
You (2018)★ 7.6/10
- Crime
- Drama
- Romance
Directed by: Silver Tree, Marcos Siega, John Scott, Lee Toland Krieger, Pete Chatmon
Written by: Greg Berlanti, Sera Gamble, Caroline Kepnes, Kelli Breslin, Amanda Johnson-Zetterström
A dangerously charismatic and intensely obsessive young man takes extreme measures to integrate himself into the lives of those he is fixated on.
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- NomineeAcademy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films, USA 2019Saturn Award · Best Actress in Streaming Presentation
- NomineeAcademy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films, USA 2019Saturn Award · Best Actor in Streaming Presentation
Reviews
Y
yourthylaDecember 21, 2025
yourthylaDecember 21, 2025Contains spoilers
Joe, the protagonist, is your regular local bookseller, part-time serial killer with complex childhood trauma that leaves you unsure whether you hate him, feel sorry for him, or want to romanticise him. The show plays with tropes that become increasingly self-aware, which is fun. The first person point of view portrays well the fragile, unhinged split between "It's you - it's always been you" and "You never truly understood me..."
T
Tiago das DoresNovember 17, 2025
Tiago das DoresNovember 17, 2025A contemporary series that portrays the loss of privacy in the age of social media. The plot develops, but some plot holes are left.
U
User-1020891505July 13, 2021
User-1020891505July 13, 2021legal
boa
B
BobBoardMarch 24, 2021
BobBoardMarch 24, 2021The private evil
A series that, though being narrated from the stalker’s perspective, tells us the story of a captivating obsession. You can’t wait to watch what’s going to happen on the next episode.
U
User-1504270458August 25, 2026
User-1504270458August 25, 2026buena
T
Ticiane LacerdaNovember 23, 2025
Ticiane LacerdaNovember 23, 2025Joe era um cara esperto, cuidadoso, gostava de ter o controle de tudo, e matava sempre com o objetivo se "salvar" quem ele amava. Com o tempo ele virou um serial killer comum que matava por necessidade, descuidado e idiota.
E
Everton DinizNovember 13, 2025
Everton DinizNovember 13, 2025La primera temporada se compone de suspense apasionante, con buenos diálogos y una narrativa bien construida; por supuesto, los clichés adolescentes están muy presentes y hay claros fallos en el guion.
J
John BarralesJuly 10, 2025
John BarralesJuly 10, 2025La mejor actuación de Bagley que he visto y una de las mejores series que he visto en los últimos años, no quede contento o conforme con el final (si es que realmente es el final), pero eso no arruina la excelente trama de todas las temporadas, en especial de las primeras 3 las cuales son las mejores, las últimas dos carecen un tanto de lo que volvió buenas a las primeras, quizas por que se vuelve muy repetitiva con tramas y asuntos de sus antecesoras. Aun así es una gran serie de suspenso muy bien elaborada que no debes dejar de ver.
N
Nairobi MonteroMay 15, 2025
Nairobi MonteroMay 15, 2025Es fascinante me encanta la forma como se ilustran temas sociales reales
F
FavaesMay 13, 2025
FavaesMay 13, 2025TÍTULO: “Yo no soy el villano. El verdadero villano escribió el reglamento.”
Como escritora de villanos, a veces me preguntan por qué mis personajes no se redimen. Por qué son tan difíciles de perdonar. Por qué los muestro tan humanos cuando hacen cosas inhumanas. Y la respuesta es simple: porque los villanos, como los conocemos, son una construcción útil. Una excusa. Un señuelo.
Vigilar y castigar (Foucault, 1975) no es un libro sobre cárceles. Es un libro sobre nosotros. Sobre vos, que obedecés sin preguntar. Sobre mí, que escribo estas líneas desde un margen solo aparente. Sobre cómo nos educaron a controlar, a reprimir, a vigilar incluso cuando nadie mira. Porque la mayor trampa no es la celda. Es el panóptico mental: esa vocecita que te dice qué está bien, qué está mal, y que nunca te deja dormir del todo tranquila.
Foucault explica que antes se castigaba con espectáculo. La horca, la guillotina, el suplicio. Hoy el castigo es invisible: se internaliza. Se naturaliza. Se convierte en norma. En moralina. En “lo correcto”. En etiquetas que te asignan apenas nacés y que te siguen como sombra: mujer, madre, puta, mártir. Y si osás salirte del molde, ahí está el villano: vos.
Entonces, escribo villanos porque en ellos encuentro una verdad más cruda que en los héroes domesticados. El héroe es recompensado por obedecer. El villano es castigado por atreverse. Pero ¿y si el villano no es quien rompe la ley, sino quien demuestra que la ley está rota?
Porque cuando un personaje mío manipula, miente, controla o mata, no lo hace porque es “malo”. Lo hace porque aprendió que así funciona el mundo. Y ese aprendizaje no vino de la nada. Vino de la escuela, del estado, de la familia, del algoritmo. De instituciones que se disfrazan de protección y solo garantizan vigilancia. Como el panóptico: esa prisión ideal en la que no sabés si te están mirando, pero actuás como si.
