Microrrelatos

Cuento

Los microrrelatos son un desafío: contar una historia completa con la menor cantidad de palabras posible. Un diálogo, una imagen o un giro inesperado pueden bastar para sorprender, emocionar o hacer sonreír al lector.


En esta ocasión comparto cuatro microrrelatos de tonos diferentes. Algunos juegan con el humor, otros con la ironía y otros buscan dejar una sensación que permanece después de la última línea. Espero que los disfruten.

Confesión 

—Amor, ya que vamos a vivir juntos, debo confesarte algo.

—¿Qué, amor?

—Sufro un hechizo: de día soy mujer, pero de noche, hombre.

—¿Y cuando te transformas sigues gustando de los hombres?

—No.

—No importa, mi amor, igual voy a seguir amándote.

Llegó la noche. Ella se convirtió en hombre.

Entonces su novio sonrió y dijo:

—Perfecto, amigo. Salgamos a conocer  chicas.
 

Pequeño detalle 

Andrés no pegó un ojo en toda la noche. Desayunó solo una banana, todavía con la mirada hundida en sueño. Agarró la maleta, arrastró los pasos hasta el auto y se fue rumbo a la oficina.
En el camino pensaba que algo había olvidado y repasaba: 

—Tengo la maleta, los zapatos… el saco… los papeles…

Al llegar al estacionamiento, bajó del auto. Se rascó las piernas y recién ahí lo entendió: lo único que había olvidado eran los pantalones.

Temprano 

—Mañana te lleva papá al colegio. 
—Siempre se levanta tarde… —dijo la nena. 
—Esta vez vas a llegar temprano, confiá —respondió el padre


La nena lo miró: 
—Está bien, pero te voy a esperar en el auto. No te levantes tarde

Él se levantó temprano, por amor a su hija. Subió al auto y manejó hasta el colegio. Esperó diez minutos. Miró atrás: el asiento estaba vacío. 
—Esta nena… ni se despidió —murmuró

Cuando volvió a su casa, su hija lo esperaba afuera, llorando. Hiba a llegar tarde otra  vez.

Iniciación 

—¡Agarrala fuerte, que no se te escape!
—¡Pero grita y me desespera! 
—Agarrala fuerte, llorón, y quebrale el cuello. 
—¡No puedo, me da lástima! 
—Agarrala fuerte y matala, pelotudo.

Cerró los ojos y la mató. Sus manos temblaban y en sus ojos había lágrimas. Era la primera vez que un niño de ocho años, obligado por su hermano dos años mayor, asesinaba… una gallina.

 

 

 

Comentarios 3

M
Malaika Mayab13 de julio de 2026
me encantaron!! muchas felicidades tienes un gran don escribiendo
L
Lucas Friesen20 de junio de 2026
Me gustaron estas. ¡Aunque creo que la primera fue mi favorita!
L
La garra20 de junio de 2026
El primero me sacó una sonrisa, muy bueno!</br>Cada vez más se acomoda y uniforma la forma narrativa de acuerdo al movimiento que se observa en plataformas digitales. No es casual que Peliplat ahora de preferencia a "Historias cortas". Ojalá que lo que inició como un estilo creativo no solo busque alinearse a las tendencias para generar más audiencia. Saludos.

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