Reseñas

Hulk: El hombre increíble (2008)
JJuan David Ortiz Garay22 de agosto de 2026
juandavid2663
Toy Story 5 (2026)
RRadio Perseo21 de agosto de 2026
Contiene spoilers
Toy Story 5 llega con la difícil misión de demostrar que una saga que parecía haber encontrado su despedida perfecta todavía tiene algo que decir, y lo consigue de una manera bastante más inteligente de lo que podía esperarse. Andrew Stanton desplaza el centro emocional de Woody y Buzz hacia Jessie, una decisión acertada que permite recuperar a uno de los personajes más queridos de la franquicia y explorar nuevamente el miedo fundamental que siempre estuvo detrás de Toy Story: el temor de ser abandonado y reemplazado cuando quien nos necesita deja de hacerlo.
La amenaza esta vez ya no es otro juguete, sino algo mucho más reconocible para los niños actuales: la tecnología. Bonnie está cada vez más fascinada por Lilypad, una tablet inteligente que representa una nueva forma de entretenimiento capaz de desplazar al juego tradicional. La película utiliza este conflicto para hablar de la pérdida de imaginación, de la dependencia de las pantallas y de una infancia que cambia a una velocidad que los juguetes no pueden controlar. El planteo resulta contemporáneo y permite que Toy Story vuelva a preguntarse qué significa ser importante para un niño en un mundo donde los juguetes ya no son necesariamente el centro de su universo.
El gran mérito de la película está precisamente en no limitarse a repetir la fórmula de las anteriores. Woody y Buzz continúan presentes, pero Jessie asume el protagonismo y encuentra un conflicto propio que conecta su historia personal con el tema central de la película. Hay humor, aventura y momentos emocionalmente efectivos, además de una animación extraordinariamente detallada, aunque también aparecen los problemas inevitables de una quinta entrega: algunos personajes quedan relegados, ciertas ideas se repiten y el mensaje sobre la tecnología puede resultar demasiado evidente. La recepción crítica, de hecho, ha sido bastante favorable aunque dividida: actualmente mantiene un 93% entre los críticos de Rotten Tomatoes, mientras que otras reseñas han señalado que la franquicia comienza a mostrar signos de agotamiento.
Toy Story 5 no alcanza la perfección de Toy Story 3 ni posee el impacto revolucionario de la primera película, pero tampoco es el innecesario epílogo que muchos temían. Su mejor decisión consiste en comprender que, después de cinco películas, la pregunta ya no es simplemente qué ocurre cuando un niño deja atrás sus juguetes, sino qué ocurre cuando el mundo entero cambia la manera en que los niños juegan. Pixar encuentra allí un conflicto nuevo dentro de una historia conocida y, aunque quizá la saga debería finalmente aprender a dejar ir, esta quinta aventura demuestra que todavía puede haber algo de vida en esos viejos juguetes.
Cleopatra (1963)
MMr. Ph21 de agosto de 2026
Contiene spoilers
En 1963, Cleopatra llegó a las pantallas convertida en uno de los acontecimientos cinematográficos más desmesurados de su tiempo. Dirigida por Joseph L. Mankiewicz y concebida a una escala casi imposible, la película fue célebre por sus decorados monumentales, sus miles de extras, sus vestuarios, sus dificultades de producción y un presupuesto que terminó adquiriendo proporciones legendarias. Sin embargo, detrás de todo ese espectáculo existe una razón fundamental por la que Cleopatra permanece en la memoria colectiva: Elizabeth Taylor.
La actriz no interpreta simplemente a Cleopatra; consigue construir una presencia que domina la película incluso cuando permanece inmóvil. Desde su primera aparición, Taylor comprende que el poder de la reina egipcia no reside únicamente en su belleza, sino en su capacidad para convertir su propia imagen en un instrumento político. Su Cleopatra es seductora, orgullosa, vulnerable, calculadora y apasionada, y justamente esa combinación de cualidades contradictorias evita que el personaje quede reducido a la tradicional imagen de la femme fatale. Taylor dota a la reina de una inteligencia perceptible, de una voluntad férrea y, al mismo tiempo, de una fragilidad que aflora cuando el poder político comienza a mezclarse con el deseo.