Mis villanos no piden disculpas. Te muestran el espejo.
Y ahí empieza lo incómodo: ¿cuántas veces fuiste vos la carcelera? ¿Cuántas veces pensaste “eso no se dice”, “eso no se hace”, “eso no se puede”? ¿Cuántas veces preferiste el silencio antes que incomodar? ¿Cuántas veces sentiste culpa por desear lo que te dijeron que no debías? El castigo, en nuestra época, no tiene látigo. Tiene vergüenza. Tiene culpa. Tiene cancelación disfrazada de justicia.
El verdadero villano no es el que comete el crimen. Es el que define qué es un crimen. Es el que decide a quién se le permite la redención y a quién no. Es el que te promete libertad mientras te enseña a reprimirte sola.
Así que no. Yo no soy el villano. El villano real no tiene rostro, pero tiene oficina. Tiene sello. Tiene Dios y patria. Tiene uniforme. Tiene followers.
Yo solo escribo lo que ustedes no se animan a mirar.
Como escritora de villanos, a veces me preguntan por qué mis personajes no se redimen. Por qué son tan difíciles de perdonar. Por qué los muestro tan humanos cuando hacen cosas inhumanas. Y la respuesta es simple: porque los villanos, como los conocemos, son una construcción útil. Una excusa. Un señuelo.
Vigilar y castigar (Foucault, 1975) no es un libro sobre cárceles. Es un libro sobre nosotros. Sobre vos, que obedecés sin preguntar. Sobre mí, que escribo estas líneas desde un margen solo aparente. Sobre cómo nos educaron a controlar, a reprimir, a vigilar incluso cuando nadie mira. Porque la mayor trampa no es la celda. Es el panóptico mental: esa vocecita que te dice qué está bien, qué está mal, y que nunca te deja dormir del todo tranquila.
Foucault explica que antes se castigaba con espectáculo. La horca, la guillotina, el suplicio. Hoy el castigo es invisible: se internaliza. Se naturaliza. Se convierte en norma. En moralina. En “lo correcto”. En etiquetas que te asignan apenas nacés y que te siguen como sombra: mujer, madre, puta, mártir. Y si osás salirte del molde, ahí está el villano: vos.
Entonces, escribo villanos porque en ellos encuentro una verdad más cruda que en los héroes domesticados. El héroe es recompensado por obedecer. El villano es castigado por atreverse. Pero ¿y si el villano no es quien rompe la ley, sino quien demuestra que la ley está rota?
Porque cuando un personaje mío manipula, miente, controla o mata, no lo hace porque es “malo”. Lo hace porque aprendió que así funciona el mundo. Y ese aprendizaje no vino de la nada. Vino de la escuela, del estado, de la familia, del algoritmo. De instituciones que se disfrazan de protección y solo garantizan vigilancia. Como el panóptico: esa prisión ideal en la que no sabés si te están mirando, pero actuás como si.
Mis villanos no piden disculpas. Te muestran el espejo.
Y ahí empieza lo incómodo: ¿cuántas veces fuiste vos la carcelera? ¿Cuántas veces pensaste “eso no se dice”, “eso no se hace”, “eso no se puede”? ¿Cuántas veces preferiste el silencio antes que incomodar? ¿Cuántas veces sentiste culpa por desear lo que te dijeron que no debías? El castigo, en nuestra época, no tiene látigo. Tiene vergüenza. Tiene culpa. Tiene cancelación disfrazada de justicia.
El verdadero villano no es el que comete el crimen. Es el que define qué es un crimen. Es el que decide a quién se le permite la redención y a quién no. Es el que te promete libertad mientras te enseña a reprimirte sola.
Así que no. Yo no soy el villano. El villano real no tiene rostro, pero tiene oficina. Tiene sello. Tiene Dios y patria. Tiene uniforme. Tiene followers.
Yo solo escribo lo que ustedes no se animan a mirar.
L
Lara Abigail Zapata PereyraMay 9, 2025
Lara Abigail Zapata PereyraMay 9, 2025Las primeras temporadas esta bueno, pero ya despues es re rebuscada
S
Sol IbazMay 6, 2025
Sol IbazMay 6, 2025Contains spoilers
"You" es una serie en la cual uno puede apreciar lo que realmente es la obsesión. Una obra tan atrapante e intrigante que no se puede dejar de ver hasta el final. El espectador llega a lo profundo del personaje, al punto de que le puede llegar a agradar este asesino, esta mala persona; en el cual a la vez se detonan acciones muy bondadosas. Una doble cara, tan bien personificada por Penn Dayton Badgley. La puntee con 8 por la ante-última temporada que dejo muchísimo que desear, como imagino que lo hará la última.






























