Jamie Lee Curtis, Scream Queen con sentido del humor
Reseñas generales
Era - y es - muy bonita. De las pocas bellezas naturales que existen en Hollywood, que aborrecen las cirugías y el botox y abrazan con toda su pasión el paso del tiempo, las arrugas. Porque la belleza es interior, porque la piel refleja el espíritu y lo bien que ha vivido.
Viene de la realeza de Hollywood - sus padres fueron el rey de las comedias de los años 60s y la víctima (asesinada en cámara) más famosa del cine - y, ya que está de moda esa tontería de los “nepo babies”, se le puede señalar como la primera de su clase. Pero Jamie Lee Curtis creció, trabajó mucho y muy duro, deslumbró a todos, y probó que era una actriz de raza.
Hizo papelitos en series y películas menores durante 1977, pero el gran batacazo le llegó con Halloween / Noche de Brujas en 1978. El filme fundacional del género slasher la convirtió en una Scream Queen, y parecía que iba a estar encasillada en ese tipo de roles: la Final Girl, gritando y huyendo de asesinos enmascarados toda su vida. A Halloween le siguió Noche de Graduación (1980), La Niebla de John Carpenter (1980), El Tren del Terror (1980) y dos secuelas de Halloween entre 1981 y 1982. Harta del cine de terror, fue a probarse como diosa sexy y ahí llegó Perfect (1985), en la época que las mallas ajustadas y los aeróbicos estaban de moda. Lástima que su co-protagonista era John Travolta, cuya carrera iba de mal en peor, y todo lo que tocaba se convertía en veneno para la taquilla. Así que Perfect fue un fracaso.

Pero aparte de belleza, un buen cuerpo y una gran capacidad para gritar aterrorizada, en su ADN estaban los genes de la comedia que le transmitió su padre. Y pronto comenzó a probarse en ese tipo de roles, generalmente reservado para actrices más versátiles y no tan bonitas. En 1983 hizo De Mendigo a Millonario, lo que le permitió ganar un BAFTA como mejor actriz de reparto.
Y en 1984 vio una foto de Christopher Guest en la tapa de la revista Rolling Stone - donde promocionaba This is Spinal Tap - y se enamoró… al punto que a los cinco meses ya estaban casados.
Y casarse con un comediante tiene sus ventajas, y una de ellas es la de aprender todo sobre el oficio de hacer reír. Eso le valió, en un puñado de años, ponerse a duelo - de par a par - con los monstruos de la comedia británica (ex Monty Python) John Cleese y Colin Palin en Los Enredos de Wanda (1988), en donde se sacaba chispas con un Kevin Kline pasadísimo de rosca.

Los Enredos de Wanda la consagró como comediante y actriz todo terreno, así que ahora podía elegir los roles que quisiera. Hizo policiales (Blue Steel / Testigo Fatal, 1990), melodramas (My Girl / Mi Primer Beso, 1991), comedias románticas (Forever Young / Eternamente Joven, 1992)... hasta que James Cameron le dio un rol inolvidable en Mentiras Verdaderas (1994). La esposa opaca, aburrida, atolondrada, rutinaria que, de pronto, se transformaba en una bomba sexy en el strip tease más cómico de la historia del cine. Eso sin contar las chispas que se sacaba con Arnold Schwarzenegger, que siempre probó ser un gran comediante además de inmortal ícono de acción de los años 90s. Sería uno de los últimos éxitos taquilleros del austriaco antes que su carrera terminara por hundirse en el 2000 y se dedicara con exclusividad a la política.
Pero después del pico de Mentiras Verdaderas, pareciera que la carrera de Curtis comenzaba a ir en declive. Arresto Domiciliario (1996) fue un rotundo fracaso, y la sucesora espiritual de Los Enredos de Wanda - Criaturas Feroces, (1997), con el mismo elenco aunque otros directores - tuvo una recepción muy tibia.
Para esa altura Curtis ya arañaba los 40 años, y eso en Hollywood marca la edad de retiro casi obligatoria para la mayoría de las actrices, salvo que fueras una gigante de la pantalla o de las tablas. Los roles comenzaron a agotarse, y Curtis volvió al terror: Halloween: H20 (1998), Virus (1999), algún thriller perdido como El Sastre de Panamá (2001), más secuelas de Halloween (cada vez más contradictorias con su propia mitología!) como Halloween: Resurrection (2002).
Pero el 2003 vendría un nuevo empujón que revitalizaría su carrera… y que llegaría del lugar menos esperado: Disney. Para esa altura Disney estaba cayendo en un bucle de remakes de viejos éxitos (eh… lo mismo que pasa ahora!), y decidió hacer la segunda remake del clásico Un Viernes de Locos (la original data de 1976, con Barbara Harris y Jodie Foster). Madre e hija caen víctimas de un hechizo y, durante todo un día, intercambian cuerpos. En la época en que Lindsay Lohan aún no había sido achicharrada a lo bonzo por los tabloides, la chica Disney probó ser una excepcional partenaire con Curtis. Ella con actitud super madura y la Curtis - divirtiéndose como nunca con el rol - haciendo de adolescente malhumorada y volátil. Pronto una nueva generación comenzó a reconocer a Jamie Lee como la genial comediante que siempre supo ser.

