WICKED: Por Siempre - Una tercera parte hubiese sido el mejor hechizo
Reseñas generalesDirigida por Jon M. Chu, una secuela a la película Wicked (2024)…
…la cual es una adaptación del segundo acto de una obra de teatro musical homónimo…
…la cual se basa en la novela de Gregory Maguire…
…la cual se basa en los cuentos de L. Frank Baum de “El Maravilloso Mago de Oz”…
…los cuales fueron adaptados a una película homómina de 1939…
…la cual también sirvió de inspiración para aquellas reimaginaciones novedosas de la historia clásica de Oz.

El patrón está complicado, ¿cierto? Espero que para este pobre servidor, con una noción básica sobre la travesía de Dorothy y Toto en ese mundo fantástico, no le sea problema disfrutar esta conclusión que sinceramente me ha tenido intrigado estas últimas semanas. Ningún problema, ¿verdad?
Creo que no lo he comentado antes por esta plataforma, pero me gustó mucho Wicked (2024). Siempre me parece genial cómo las expansiones de narrativas transmedia (novelas, cuentos, obras de teatro, adaptaciones cinematográficas) tienen la maravillosa facultad de invitar a nuevos públicos para que formen parte de esta magia.
Con eso en mente, me parece emocionante la integración de los elementos más memorables dentro de la cultura popular (o por lo menos para los fans del clásico de 1939) dentro de esta historia enfocada en las brujas de Oz que van por caminos separados. Si bien no he visto el musical que lo antecede, esta es una adaptación independiente en un medio distinto. No importa si es tu primera vez dentro de esta ficción en específico. Es totalmente válido visualizarlo y apreciarlo.

Así llega Wicked: For Good (2025). Con menor duración que la primera, múltiples tramas inconclusas y muchas más por venir. ¿Qué pasará? Las posibilidades son infinitas…
Terminada la película, no puedo mentir. La historia es maravillosa. Si me la hubieran comentado al oído o hubiera un resumen por Internet, quedaría boquiabierto. Pero aún así… es raro. ¿Por qué terminé indiferente con esta segunda parte?
Aquí tengo la respuesta, bajo mi punto de vista. Si opinas de manera distinta, con gusto estaré leyéndolos en los comentarios para conversar sobre la secuela a una de las películas más galardonadas del año pasado.

Como mencioné anteriormente, aprecio que su antecesora sea una introducción magnífica al universo de Oz, sin necesidad de estar inmerso en el trasfondo de todos los productos relacionados. Ahora, esta nueva película demanda tener un mínimo conocimiento sobre quiénes son Dorothy y los amigos que hace a lo largo del camino amarillo en la misión de vencer a la bruja malvada. Eso no sería mucho problema, considerando que esta historia yace en el imaginario colectivo. El problema viene cuando esta secuela busca asociar esos elementos dentro de la estructura narrativa construida desde la película anterior. Lamentablemente, ni siquiera tener la noción básica del cuento clásico no es suficiente. No tiene que ver con qué tan fanático seas del Mago de Oz, sino dentro de este universo específico de “WICKED” (la duología cinematográfica, no las cuchicientas obras de base). Porque la introducción de estos personajes clásicos falla en ser absolutamente impresionante. Por momentos lo es, pero en su mayoría es incoherente e ilógica, especialmente hablando de Dorothy y el León Cobarde.

"Wicked: Por siempre" (Wicked: For Good) es una sucesión acelerada de acontecimientos obligados y poco explorados, con el fin de asociar la historia clásica del Mago de Oz dentro de esta narrativa enfocada en Elphaba la Bruja Malvada del Oeste (Cynthia Erivo) y Glinda la Buena (Ariana Grande). Incluso, numerosas acciones a lo largo de la historia no guardan coherencia con el punto en el que se encuentran los arcos narrativos de los personajes involucrados. En mi opinión, haber invertido mayor tiempo en sus desarrollos hubiera beneficiado al ritmo de la película, así como en la lógica dentro de esta aventura.
Porque, como premisa y argumento, retroactivamente la historia suena poderosa, enigmática y encorazonadora. Con encrucijadas intrigantes e introspecciones interesantes, que cimentaban una colisión épica con la trama original de Dorothy y sus amigos. No obstante, la ejecución es floja, batallando sin éxito en justificar los cambios radicales a las personalidades que conocimos previamente.