La dimensión física de su interpretación es inseparable de su trabajo actoral. Los célebres vestuarios, las joyas, el maquillaje y las gigantescas escenografías podrían haber convertido a Cleopatra en una figura puramente decorativa, pero Taylor utiliza todos esos elementos como extensiones de la personalidad del personaje. Su mirada, sus pausas, la manera de caminar o de girar el rostro adquieren una importancia casi coreográfica. En una película construida alrededor del exceso, la actriz consigue algo paradójico: hacer que el espectáculo parezca depender de su presencia y no al revés.
La relación con Julio César, interpretado por Rex Harrison, revela especialmente bien esa complejidad. Taylor no presenta a Cleopatra como una mujer que simplemente seduce al poderoso romano, sino como una soberana que entiende perfectamente el valor político de su vínculo con él. Más adelante, frente a Marco Antonio, encarnado por Richard Burton, la interpretación adquiere otra temperatura. La pasión entre ambos actores, alimentada además por su célebre relación sentimental fuera de la pantalla, introduce una dimensión emocional que atraviesa buena parte de la película. Allí Taylor abandona parcialmente la calculada majestuosidad de la reina y permite que aparezca una mujer atrapada entre el amor, la ambición, los celos y el miedo a perder aquello que ha conquistado.
Es precisamente esa capacidad para alternar majestuosidad e intimidad lo que convierte su trabajo en una interpretación emblemática. Cleopatra podría recordarse como una superproducción excesiva, como uno de los ejemplos más extremos del gigantismo del Hollywood clásico, pero la actuación de Elizabeth Taylor le proporciona un centro humano y dramático. La actriz convierte a una figura histórica rodeada de mito en un personaje capaz de despertar admiración, deseo, compasión y temor.
Con el paso de las décadas, muchas de las dimensiones de Cleopatra han envejecido de manera evidente, mientras que la interpretación de Taylor conserva una fuerza particular. Su Cleopatra pertenece tanto al antiguo Egipto imaginado por Hollywood como al propio siglo XX que la convirtió en un icono. En ella confluyen la actriz, la estrella y el personaje histórico, hasta el punto de que resulta difícil separar a Cleopatra de la imagen que Taylor creó. Esa es, quizá, la verdadera dimensión de su legado: no necesitó interpretar a una leyenda; consiguió convertirse, ella misma, en parte inseparable de ella.
La Odisea (2026)
MMargot Jerez21 de agosto de 2026
Contiene spoilers
La Odisea, de Christopher Nolan, es una monumental adaptación del poema de Homero que utiliza el mito del regreso de Odiseo a Ítaca. La película no intenta trasladar literalmente el poema a la pantalla, sino reinterpretarlo desde las obsesiones que Nolan ha desarrollado a lo largo de su carrera: el tiempo, la percepción, la identidad, la pérdida y las consecuencias de las decisiones humanas.
La historia comienza después de la guerra de Troya, cuando Odiseo emprende el viaje de regreso a su hogar. La victoria, sin embargo, está lejos de representar un triunfo definitivo: el caballo de Troya y la destrucción de la ciudad funcionan como el pecado original de un viaje marcado por la violencia y la culpa. Odiseo es un estratega brillante que ha conseguido vencer gracias a su inteligencia, pero esa misma inteligencia lo condena a afrontar las consecuencias de sus actos. El viaje hacia Ítaca se convierte así en una prolongación psicológica de la guerra, donde cada monstruo, cada isla y cada encuentro parece representar una nueva prueba para un hombre que ya no sabe si está intentando regresar a casa o recuperar al hombre que era antes de abandonarla.
