O Bebê de Rosemary

O Bebê de Rosemary (1968)★ 8.0/10

Rosemary's Baby

Approved · US · 137 min · 12 de junho de 1968

  • Drama
  • Horror

Direção: Roman Polanski

Roteiro: Ira Levin, Roman Polanski

Um jovem casal que pretende ter um bebê muda-se para um elegante e antigo prédio de apartamentos no Central Park West, onde conhece alguns vizinhos muito peculiares.

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Prêmios · 2 prêmios, 4 indicações

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Críticas

Ddulysq10 de setembro de 2024
O terror ultrapassa a tela e o suspense está na mente. O filme não usa violência gráfica, mas realmente me aterrorizou. É um filme de terror bem-sucedido que tem como alvo a psique, em vez de depender de intensos efeitos audiovisuais para criar medo. Polanski, um diretor que parece encontrar alegria em rolos de filmes em chamas, esconde-se em um mundo fictício perverso, buscando consolo de maneira fria.
CCedric_Booth10 de setembro de 2024
Nesse filme, o que me surpreendeu não foi o brilhante talento e estilo de direção de Polanski, mas, sim, a escuridão absoluta de seu trabalho. Comparado com "De Olhos Bem Fechados", de Kubrick, que aborda temas semelhantes, o filme de Polanski exala uma forma mais pura de escuridão. É por isso que minha aversão a Polanski é compreensível; seu trabalho não é pesado, mas é genuinamente perverso. As cenas de mulheres sendo feridas são perturbadoramente reais e aterrorizantes.
SSanabria 66624 de outubro de 2025
Dirigida por Roman Polanski y basada en la novela homónima de Ira Levin, El bebé de Rosemary (Rosemary’s Baby, 1968) es una obra maestra del horror psicológico que, más de medio siglo después de su estreno, sigue siendo una de las películas más inquietantes, sofisticadas y perturbadoras jamás filmadas. Lejos de recurrir a efectos especiales, monstruos o sangre, Polanski construye el terror con lo más cotidiano: una pareja joven, un nuevo apartamento, vecinos amables y el sueño de formar una familia. Es precisamente en esa normalidad donde se siembra la semilla del horror, haciendo que la película resuene con una fuerza que trasciende la pantalla y se instala en la mente del espectador.

La historia sigue a Rosemary Woodhouse, una mujer dulce, optimista y profundamente tradicional, interpretada con una mezcla de inocencia y creciente angustia por Mia Farrow en uno de los papeles más icónicos de su carrera. Junto a su marido Guy, un actor ambicioso pero frustrado (John Cassavetes), se muda a un histórico edificio de apartamentos en Nueva York. Allí, conocen a sus excéntricos vecinos, los Castevet, una pareja mayor cuya amabilidad inicial pronto se vuelve inquietantemente insistente. A medida que Rosemary queda embarazada, comienza a experimentar sueños extraños, síntomas inexplicables y una creciente sensación de aislamiento. Lo que al principio parece una historia de maternidad se transforma, con una lentitud deliberada y una precisión casi clínica, en una pesadilla de paranoia, manipulación y pérdida de control.

Lo más brillante de El bebé de Rosemary es su ambigüedad controlada. Durante gran parte de la película, el espectador —al igual que Rosemary— no sabe si lo que está ocurriendo es real o producto de su imaginación, de su ansiedad prenatal o de su vulnerabilidad emocional. ¿Está siendo víctima de una conspiración siniestra… o simplemente está perdiendo la cordura? Polanski nunca apresura las respuestas. En cambio, utiliza la cámara para reflejar el punto de vista de Rosemary: planos subjetivos, encuadres que la encierran visualmente, sonidos distorsionados y una banda sonora minimalista (a cargo de Krzysztof Komeda) que oscila entre lo melancólico y lo ominoso. El resultado es una experiencia profundamente subjetiva, donde el miedo nace no de lo que vemos, sino de lo que intuimos.

La película también es una crítica mordaz y adelantada a su tiempo sobre el control del cuerpo femenino, la desconfianza en las instituciones médicas y la manipulación social disfrazada de amabilidad. Rosemary es constantemente minimizada, ignorada y silenciada: por su marido, por sus médicos, incluso por sus amigas. Su instinto le dice que algo está mal, pero nadie la cree. Esa dinámica —tan familiar para muchas mujeres— convierte la película en una alegoría poderosa sobre la gaslighting y la pérdida de autonomía, temas que hoy, en la era del #MeToo y los debates sobre los derechos reproductivos, suenan más relevantes que nunca.

