Reseñas

El hombre que burló a la mafia (1973)
E
Esteban Eordogh19 de agosto de 2026
Esteban Eordogh19 de agosto de 2026El hombre que burló a la mafia (Charley Varrick, 1973), dirigida por Don Siegel, es un clásico imprescindible del cine negro que destaca por su pulso narrativo impecable y la carismática interpretación de Walter Matthau.
Hay algo fascinante en cómo las películas de los setenta retrataban el crimen. Sin fuegos artificiales ni efectos exagerados, solo tipos comunes metidos en problemas demasiado grandes para sus bolsillos. En esta cinta, Matthau interpreta a un tipo maduro y tranquilo que administra una pequeña empresa de fumigación y que, casi por accidente, termina robándole millones a la mafia al asaltar un banco de pueblo.
Lo grandioso del filme no es solo la persecución, sino la astucia visceral del personaje. Ver a Matthau —con esa cara de pocos amigos y aire de cansancio cotidiano— moverse un paso por delante de matones despiadados y de la propia policía es un auténtico deleite. Don Siegel imprime un ritmo seco, directo y sin rodeos, donde cada movimiento cuenta y el peligro se siente real en las manos gastadas de los protagonistas.
Es una obra inteligente, tensa y con un humor negro muy sutil que envejece como el buen vino.
Evaluación
💫 4.5 / 5 estrellas
Hay algo fascinante en cómo las películas de los setenta retrataban el crimen. Sin fuegos artificiales ni efectos exagerados, solo tipos comunes metidos en problemas demasiado grandes para sus bolsillos. En esta cinta, Matthau interpreta a un tipo maduro y tranquilo que administra una pequeña empresa de fumigación y que, casi por accidente, termina robándole millones a la mafia al asaltar un banco de pueblo.
Lo grandioso del filme no es solo la persecución, sino la astucia visceral del personaje. Ver a Matthau —con esa cara de pocos amigos y aire de cansancio cotidiano— moverse un paso por delante de matones despiadados y de la propia policía es un auténtico deleite. Don Siegel imprime un ritmo seco, directo y sin rodeos, donde cada movimiento cuenta y el peligro se siente real en las manos gastadas de los protagonistas.
Es una obra inteligente, tensa y con un humor negro muy sutil que envejece como el buen vino.
Evaluación
💫 4.5 / 5 estrellas