Una de las decisiones más arriesgadas de Nolan es reducir considerablemente la intervención directa de los dioses. En Homero, las divinidades son fuerzas activas que intervienen constantemente en el destino de los hombres; aquí, el universo resulta mucho más físico, oscuro y ambiguo. Atenea conserva una presencia fundamental, pero el resto de las fuerzas sobrenaturales parecen confundirse con la naturaleza, el azar y las consecuencias de las acciones humanas. Esta elección transforma la película en una experiencia más cercana al drama psicológico y, en determinados momentos, al cine de terror. El cíclope, las sirenas, Circe y el descenso al inframundo dejan de ser simplemente episodios fantásticos y adquieren una dimensión inquietante, casi pesadillesca.
El uso del formato IMAX adquiere una importancia especial. Nolan no utiliza la escala únicamente para hacer más espectaculares las batallas, sino para enfrentar al ser humano con la inmensidad del mundo que lo rodea. El mar, las tormentas, las montañas y las criaturas mitológicas convierten a los personajes en figuras diminutas frente a fuerzas que no pueden controlar. La espectacularidad visual, por tanto, no funciona solamente como espectáculo: expresa la fragilidad de Odiseo frente al tiempo, la naturaleza y su propio destino.
Matt Damon construye un Odiseo particularmente humano. Su personaje no parece un semidiós ni un héroe enamorado de la gloria, sino un hombre agotado por aquello que ha vivido. Esa interpretación permite que la película transforme progresivamente la figura del guerrero victorioso en la de un hombre que comprende que ganar una guerra no significa necesariamente haber ganado algo. Anne Hathaway, por su parte, convierte a Penélope en una figura fundamental. Mientras Odiseo atraviesa mares, monstruos y guerras, ella debe mantener en pie el hogar, criar a su hijo y resistir la presión de los pretendientes. Él vive una aventura épica; ella lucha contra el tiempo. Telémaco introduce una tercera perspectiva: la del hijo que intenta reconstruir la imagen de un padre al que prácticamente no conoce.
La principal diferencia respecto de Homero está precisamente en esta transformación. El Odiseo del poema es mucho más ambiguo: puede ser encantador, astuto, mentiroso, arrogante, cruel y egoísta, mientras que Nolan lo convierte en un héroe más reconocible para el espectador contemporáneo, marcado por la culpa y el trauma. La película gana accesibilidad emocional, pero pierde parte de la complejidad moral del personaje homérico.
Aun así, La Odisea puede entenderse como una culminación de las grandes obsesiones de Nolan. En Interstellar, un hombre lucha contra el tiempo para regresar a su familia; en Inception, un personaje intenta volver con sus hijos mientras la realidad se vuelve incierta; en Dunkirk, los hombres solamente quieren regresar vivos; en Oppenheimer, un hombre descubre que ya no puede volver a ser quien era después de haber cambiado el mundo. En La Odisea, todas esas ideas convergen en una única pregunta: ¿qué significa realmente volver?
La respuesta de Nolan es profundamente melancólica. Regresar no significa recuperar el pasado, porque el pasado ya no existe. Odiseo puede alcanzar Ítaca, pero debe descubrir si todavía existe un lugar para él allí y si él mismo continúa siendo el hombre que Penélope y Telémaco recuerdan. El verdadero monstruo no es necesariamente Polifemo, sino la distancia entre el hombre que partió hacia Troya y el hombre que finalmente regresa.
Hamnet (2025)
LLizbeth Zamora21 de agosto de 2026
super buena
A por todas: Vamos a triunfar (2007)
NNano Xit21 de agosto de 2026
Contiene spoilers
Muy bien
Mini espías (2001)
KKevin Prentt21 de agosto de 2026
Contiene spoilers
Súper buena la mejor del mundo
Kagemusha, la sombra del guerrero (1980)
EEsteban Eordogh21 de agosto de 2026
Kagemusha (1980) es un espectáculo cinematográfico colosal que confirma a Akira Kurosawa como uno de los verdaderos maestros del séptimo arte, logrando un equilibrio casi perfecto entre la intimidad de la tragedia humana y la grandiosidad del cine épico.