El reparto es excepcional. Mia Farrow entrega una actuación frágil pero resiliente, capaz de transmitir terror sin necesidad de gritos. John Cassavetes, habitual colaborador de Polanski, retrata a Guy con una mezcla de carisma y egoísmo escalofriante. Pero es Ruth Gordon, en el papel de Minnie Castevet, quien roba cada escena con una actuación que equilibra perfectamente la comedia y el horror: su exagerada dulzura es tan inquietante como su posterior revelación. Su interpretación le valió un Oscar a Mejor Actriz de Reparto, un raro logro para una película de terror.

Visualmente, la película es austera pero efectiva. Polanski filma en locaciones reales en Nueva York, lo que refuerza la sensación de verosimilitud. No hay trucos ni exageraciones; el horror se esconde en los detalles: una taza de chocolate con sabor extraño, una llave que no encaja, una conversación susurrada al otro lado de la pared. Todo está al servicio de la tensión psicológica, nunca del espectáculo.
UUser-143784117214 de julho de 2025
(quiero ser un distinto y por eso mi valoración..)
No tengo quejas en lo técnico, ni artístico y entiendo que la historia debió ser “distributiva” en el momento en que salió (caminó para que las otras corrieran), pero bueno lo vi hoy y tengo bastantes horas vistas de pelis así, por ende me pareció una más del montón (si me incomodo y me hizo saltar <de bronca>). De todos modos la protagonista me pareció una víctima que nunca salió de ese rol y eso no me gustó, la retrataron como boluda. Además toda la trama es muy predecible la p q m p déjame una sorpresa no se.
GGMD23 de fevereiro de 2025
"Rosemary's Baby" (1968), dirigida por Roman Polanski, es un icónico film de horror psicológico basado en la novela de Ira Levin. La historia sigue a Rosemary (Mia Farrow), una joven esposa que, tras mudarse con su marido Guy (John Cassavetes) a un lujoso apartamento en Nueva York, cae en una espiral de sospechas y terror al quedar embarazada. Sus vecinos, los misteriosos Castevet (Sidney Blackmer y Ruth Gordon), parecen estar involucrados en un siniestro pacto con el diablo. Con una atmósfera claustrofóbica, una banda sonora inquietante de Krysztof Komeda y una narrativa que combina suspense y horror, la película es un viaje perturbador. Además, está rodeada de leyendas macabras, como la muerte de John Lennon frente al edificio donde se filmó y el trágico asesinato de la esposa de Polanski, Sharon Tate. Una obra maestra que sigue siendo impactante y escalofriante. 🎬👶😈
RRodrigo Villagolzarri22 de outubro de 2024
Fusión perfecta entre el Zeitgeist del cine de autor europeo de la época, y la narrativa clásica hollywoodense. Polanski no rechaza la tradición (como Hopper), ni se burla de ella (como Nichols): la reinterpreta.
EEva Brumatti16 de outubro de 2024
De las primeras peliculas de suspenso/terror que uso como recurso la imaginacion del espectador. Una pelicula que no necesita mostrarte mucho para hacer sumergir en el horror. Una dirección que logro lo anteriormente mencionado.
Un clásico del terror que hay que ver si o si
SScott_Snyder28 de agosto de 2024
En esta película, lo que me sorprendió no fue el talento directoral o el estilo brillante de Polanski, sino la oscuridad absoluta de su trabajo. Comparada a "Ojos bien cerrados" de Kubrick, que aborda temas similares, la película de Polanski desprende una forma más pura de oscuridad. Es por esto que siempre me sentí justificado por mi aversión a Polanski; su trabajo no es pesado, pero es genuinamente malvado. Las escenas en las que lastiman a las mujeres son perturbadoramente reales y aterradoras.
BBertram_Hull28 de agosto de 2024
El terror está más allá de la pantalla y el suspenso está en la mente. Aunque la película no usa violencia gráfica, me asustó en serio. Una película de terror verdaderamente exitosa apunta a la psiquis en vez de basarse en efectos intensos visuales y auditivos para crear miedo. Polanski, un director que parece encontrar calidez en quemar rollos de película, se oculta en un mundo ficticio de maldad y busca consuelo de una forma fría.
AArnold_Nolan12 de junho de 2024
The horror lies beyond the screen, the suspense within the mind. The film uses no graphic violence, yet it genuinely terrified me. A truly successful horror film targets the psyche rather than relying on intense visual and auditory effects to create fear.
CCORNÉLIO-112 de junho de 2024
In this film, what astounded me wasn't Polanski's brilliant directorial talent and style, but the sheer darkness of his work. Compared to Kubrick’s "Eyes Wide Shut," which tackles similar themes, Polanski's film exudes a purer form of darkness. This is why I have always felt justified in my aversion to Polanski; his work isn't heavy, but it is genuinely evil. The scenes of women being harmed are disturbingly real and terrifying.
SSirCoconut12324 de março de 2021

A gem of horror movies

Mia Farrow’s great performance innocently takes us through a manipulation story where no one can be trusted. A classic of modern cinema.

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