THE ICONS
CuentoEl 20 de julio de 1973 el mundo cambió para siempre.
Lo que parecía ser una tragedia, se convirtió en un milagro.
Lee Jun Fan fue ingresado en la sala de emergencias del Hospital Victoria en Hong Kong con síntomas de derrame cerebral. ¿La causa? Desconocida.
En Hong Kong todos lo conocían como Lei Sui-Long; en China le llamarían Li Xiao Long: el pequeño dragón.
Pero el mundo entero lo conocía como Bruce Lee.
Un actor de cine de acción que apenas empezaba a estallar en la escena mundial.
Pero Bruce era mucho más que eso; él era un filósofo, un atleta y, sobre todo, un artista marcial.
Un hombre dedicado por completo a alcanzar la unión y la perfección de mente, cuerpo y alma, no solo para el combate, sino también para la expresión total del ser y el mejor entendimiento del mundo.
Ese día Li Xiao Long no murió. La ciencia médica sigue intentando explicar lo que ocurrió. Hay muchas teorías, mas no respuestas. Todo decía que ese día Bruce debió de haber muerto, pero en vez de eso, el dragón renació.
Bruce había cambiado; su cerebro, su cuerpo, ya no eran los de una persona ordinaria. Antes del suceso, él ya era lo más cercano a la cima de lo que un humano podía lograr.
Ahora él era mucho más; parecía que al regresar de la muerte simplemente había observado los límites humanos y simplemente había decidido que ya no se aplicarían a él nunca más.
Bruce jamás dejó de entrenar, jamás dejó de tratar de entender sus nuevas capacidades y de probar hasta dónde podía llegar y jamás nos dejó de asombrar.
Más rápido, más fuerte, con estamina prácticamente ilimitada, capaz de vencer primero a decenas y después a cientos de hombres entrenados, de esquivar balas, e incluso de tomarlas del aire con sus dedos con facilidad.
Con el tiempo, Bruce tuvo hijos con su esposa Linda, Brandon y Shannon, que heredarían las extraordinarias capacidades de su padre.
No solo eso, Bruce continuó siendo un maestro y descubrió cómo, con mucho esfuerzo, otras personas eran capaces de romper sus límites y alcanzar niveles superhumanos, quizás no al nivel del maestro, quien parecía ser algo sacado de las historias de Wuxia y Xianxia de sus ancestros.
Pero si desafiando lo que siempre pensábamos que eran los límites humanos.
Hoy Lee y sus descendientes sanguinios y marciales son conocidos como Dragon Dynasty y nos siguen asombrando con sus proezas y son considerados entre los héroes más grandes del mundo.
Pero para la sorpresa del mundo entero, pronto nos dimos cuenta de que esto era solo el principio. Bruce sería el primero, pero no sería el último.
Con el tiempo vendrían otros. Hombres y mujeres de talentos y voluntades extraordinarias que en el momento de la muerte recibían un segundo aliento y veían sus habilidades potenciadas a niveles superhumanos.
Atletas que superaban todos los límites del cuerpo humano, genios cuyas mentes superaban a las más poderosas computadoras, actores que se volvían verdaderos camaleones, artistas capaces de darle vida a sus creaciones, músicos capaces de alterar la realidad con sus composiciones.
Se les dieron muchos nombres: Los Resucitados, Los Bendecidos, Los Elegidos, Los Malditos, Los Antemas, Ángeles, Demonios, Santos, Herejes e incluso Nuevos Dioses.
Pero el nombre más común, el término en el que la mayoría de la gente parece estar de acuerdo.
Los Exaltados.
La mayoría eran famosos, pero no todos lo eran a nivel global; los requisitos parecían ser, que fueran personas de habilidades y talentos extraordinarios, gente de buen corazón que se había dedicado a mejorar el mundo de alguna forma u otra, gente de voluntad inquebrantable, y más que nada gente que inspiraba a otros a ser mejores, y en la cual otros proyectaban sus sueños y esperanzas.
Por mucho tiempo, Los Exaltados eran una rareza, dos o tres por década. Carl Sagan, Mr. Rogers, George Harrison, David Bowie, por nombrar solo algunos.
Los Exaltados cambiaron el mundo para hacerlo mejor.
Pero aquellos en el poder, aquellos con dinero e influencia, aquellos que siempre se creyeron los amos del mundo no veían esto con buenos ojos.
Trataron de controlarlos, de sobornarlos, de entender y de robar su poder, de desprestigiarlos y finalmente de eliminarlos.
Los gobiernos y las religiones volvieron a la gente en su contra al no poder utilizarlos.
Y muchos individuos extraordinarios cayeron ante las vanas maquinaciones de una humanidad mezquina.
Así parecía seguir su curso la historia, con Exaltados apareciendo de vez en cuando para mejorar el mundo y con los poderosos y celosos tratando de hacerlos caer.
Pero todo cambió a mediados de la segunda década del siglo XXI.
Los Exaltados empezaron a aparecer a un ritmo sin precedentes y con poderes cada vez más extraordinarios.
Akira Toriyama con el poder de convertir sus dibujos en realidad.
Ozzy Osbourne capaz de manipular sombras vivientes y convertirse en un murciélago gigante de oscuridad.
Val Kilmer como un héroe de habilidades extraordinarias.
Hayden Panettiere como una mujer indestructible.
Dolly Parton con una voz capaz de sanar el mundo.
Tim Curry, capaz de materializar pesadillas y usarlas para el bien.
Peter Cullen, capaz de crear un mecha de energía sólida.
Y muchos más.
Si hay tantos Exaltados en el mundo en un mismo momento, tal vez es porque viene una oscuridad sin precedentes, un peligro que no podemos imaginar, y es porque en verdad los vamos a necesitar.
Y para eso han formado una liga extraordinaria, un grupo conocido como.
The Icons.
Esta historia iba a ser originalmente solo sobre Bruce Lee, pero con la semanita y el mes que estamos viviendo tuve que mencionar a más.
Ojalá y la luz de estos Iconos nos ilumine desde los confines del universo.
The Icons.
Esta historia iba a ser originalmente solo sobre Bruce Lee, pero con la semanita y el mes que estamos viviendo tuve que mencionar a más.
Ojalá y la luz de estos Iconos nos ilumine desde los confines del universo




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