​Evaluación: 4.5 / 5 estrellas 💫
​Lo mejor de la película:
​Un dilema de identidad fascinante: Tatsuya Nakadai entrega una actuación magistral en el doble papel del temido señor feudal Takeda Shingen y del ladrón de poca monta elegido para sustituirlo. La transformación de un criminal común que gradualmente empieza a ser consumido por el peso y el alma del personaje que interpreta es magnética.
​Maestría visual y color: Después de años difíciles en su carrera, Kurosawa usó el color no solo para embellecer, sino para narrar. Las secuencias de las pesadillas, el uso de las sombras y las banderas ondeando contra cielos oscuros parecen pinturas en movimiento.
​Desmitificación de la guerra: A diferencia de las producciones que glorifican la violencia, la batalla final es desgarradora. Kurosawa prefiere mostrar el caos, la desolación y el absurdo de la ambición política sobre los cadáveres de quienes creyeron en el mito.
​El peso del mito: Explora con lucidez cómo las naciones e instituciones a menudo dependen más de las ilusiones y las apariencias que de la realidad misma.
​El único contra:
​Su ritmo es deliberado y pausado. Con casi tres horas de duración, requiere paciencia; no busca complacer con acción constante, sino construir una tensión política y psicológica lenta.
​Una obra trágica, hipnótica y fundamental que no solo salvó la carrera tardía de Kurosawa, sino que sirvió como el puente perfecto hacia su posterior obra maestra, Ran.
El samurái y el prisionero (2026)
EEsteban Eordogh21 de agosto de 2026
3,5 de 5 estrellas 💫
​Tiene algo muy especial esta película: se siente viva. En un momento donde casi todo lo que vemos en pantalla parece pasado por un filtro perfecto y calculado, El samurái y el prisionero se atreve a ser sucia, pausada y áspera.
​Lo que más engancha no es la acción —que la hay, y rodada con una tensión que te deja con las manos frías—, sino la relación entre los dos protagonistas. Es esa clase de historia donde el silencio pesa más que los diálogos. Hay un choque constante entre la rigidez del honor del samurái y la desesperación del prisionero, pero la cámara se queda lo suficientemente cerca como para que veas la humanidad rascando debajo de las armaduras (tanto las reales como las emocionales).
​Eso sí, no es una película para todo el mundo:
​Lo mejor: La fotografía es tremenda; hay encuadres en la lluvia y el barro que se te quedan grabados. La actuación de la dupla principal transmite un cansancio físico y mental que traspasa la pantalla.
​Lo que se tambalea: El segundo acto se frena bastante. Hay un tramo a la mitad donde la trama da un par de vueltas en círculo y da la sensación de que estiran el metraje más de la cuenta antes de llegar al desenlace.
​No es una obra maestra redonda, pero deja un poso honesto. De esas películas que te terminas y te te quedas mirando los créditos unos segundos en silencio antes de levantarte del sofá. Valió totalmente la pena.
I Want Your Sex (2026)
EEsteban Eordogh21 de agosto de 2026
‘I Want Your Sex’ es un caos brillante, incómodo y extrañamente liberador sobre el deseo moderno.
​Gregg Araki regresa tras más de una década de silencio para recordarnos lo que el cine comercial parecía haber olvidado: que hablar de sexo en la pantalla no tiene por qué ser perfecto, aséptico ni políticamente correcto.
​La historia sigue a Elliot (un sensacional Cooper Hoffman), un chico de la Generación Z tan desorientado como torpe, que termina trabajando como la "musa erótica" de Erika Tracy (Olivia Wilde en el papel más desatado y magnético de su carrera), una artista conceptual tan dominante como manipuladora.
