Todas las fuerzas: la visibilización de una comunidad a través del maravilloso y el policial

Reseñas generales

La cámara sobrevuela Plaza Miserere a vuelo de pájaro; su reconocible paisaje de árboles, multitudes y colectivos se entremezcla con la música imponente de Karin Zielinski y las palomas que llenan el espacio, hasta adentrarse en uno de los edificios. Allí reposa el cuerpo de una mujer. Entre esos tintes de lo onírico y lo policial, comienza Todas las fuerzas de Luciana Piantanida, una película que toma como foco las comunidades migrantes latinoamericanas desde una óptica particular.

 

Pensar con las manos es una productora independiente integrada por Andrea Testa, Francisco Márquez y Luciana Piantanida. Entre sus tantas obras, tal vez la más famosa y destacada sea La larga noche de Francisco Sanctis de Márquez y Testa, un gran thriller ambientado en la última dictadura. Piantanida también se arriesgó al mezclar diversos tonos y géneros en su nueva película tras Los ausentes, y que tuvo su primera proyección en el BAFICI 26.

Marlene debe cuidar a Teresa durante el día.

Su lente busca retratar toda una comunidad de migrantes latinoamericanas desde el policial y lo maravilloso. Marlene, interpretada por Celia Santos en un primer gran debut, es la cuidadora de Teresa (Silvina Sabater), una señora mayor que atraviesa sus últimos días. Pero mientras que pasa sus horas de luz en aquel trabajo, por las noches, cuando tiene tiempo, sale en busca de su amiga perdida. 

 

Bares, depósitos y talleres en los alrededores del epicentro de Plaza Miserere conforman el universo urbano periférico por donde se mueve Marlene, preguntando y siguiendo pista por pista como si fuera una detective amateur. Y a medida que se aproxima a la respuesta de la desaparición, se devela una realidad fantástica paralela: superheroínas latinoamericanas cuyos poderes conviven de manera natural con sus trabajos cotidianos. Se podría decir en ese sentido que más que un fantástico, Piantanida trabaja en un registro de lo maravilloso; aquellos elementos extraordinarios son aceptados como una cotidianidad más, no irrumpen o quiebran la escena.

La protagonista sale en las noches a buscar a su amiga cual detective amateur.

Así, Marlene se comunica con las palomas y tiene la capacidad de volar, mientras que otras atraviesan paredes o pueden percibir la vida y muerte de otras personas. De todas estas, y referenciando claramente a Stalker de Tarkovski, tal vez la secuencia de una niña intentando mover un vaso mediante telequinesis sea la que más destaca, en un momento poético y potente. El quechua se entremezcla con el castellano y sus diversas cadencias para, a fin de cuentas, visibilizar a protagonistas que no suelen serlo y que suelen permanecer en los márgenes y la periferia. De esta forma, la dirección de Piantanida marca una clara postura política para dar no solo cara y voz a toda una comunidad migrante latinoamericana, sino también —y en clara alusión al título— fuerzas fuera de lo común. 

 

La narrativa superheroica se encuentra entroncada orgánicamente a la trama, como contó la directora luego de la función. Escribiendo el guion, llegó un momento en el que la protagonista dio “un brinco más alto que lo humanamente posible”, y aquel salto se hizo vuelo, protagonizando algunas secuencias hechas con pocos recursos pero que logran representar lo más fantástico de una manera verosímil. 

Una de las escenas más bellas, referencia poética a Stalker de Tarkovski.

Aquella mezcla de tonos se ve enaltecida por una banda sonora fuerte y sugestiva, a manos de Karin Zielinski, y una fotografía de Gustavo Schiaffino, que retrata de manera precisa el submundo nocturno donde va ocurriendo la acción y que linda con el policial negro. Las interpretaciones también transmiten naturalidad de parte de actrices novatas en la actuación pero que aún así se engarzan de forma orgánica con la trama, y son acompañadas por otras experimentadas como la de Silvina Sabater.

 

El ritmo de la película es de una construcción gradual, que en ciertos momentos decae pero que logra sostenerse como un todo. La brevedad de la película es favorable y otorga un relato cerrado. Si bien la ejecución no es tan grandiosa como las ideas que presenta, sí es un soplo de aire fresco con una narrativa no muy explorada en la ficción audiovisual argentina. Lo superheroico, lo fantástico, lo policial y la comunidad migrante latinoamericana se entrecruzan en una película que, en estos tiempos, se torna necesaria.


Nota por Alex Dan Leibovich | Periodista | Redactor en Clarín, Indie Hoy, Peliplat y Erramundos.


Publicado el 13 de mayo del 2025, 9.30 PM | UTC-GMT -3.


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Comentarios 1

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marisoledad15 de mayo de 2025
Este es mi tipo de reseña favorita en Peliplat: una que me presenta una película de la que nunca había oído hablar y me convence de que tengo que verla YA. Mi lista de pendientes está demasiado larga en este punto... Pero, bueno, ¡es un buen problema que tener!

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