El mundo conectado (1973)
E
Esteban Eordogh19 de agosto de 2026
Esteban Eordogh19 de agosto de 2026Evaluación: 💫💫💫💫½ (4.5 / 5 estrellas)
Un laberinto de espejos y paranoia que se siente ridículamente vivo
Hay películas que adivinan el futuro por pura chiripa, y luego está El mundo conectado (Welt am Draht, 1973), esa joya en dos partes que el maestro Rainer Werner Fassbinder dirigió para la televisión alemana mucho antes de que Neo siquiera soñara con tomarse la pastilla roja.
Verla hoy no se siente como desempolvar un clásico de culto, sino como asomarse a un espejo que nos devuelve una mirada inquietante. Fassbinder no necesitaba efectos digitales millonarios ni pantallas verdes para construir una distopía; le bastaron un montón de cristal, retroproyecciones, trajes afilados y una dirección de fotografía absolutamente hipnótica a cargo de Michael Ballhaus.
¿De qué va la historia?
La trama sigue a Fred Stiller, un cibernetista que asume la dirección del proyecto "Simulacron": una supercomputadora capaz de recrear un mundo virtual con miles de "identidades simuladas" para predecir comportamientos sociales y económicos. Pero la cosa se tuerce rápido cuando los científicos empiezan a desaparecer de la memoria de todos y las fronteras entre lo real y lo programado comienzan a derretirse en una espiral de paranoia empresarial.
Lo que la hace brillante
El ambiente es puro cine negro envuelto en plástico: La atmósfera es asfixiante y elegante. Todo está lleno de reflejos, espejos y puertas de cristal que te hacen dudar constantemente de qué lado de la realidad estás mirando.
Actuaciones al límite del trance: Klaus Löwitsch transmite perfectamente esa angustia del tipo común que siente que el suelo se le mueve bajo los pies. Hay una frialdad medida en los diálogos que funciona de maravilla para remarcar la desconexión humana.
Cuestionamiento filosófico sin pretensiones: No es ciencia ficción de naves ni disparos; es una crisis existencialista. ¿Somos reales o solo el entretenimiento en el disco duro de alguien más?
«Si un personaje simulado puede sentir dolor, ¿sigue siendo solo un pedazo de código?» — Ese es el tipo de nudo en el estómago que la película te deja sin necesidad de dar discursos sermoneadores.
El único "pero"
Al ser concebida como una miniserie de televisión de tres horas y media, el ritmo se vuelve pausado por momentos. Exige que te sientes con calma, que dejes el teléfono a un lado y te dejes llevar por su cadencia hipnótica. Si buscas acción trepidante, te va a costar entrar.
Veredicto
Una obra maestra visionaria, hecha con las manos, con la piel y con una intuición desbordante sobre la soledad y el aislamiento humano. Si te apasiona la ciencia ficción con alma y fondo, esta es una parada obligatoria.
Un laberinto de espejos y paranoia que se siente ridículamente vivo
Hay películas que adivinan el futuro por pura chiripa, y luego está El mundo conectado (Welt am Draht, 1973), esa joya en dos partes que el maestro Rainer Werner Fassbinder dirigió para la televisión alemana mucho antes de que Neo siquiera soñara con tomarse la pastilla roja.
Verla hoy no se siente como desempolvar un clásico de culto, sino como asomarse a un espejo que nos devuelve una mirada inquietante. Fassbinder no necesitaba efectos digitales millonarios ni pantallas verdes para construir una distopía; le bastaron un montón de cristal, retroproyecciones, trajes afilados y una dirección de fotografía absolutamente hipnótica a cargo de Michael Ballhaus.
¿De qué va la historia?
La trama sigue a Fred Stiller, un cibernetista que asume la dirección del proyecto "Simulacron": una supercomputadora capaz de recrear un mundo virtual con miles de "identidades simuladas" para predecir comportamientos sociales y económicos. Pero la cosa se tuerce rápido cuando los científicos empiezan a desaparecer de la memoria de todos y las fronteras entre lo real y lo programado comienzan a derretirse en una espiral de paranoia empresarial.
Lo que la hace brillante
El ambiente es puro cine negro envuelto en plástico: La atmósfera es asfixiante y elegante. Todo está lleno de reflejos, espejos y puertas de cristal que te hacen dudar constantemente de qué lado de la realidad estás mirando.
Actuaciones al límite del trance: Klaus Löwitsch transmite perfectamente esa angustia del tipo común que siente que el suelo se le mueve bajo los pies. Hay una frialdad medida en los diálogos que funciona de maravilla para remarcar la desconexión humana.
Cuestionamiento filosófico sin pretensiones: No es ciencia ficción de naves ni disparos; es una crisis existencialista. ¿Somos reales o solo el entretenimiento en el disco duro de alguien más?
«Si un personaje simulado puede sentir dolor, ¿sigue siendo solo un pedazo de código?» — Ese es el tipo de nudo en el estómago que la película te deja sin necesidad de dar discursos sermoneadores.
El único "pero"
Al ser concebida como una miniserie de televisión de tres horas y media, el ritmo se vuelve pausado por momentos. Exige que te sientes con calma, que dejes el teléfono a un lado y te dejes llevar por su cadencia hipnótica. Si buscas acción trepidante, te va a costar entrar.
Veredicto
Una obra maestra visionaria, hecha con las manos, con la piel y con una intuición desbordante sobre la soledad y el aislamiento humano. Si te apasiona la ciencia ficción con alma y fondo, esta es una parada obligatoria.

The Flying Sorcerer (1977)
E
Esteban Eordogh19 de agosto de 2026
Esteban Eordogh19 de agosto de 2026The Flying Sorcerer (1973/1977) es una joya ingenua y nostálgica que encarna el encanto artesanal del cine infantil británico de la era de la Children's Film Foundation.
Un viaje en el tiempo sin pretensiones
La película nos presenta a David, un niño que accidentalmente termina en la Edad Media gracias a una máquina del tiempo casera inventada por su tío. Allí se encuentra con caballeros, magia de feria y un dragón que parece sacado de un espectáculo escolar de marionetas.
Más allá de los efectos especiales primitivos, la obra brilla por su calidez humana:
La nostalgia del cartón piedra: No hay CGI ni grandes explosiones; hay imaginación pura, disfraces teatrales y un humor británico inocente y simpático.
Tono entrañable: Los villanos y dragones se sienten amigables, transmitiendo la esencia de las tardes de cine matutino en televisión abierta.
Puro corazón de los 70: Representa una época donde las películas infantiles no necesitaban un ritmo frenético para cautivar a su público.
Evaluación
💫 3 / 5 estrellas
Es una experiencia modesta pero entrañable que vale la pena mirar con ojos de niño y dejarse llevar por su simpleza.
Un viaje en el tiempo sin pretensiones
La película nos presenta a David, un niño que accidentalmente termina en la Edad Media gracias a una máquina del tiempo casera inventada por su tío. Allí se encuentra con caballeros, magia de feria y un dragón que parece sacado de un espectáculo escolar de marionetas.
Más allá de los efectos especiales primitivos, la obra brilla por su calidez humana:
La nostalgia del cartón piedra: No hay CGI ni grandes explosiones; hay imaginación pura, disfraces teatrales y un humor británico inocente y simpático.
Tono entrañable: Los villanos y dragones se sienten amigables, transmitiendo la esencia de las tardes de cine matutino en televisión abierta.
Puro corazón de los 70: Representa una época donde las películas infantiles no necesitaban un ritmo frenético para cautivar a su público.
Evaluación
💫 3 / 5 estrellas
Es una experiencia modesta pero entrañable que vale la pena mirar con ojos de niño y dejarse llevar por su simpleza.