​Lo que empieza como una fantasía laboral delirante pronto se transforma en un terreno pantanoso. La película no intenta dar lecciones de moral sobre las dinámicas de poder o el consentimiento; en su lugar, se lanza de cabeza al absurdo. Estéticamente es una explosión pop: colores neón, diálogos cargados de sarcasmo y una energía casi adolescente que contrasta con la rigidez con la que hoy abordamos las relaciones.
​El ritmo de sus 90 minutos frena de golpe hacia el final, dejando la sensación de que el último acto se resuelve demasiado rápido. Sin embargo, su honestidad para retratar el miedo a la vulnerabilidad y la torpeza de dejarse llevar compensan cualquier fallo narrativo. Es extravagante, ruidosa y profundamente divertida.
​Evaluación: 💫💫💫💫 (4/5 estrellas)
Blue Film (2025)
EEsteban Eordogh21 de agosto de 2026
El debut de Elliot Tuttle en Blue Film es un golpe directo al estómago que incomoda, remueve y se niega rotundamente a dar respuestas fáciles.
​Hay películas que ves para entretenerte un rato y otras que te dejan tirado en el sofá procesando lo que acaba de pasar. La obra de Tuttle pertenece sin duda al segundo grupo.
​La premisa arranca como un thriller de tensión claustrofóbica: Aaron (Kieron Moore), un chico que se gana la vida frente a una cámara web, acude a la cita de un cliente misterioso que le ofrece una suma absurda de dinero. Pero cuando llega a esa habitación, no hay erotismo comercial ni juegos de rol convencionales. Lo que hay es un hombre mayor, interpretado por un sensacional Reed Birney, con una cámara y una batería de preguntas personalísimas que van acorralando al protagonista hasta que las máscaras caen.
​Lo impactante de la propuesta no es el morbo, sino la crudeza emocional con la que aborda temas oscurísimos como el trauma, el consentimiento, la explotación y las dinámicas de poder. Tuttle encierra a dos actores brutales en un espacio reducido y deja que la conversación se vuelva un campo de minas. Birney está aterradoramente humano en su papel, transmitiendo una mezcla de manipulación y vulnerabilidad desgarradora, mientras que Moore sostiene la mirada con una fragilidad llena de rabia contenida.
​No es una película fácil ni ligera; hay momentos en los que la tensión se vuelve casi insoportable y dan ganas de apartar la vista. Tampoco busca juzgar desde un pedestal ni entregar un mensaje masticado con moraleja. Simplemente expone las grietas más oscuras del deseo y el pasado, confiando en que el espectador pueda sostener el peso de lo que está viendo. Una experiencia dura, incómoda y cinematográficamente brillante que se te queda pegada al cuerpo mucho después de que rueden los créditos.
El Apocalipsis de San Juan (2024)
OOsvaldo Ga.T21 de agosto de 2026
Quiero ver
Un ratoncito duro de cazar (1997)
UUser-150423094421 de agosto de 2026
hola
El libro de la vida (2014)
LLayonel Valdiviezo21 de agosto de 2026
BUENA PELICULA
Zootopia 2 (2025)
UUser-150422542520 de agosto de 2026
H
Refugio mortal (2025)
UUser-150422542520 de agosto de 2026
Nose
Zootopia 2 (2025)
UUser-150422496420 de agosto de 2026
{pgtiqghepjqpigh3
High School DxD (2012)
UUser-150422451020 de agosto de 2026
Onjjj
El conjuro (2013)
UUser-150422428720 de agosto de 2026
Es una película de terror sólida. Crea una atmósfera de terror efectiva, sabe cuando detenerse para que la historia respire y el misterio está bien desarrollado. Te importan los personajes y lo que les pasa.

8
El Creador de Muñecos (2017)
UUser-150422400820 de agosto de 2026
Contiene spoilers
Excelente