
El samurái y el prisionero (2026)★ 7.1/10
The Samurai and the Prisoner
- Drama
- Historia
- Misterio
- Suspenso
- Guerra
Dirección: Kiyoshi Kurosawa
Guion: Kiyoshi Kurosawa, Honobu Yonezawa
Basada en la novela de Honobu Yonezawa. Ambientada en el Japón del siglo XVI, sigue a Lord Murashige Araki quien, asediado en su castillo, se enfrenta a crímenes misteriosos y se alía con el estratega encarcelado Kanbei Kuroda para descubrir la verdad.
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Esteban Eordogh21 de agosto de 2026
Esteban Eordogh21 de agosto de 20263,5 de 5 estrellas 💫
Tiene algo muy especial esta película: se siente viva. En un momento donde casi todo lo que vemos en pantalla parece pasado por un filtro perfecto y calculado, El samurái y el prisionero se atreve a ser sucia, pausada y áspera.
Lo que más engancha no es la acción —que la hay, y rodada con una tensión que te deja con las manos frías—, sino la relación entre los dos protagonistas. Es esa clase de historia donde el silencio pesa más que los diálogos. Hay un choque constante entre la rigidez del honor del samurái y la desesperación del prisionero, pero la cámara se queda lo suficientemente cerca como para que veas la humanidad rascando debajo de las armaduras (tanto las reales como las emocionales).
Eso sí, no es una película para todo el mundo:
Lo mejor: La fotografía es tremenda; hay encuadres en la lluvia y el barro que se te quedan grabados. La actuación de la dupla principal transmite un cansancio físico y mental que traspasa la pantalla.
Lo que se tambalea: El segundo acto se frena bastante. Hay un tramo a la mitad donde la trama da un par de vueltas en círculo y da la sensación de que estiran el metraje más de la cuenta antes de llegar al desenlace.
No es una obra maestra redonda, pero deja un poso honesto. De esas películas que te terminas y te te quedas mirando los créditos unos segundos en silencio antes de levantarte del sofá. Valió totalmente la pena.
Tiene algo muy especial esta película: se siente viva. En un momento donde casi todo lo que vemos en pantalla parece pasado por un filtro perfecto y calculado, El samurái y el prisionero se atreve a ser sucia, pausada y áspera.
Lo que más engancha no es la acción —que la hay, y rodada con una tensión que te deja con las manos frías—, sino la relación entre los dos protagonistas. Es esa clase de historia donde el silencio pesa más que los diálogos. Hay un choque constante entre la rigidez del honor del samurái y la desesperación del prisionero, pero la cámara se queda lo suficientemente cerca como para que veas la humanidad rascando debajo de las armaduras (tanto las reales como las emocionales).
Eso sí, no es una película para todo el mundo:
Lo mejor: La fotografía es tremenda; hay encuadres en la lluvia y el barro que se te quedan grabados. La actuación de la dupla principal transmite un cansancio físico y mental que traspasa la pantalla.
Lo que se tambalea: El segundo acto se frena bastante. Hay un tramo a la mitad donde la trama da un par de vueltas en círculo y da la sensación de que estiran el metraje más de la cuenta antes de llegar al desenlace.
No es una obra maestra redonda, pero deja un poso honesto. De esas películas que te terminas y te te quedas mirando los créditos unos segundos en silencio antes de levantarte del sofá. Valió totalmente la pena.











