Fandom tóxico y amenazas para Abby de The Last of Us: ¿Ficción CON realidad?
Aspectos socioculturales
Pasaron más de diez días del tan hablado momento que muchos no esperábamos y otros, bueno, sí…esperaban. La grieta entre los gamers y no gamers jamás se había ensanchado tanto como en el momento en el que Abby, la hija del doctor que Joel mató a sangre fría en la primera temporada, le dio un cierre a su venganza haciéndolo sufrir y finalmente quitándole la vida enfrente de Ellie. Al igual que con las muertes de Glenn en The Walking Dead o la de Hank en Breaking Bad, por poner algunos ejemplos y quitando las diferencias, el internet explotó. Claro, estamos hablando de sucesos ocurridos respectivamente en el 2013 y 2016, tiempos en donde las redes sociales todavía no difuminaban las líneas entre lo íntimo y lo público, entre lo personal y lo colectivo, o mejor dicho… entre la ficción y la realidad.
Este fenómeno no es nuevo ahora, pero cobró una fuerza insólita en los últimos años, y ni siquiera está concentrado en un terreno en específico: tenemos el poder de criticar absolutamente todo lo que podamos aun cuando no tengamos conocimiento sobre lo que estamos viendo. Un ejemplo claro y alarmante de este panorama se está viviendo con la violenta reacción de la gente ante la actriz que interpreta a Abby, Kaitlyn Dever. Pero antes ya se vivió (aunque también existe gente que todavía no aprendió nada) con Bella Ramsey y las quejas por lo poco parecida que era al personaje de Ellie, o el mismo Pedro Pascal también, en tal caso. Si pudiéramos retroceder el tiempo y poner a Nikolaj Coster-Waldau y Cailee Spaeny (los dos más nombrados por el público) en los roles de Joel y Ellie, seguramente tendríamos quejas por sus actuaciones. ¿Estamos condenados a estas micro cancelaciones que se originan en los comentarios de Instagram o hay modo de reparar este mal?

Parte de la enfermedad radica en el inobjetable hecho de que ‘The Last of Us’ es mucho más que un videojuego. Su narrativa cinematográfica llevó a los más fanáticos a involucrarse emocionalmente con los personajes y sus complejos dilemas morales. La relación entre Joel y Ellie fueron el corazón del primer juego lanzado en el 2013 y por supuesto, de la primera temporada en formato serie estrenada diez años después. HBO lo había hecho de nuevo…
Cuando la segunda parte del videojuego llegó en plena pandemia, el giro fue devastador para muchos jugadores internados en el calor de sus hogares: Joel era brutalmente asesinado por Abby tras…bueno, todo lo comentado antes. No puedo repetirlo porque se me hace un nudo en la garganta, pero por suerte sí se diferenciar la ficción de la realidad. La decisión de su creador, Neil Druckmann, de matar a Joel no fue gratuita; fue un acto premeditado, narrativamente fundamentado a posteriori y que buscaba explorar los límites éticos y morales en los procesos de venganza, deshumanización y trauma. Sin embargo, una parte significativa de la audiencia reaccionó con furia, no sólo contra el juego, sino contra sus creadores y, especialmente, contra la actriz que dio vida a Abby. Esto se venía entonces gestando desde hace un tiempo
Laura Bailey, actriz de doblaje que interpretó a Abby mediante la técnica del motion capture, en su momento recibió amenazas de muerte, insultos y acoso en redes sociales. Neil Druckmann, director del juego, también fue blanco de ataques personales. Lo preocupante no fue sólo la intensidad de esta reacción, sino su propia naturaleza: una incapacidad colectiva para procesar que Abby simplemente es un personaje ficticio, parte de una historia diseñada para confrontarnos, y no para enfrentarnos. Muchos fanáticos alegaron la rabia diciendo que se sentían "traicionados", como si un amigo hubiera sido asesinado sin justificación alguna. ¿No somos capaces de analizar por un segundo nuestros impulsos o estamos atascados en una realidad irónicamente virtualizada? Esta respuesta visceral, emocionalmente auténtica pero sumamente preocupante se convirtió en hostilidad hacia las personas reales detrás del proyecto. La empatía hacia Joel se tradujo en odio hacia Abby, y luego hacia quienes dieron vida al personaje.

Hoy en día los videojuegos buscan generarnos un sentido de inmersión absoluta y provocar emociones reales, tal como nos sucede con el cine. Nos identificamos con los personajes, lloramos sus pérdidas, celebramos sus victorias. Esto nos habla de cómo la brecha narrativa entre ambos medios, que cada vez es menor, potencia el sentido de discordia producida desde ambos lados. Pero cuando esa empatía no se acompaña de una conciencia crítica de los límites morales de la obra, puede derivar en una desproporcionada hostilidad colectiva que, inminentemente, conduce al caos.
La cultura del fanatismo en el entretenimiento sigue alimentando a muchos desde hace años en plataformas como Twitter, Reddit y YouTube, donde las personas no solo se limitan a consumir cosas como si fueran sustento nutritivo, sino que sienten una especie de propiedad sobre ellos. El concepto de fandom tóxico no nace de una simple disconformidad con las decisiones narrativas, sino de una mera ilusión de derecho: la idea de que una historia debe desarrollarse conforme a las expectativas del público. Como en Black Mirror: Bandersnatch, ¿se acuerdan? Esa película interactiva del universo creado por Charlie Brooker en el que nosotros tomábamos las decisiones y en base a eso la historia podía seguir diferentes caminos. La falsa esperanza de creer que todo se puede dar basado en lo que dictan nuestros corazones nos habla de otro problema, aún mayor: nuestro egoísmo.

Un egoísmo que refleja una enorme inmadurez cultural: como sociedad tenemos una cierta predilección (o por lo menos eso es lo que les hacen creer a la gran mayoría) por las narrativas simples, predecibles, donde el bien triunfa y nuestros favoritos están a salvo. Y cuando eso no sucede, es decir, cuando suceden narrativas impredecibles en donde los “malos” ganan, nos armamos de uñas y dientes para apuntar a los responsables sin entender que la vida, irónicamente, también puede darse de esta manera. Es más, diría que casi siempre se da de esa manera. ¿Estamos preparados para entrar en el “siguiente nivel” de la experiencia gamer, sea cual sea, o nos dirigimos a una aniquilación?
POR JERÓNIMO CASCO
Publicado el 2 de MAYO del 2025 | 23.31 PM | UTC-GMT -3
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