Las ofertas de trabajo resurgieron, pero no todos los roles eran muy buenos que digamos. Devolviendo el favor a Disney, participó en Beverly Hills Chihuahua (2008) pero la crítica la destrozó. Volvió a la TV para participar en unos episodios de NCIS - dejando en el aire la posibilidad de ser el interés romántico del protagonista Jethro Gibbs (Mark Harmon, su co estrella en Un Viernes de Locos) - durante el 2012… pero recién obtuvo un tercer revival de su carrera con el rol (en tono de homenaje / parodia) de la directora de la universidad chiflada donde ataca un asesino serial en Scream Queens (2015 - 2016). A pesar de ser cómica, inteligente y estar bien escrita, los ratings no ayudaron demasiado y fue cancelada después de dos temporadas.
Pero para ser valorada como corresponde, debía volver a sus raíces. Y así es como aceptó de nuevo ser Laurie Strode en la versión 2018 de Halloween. Pero ahora no era más la adolescente temerosa que corría y gritaba: era un ángel vengador, corroída por el paso de los años y por la furia, y capaz de pelear de igual a igual con Michael Myers. El éxito de Halloween 2018 fue tal que dió a luz una trilogía (Halloween Kills, 2021, y Halloween: Ends, 2022), pero ninguno de los capítulos recuperó la chispa y la ferocidad del filme original.
Pero la Curtis estaba nuevamente en carrera y era solicitada. Cuando le toca ser parte del elenco cuidadosamente seleccionado de Knives Out / Entre Navajas y Secretos (2019), ella se deleita en un duelo actoral con los mejores intérpretes del momento - de experimentados (Daniel Craig) a leyendas (Christopher Plummer), de recién llegados (Ana De Armas) a resucitados (Don Johnson, el cual descubrió cuál es su rol en el cine después de décadas de andar deambulando en papeles menores y series mediocres después del mega éxito de Miami Vice en los 80s) -, y sale triunfante. Su rol como Linda Drysdale - la hija mayor del personaje de Christopher Plummer - destila gracia y veneno por todos sus poros, y la convierte en una deliciosa villana.

Pero la oportunidad de su vida llega del cine independiente. Un par de amigos - que habían revolucionado el ambiente con una comedia bizarra (Swiss Army Man, 2016, donde Daniel Radcliffe era un cadáver con múltiples usos para el náufrago Paul Dano) - le ofrece el rol de una inspectora de la IRS (la agencia fiscal de Estados Unidos) en una comedia cuyo argumento parece una locura. Ella será una de las villanas que atacará sin piedad a la pobre Michelle Yeoh en su viaje forzado a través del Multiverso en Todo en Todas Partes al Mismo Tiempo (2022). Afeándose, usando un traje de látex para verse obesa y decadente, utilizando artilugios de utilería de aspecto bizarro (dedos de salchicha!), ella se pone a las órdenes de los Daniels para cumplir como un soldado en esta comedia alucinógena y llena de corazón.
Es tanta la imaginación de los Daniels que pronto Todo en Todas Partes al Mismo Tiempo se vuelve una favorita del público. Por eso, cuando llega la entrega del Oscar 2023, la ceremonia es menos un espectáculo formal y más una fiesta popular, con el público ovacionando de pie (de manera realmente emotiva, no por obligación) cada premio que gana el filme. Y ahí es cuando consigue su primer Oscar, otorgado como Mejor Actriz Secundaria.

El de Jamie Lee Curtis fue un regreso con toda la gloria. Su teléfono no paraba de sonar. Fue la madre del protagonista de The Bear / El Oso (2023) y protagonizó uno de los episodios más gloriosos de la serie - sino, de la historia de la televisión -, en una reunión familiar que se va al demonio y donde ella se desquicia como nunca… un rol que le valió ganar otro Emmy.
No todo fueron rosas después del Oscar - la adaptación del videojuego Borderlands (2024) fue ignorada por el público; Star Trek: Sección 31 (2025) fue como un favor personal a Michelle Yeoh para reencontrarse con su amiga de Todo en Todas Partes… -, pero la serie The Sticky / Dulce Estafa (2024) fue un éxito de público y crítica, y le permitió volver a la comedia; y luego participó en otro filme indie, The Last Showgirl (2024), aclamada por la prensa y donde Pamela Anderson hacía un comeback actoral, ya no como diosa de posters (de su época de Baywatch) sino como veterana actriz de carácter.
Un Oscar, un premio BAFTA, un Emmy, dos Globos de Oro, dos Screen Actors Guild Awards avalan su versatilidad como actriz todo terreno. Bella, sexy, miedosa… heroína, villana, payasa, extremadamente seria… cualquier rol le queda bien a esta belleza de 66 años que no le teme al paso del tiempo y ha callado a todos los que la acusaban de ser una “acomodada” por portar el apellido famoso de su padre.
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