3 mujeres (1977)
E
Esteban Eordogh19 de agosto de 2026
Esteban Eordogh19 de agosto de 20263 Mujeres (1977), de Robert Altman, es un viaje hipnótico y desgarrador a la fragilidad de la psique humana, sostenido por actuaciones desnudas de artificio.
Nacida literalmente de un sueño del director, la película nos adentra en la soledad, el aislamiento y la desesperada necesidad de conexión. A través de un desierto desolado en California, la historia observa cómo las identidades de tres mujeres se van erosionando y entrelazando hasta volverse casi indivisibles.
Una mirada profundamente humana
Más que una trama convencional, Altman filma el vacío emocional. Nos enfrenta a personajes trágicamente reales:
Millie (Shelley Duvall): Una mujer obsesionada con aparentar una vida perfecta sacada de una revista de modas, trágicamente ciega al hecho de que nadie a su alrededor la escucha ni la respeta. Duvall entrega una actuación llena de ternura e inocencia rota.
Pinky (Sissy Spacek): Una joven tímida e infantil cuya admiración por Millie roza la obsesión, funcionando como un espejo inquietante que busca llenar su propio vacío de identidad.
Willie (Janice Rule): Una artista embarazada y silenciosa que proyecta su dolor en murales oscuros, encarnando la resignación frente al descuido masculino.
Lo que hace a la obra tan humana es la compasión con la que retrata la ridiculez y el dolor cotidiano. La vulnerabilidad de estas mujeres frente a la indiferencia del mundo hace que el distanciamiento de la realidad se sienta inevitable, doloroso y extrañamente catártico.
Evaluación
Evaluación: 💫💫💫💫💫 (5/5 estrellas)
Una obra maestra visceral, poética y perturbadora sobre la identidad, el refugio femenino y la soledad compartida.
Nacida literalmente de un sueño del director, la película nos adentra en la soledad, el aislamiento y la desesperada necesidad de conexión. A través de un desierto desolado en California, la historia observa cómo las identidades de tres mujeres se van erosionando y entrelazando hasta volverse casi indivisibles.
Una mirada profundamente humana
Más que una trama convencional, Altman filma el vacío emocional. Nos enfrenta a personajes trágicamente reales:
Millie (Shelley Duvall): Una mujer obsesionada con aparentar una vida perfecta sacada de una revista de modas, trágicamente ciega al hecho de que nadie a su alrededor la escucha ni la respeta. Duvall entrega una actuación llena de ternura e inocencia rota.
Pinky (Sissy Spacek): Una joven tímida e infantil cuya admiración por Millie roza la obsesión, funcionando como un espejo inquietante que busca llenar su propio vacío de identidad.
Willie (Janice Rule): Una artista embarazada y silenciosa que proyecta su dolor en murales oscuros, encarnando la resignación frente al descuido masculino.
Lo que hace a la obra tan humana es la compasión con la que retrata la ridiculez y el dolor cotidiano. La vulnerabilidad de estas mujeres frente a la indiferencia del mundo hace que el distanciamiento de la realidad se sienta inevitable, doloroso y extrañamente catártico.
Evaluación
Evaluación: 💫💫💫💫💫 (5/5 estrellas)
Una obra maestra visceral, poética y perturbadora sobre la identidad, el refugio femenino y la soledad compartida.

El manto sagrado (1953)
R
Ro.Lo18 de agosto de 2026
Ro.Lo18 de agosto de 2026Marcelo Galio es un arrogante tribuno romano que humilla al futuro emperador Calígula al comprar un esclavo griego llamado Demetrio antes que él. Como represalia, es enviado a la lejana Jerusalén. Sus aliados en la corte del emperador Tiberio se las apañan para hacerlo volver, pero antes de su regreso preside la ejecución de un popular alborotador religioso llamado Jesús. Marcelo gana la túnica del crucificado jugando a los dados, pero al ponérsela cae enfermo y su esclavo Demetrio se escapa con la túnica. A su regreso a Roma todos lo creen enfermo de locura. Por el adivino del emperador, Marcelo se convence de que la túnica estaba embrujada y que para curarse debe encontrarla y destruirla. Por eso regresa a Jerusalén de incógnito con la comisión imperial de investigar a los discípulos del alborotador, a quienes llaman "cristianos", bajo sospecha de rebelión; pero su verdadera intención es destruir la túnica. En su camino encuentra como los que conocieron a Jesús en realidad son personas inocentes que predican la justicia y la caridad. Marcelo termina uniéndose al creciente movimiento, lo que aprovecha el nuevo emperador Calígula para ejecutarlo por traición.

Después del silencio (1997)
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Ro.Lo18 de agosto de 2026
Ro.Lo18 de agosto de 2026Un trío de convictos se fuga de prisión y se atrinchera en un matadero abandonado con un grupo de niños sordos y su maestra como rehenes. El veterano agente del FBI John Potter, quien recién se reintegra de un retiro por una tragedia personal, asume la delicada tarea de negociar con los criminales, contando con el apoyo de la maestra cautiva y una detective que ya ha negociado antes con el líder de los fugitivos.


























