Entonces, se asoma la pregunta ¿por qué desperdicié casi diez horas de mi vida? ¿Morbo? Yo lo llamaría curiosidad. Desde el inicio siempre me pregunté cuál sería el desenlace para este Bateman con suerte. No puede ser que nadie se dé cuenta de que anda suelto por las luminosas calles neoyorkinas con una gorrita, guantes de látex y una postura corporal que invita, como mínimo, a la desconfianza.
Como parte de esta “resurrección” también surge el interesante concepto de (hasta ese momento desconocida para mí) CATFISHING. ¿Vieron esos casos en donde una o más personas camuflan sus verdaderas identidades en las redes sociales a modo de poder concretar una venganza, estafa o un abuso, en tal caso? Como parte también de esta falta de ideas se toma el recurso de volver a ahondar en el personaje que desencadenó esta ola de asesinatos. Aunque claro, no es LA culpable, pero sí el motivo principal de este temprano quiebre en el protagonista. Louise Flannery, auto nombrada como “Bronte” para Nueva York, fue una amiga de Guinevere en la Universidad que estuvo ejecutando un entropezado plan en las sombras con el fin de deshacerse de Joe por creer que él es el verdadero asesino. Las pruebas no las tuvo nunca, pero las corazonadas están. Y es que en ‘You’ casi todo se trata de hacerle caso a la emoción y no a la razón: se juega con la cabeza, pero se decide con el corazón.

Como era de esperarse nuestro retorcido romántico se enamora de ella, y ella…Sí, se enamora de él. ¿Qué sucede cuando el impulso sobrepasa a lo metódico? Joe y Bronte resultan ser dos caras de la misma moneda. Como era de esperarse ellos se terminarían fugando en clave Bonnie and Clyde, pero sólo por un rato. Y también como era de esperarse, Joe no se iba a salir fácilmente con la suya. Este anticlimático desenlace no sólo nos advierte por un lado la complejidad de nuestros comportamientos ante la mera existencia de estos personajes, sino que también funciona como un espejo de la lucha moral en la que nos embarramos todos los días. ¿Qué debo hacer, que quiero hacer y que tengo que hacer ante tal situación? La respuesta está escondida, a punto de explotar. Quizás no sea yo el problema, quizás sos vos.
POR JERÓNIMO CASCO
Publicado el 28 de ABRIL del 2025 | 17.41 PM | UTC-GMT -3
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