¡Oh!, el amor…

Reseñas generales

¿El amor existe? ¡Claro! ¿Cómo en las películas? Mmmm… Aquí es donde nos frotamos la barbilla o rascamos nuestra cabeza y solo respondemos el viejo y confiable: Depende.

¿Cómo en “Titanic” de James Cameron?  Definitivamente no. A menos que uno de los dos muera luego luego y entonces pueda darse el famoso “amor eterno”. Existen un montón de filmes que nos hablan, o intentan, hablarnos de amor. De sus distintas caras y expresiones: amor fraterno, materno o paterno, romántico (hegemónico o no). Según su contexto y los paradigmas vigentes, la representación del amor en una película tendrá sus propias particularidades.

En lo que va de este siglo ha habido muchos cambios en la concepción y percepción  de viejos y nuevos paradigmas. En lo que al cine respecta y sus representaciones, se han revisado críticamente las que corresponden al amor, ofreciendo muchas veces retratos un tanto más realistas y complejos de las diferentes aristas que competen a tan compleja emoción. La lista de filmes es inmensa, pero en este texto quiero traer dos a colación. El primero es The crying game (Juego de lágrimas) película británica de 1992 dirigida por Neil Jordan. En dicho film, un combatiente del IRA, Fergus, busca esconderse tras la muerte de dos de sus compañeros a manos del ejércitp británico, operación de la que él sobrevivió. En Londres busca a Dil, la novia del soldado inglés a quien tenía secuestrado junto con sus compañeros y al cual debía ejecutar. Se encuentra con ella en una peluquería y después en un etéreo y casi onírico bar, marcando el inicio de un enamoramiento intenso y lleno de  texturas. En uno de los momentos climáticos de la trama, Fergus y Dil, en total intimidad, están por consumar físicamente su amor. (Aquí viene un spoiler) Ahí Fergus descubre que Dil es transexual. Al principio reacciona con rechazo, pero los acontecimientos posteriores le hacen cambiar muchas de las verdades que él daba por sentadas. No pondré aquí más spoilers, para no desalentar la curiosidad de verla. Sólo les diré que, a raíz de la relación de Fergus y Dil, podemos reconocer que su amor es verdadero y absoluto, pero al mismo tiempo imposible.

 

 

Esta misma reflexión puede aplicarse al segundo film que voy a mencionar. Gegen die Wand/Head on (Contra la pared) película turco-alemana del 2004 dirigida por Fatih Akin. Trata acerca de Cahit Tomruk, un inmigrante turco radicado en Alemania que vive en una profunda depresión. Tras sobrevivir a un franco intento de suicidio, conoce a Sibel; una interna más del hospital psiquiátrico en el que Cahit se recupera. Sibel también tiene tendencias suicidas, producto de su necesidad de escapar de su opresiva familia. Acuerdan, de no muy buen grado por parte de Cahit, casarse para que de este modo Sibel pueda abandonar el hogar paterno. Acuerdan también no perder de vista lo artificial de su unión, sobre todo en cuanto al ámbito emocional y sexual. Sin embargo, y aunque suene a cliché, en el corazón no se manda. La intimidad no se limita al sexo, y en nuestros protagonistas el trato diario hace su trabajo. Es justo la cotidiana intimidad la que los va uniendo de un modo que ni ellos mismos se dan cuenta, hasta que la fatalidad termina también por hacer su trabajo. Cosas del día a día como compartir una rica comida, escuchar música juntos y sentirse seguros a la vez que libres el uno con el otro termina por consolidarse en el acto del amor, haciendo tambalear los términos de su matrimonio “falso”. Descubren que se aman y al descubrirlo no hay vuelta atrás. Cuando descubren su amor, la también cotidiana fatalidad los separa, terminando Cahit en la cárcel y Sibel “deshonrada” y exiliada, enviada de vuelta a Turquía donde busca de nuevo su autodestrucción. El tiempo pasa y aunque se reencuentran en Turquía tras la liberación de Cahit, descubren ahora que no pueden seguir juntos, aunque su amor prevalece. De nuevo, su amor es absoluto pero imposible.

Ambos filmes nos demuestran que el amor existe y que puede ser muchas cosas de muchos modos y maneras pero que, como todo lo que vale la pena en el mundo, jamás será algo simple.

Comentarios 0

Todavía no hay comentarios.

De este autor