Al mismo tiempo, siento que la gran mayoría de canciones son poco memorables a comparación de la primera parte. A pesar de ello, debo admitir que aprecio su sello distintivo. En esta película, el musical actúa como una oportunidad de desahogo emocional para voces acomplejadas con el papel que juegan en este mundo corrompido, apoyadas con montajes tensos, enérgicos y angustiantes. Son monólogos catárticos con una gran presencia actoral que logra hacer destacar a los artistas, por encima de la habitual grandilocuencia teatral en arte y escenografías (que siguen siendo preciosas).

A pesar de ello, pienso que la cinta pudo haberse desprendido más del musical y enfocarse un poco más en los diálogos o construcción de escenas, para beneficiar el progreso de la historia. Porque, francamente, necesitaba más tiempo para narrar los trasfondos detrás de los giros más significativos, que culminan en la resolución conocida de esta obra clásica.

Para conocedores de la historia original, aunque se puede intuir con anticipación qué es lo que ocurrirá próximamente, el camino a esos puntos clave carece completamente de sentido. Tomando en cuenta que poco a poco conocemos las motivaciones detrás de estas versiones de personajes clave (como el Hombre de Hojalata o el Espantapájaros), su desarrollo a lo largo de la película se siente incompleta y forzada. Lo mismo podría decirse del León Cobarde (Colman Domingo), Dorothy (Bethany Weaver), Nessa (Marissa Bode), Madame Morrible (Michelle Yeoh), el Mago de Oz (Jeff Goldblum), entre otros.

La mayoría de personajes han sido reducidos a cumplir un rol que mecánicamente haga avanzar la trama hasta el clímax que desean alcanzar, oponiéndose completa o parcialmente a su desenvolvimiento en la anterior entrega. Por más que todos estén en constante evolución en medio de disyuntivas cautivadoras, el ritmo acelerado de la cinta resta toda la emoción. Especialmente, el socavado arco de Elphaba termina siendo reducido a decisiones que fortalezcan los conflictos y trasfondos detrás, con poca o nula coherencia. Por lo menos, la evolución de Glinda hacia la autenticidad crece de manera consecuente a las circunstancias. Asimismo, la mayoría del tiempo, Fiyero (Jonathan Bailey) es una excepción a este dilema.

Si vamos a otros puntos de la cinta, hubo más aspectos que me encantaron. Para empezar, aunque durante el segundo acto acontece un evento catalizador que fue tratado con súbita ligereza y que honestamente podría haber creado una rivalidad estelar (al estilo X-Men: Primera Generación, Star Wars: La venganza de los Sith, Transformers Uno, etcétera), la respetuosa amistad recíproca entre ambas protagonistas continúa rebozando magia, tragedia y belleza dentro de sus contradicciones ideológicas. Asimismo, los visuales están superando con creces a su antecesora. Los escenarios, paisajes y efectos especiales: mucho mejor refinados, elegantes y verosímiles acorde al colorido fantástico maravilloso mundo de Oz.

Sin embargo, no puedo decir que este capítulo concluyente haya sido maravilloso. Entre resoluciones absolutamente convenientes, el progresivo menosprecio a la tragedia de los animales, o a posteriori la innecesaria introducción de Dorothy.

Pero aquí no termina. Si me lo preguntan, lo más decepcionante se encuentra en las otras mil y un formas en que pudo finalizar la misión principal sobre desenmascarar la verdad. En lugar de ello, se optó por un desenlace dramático fortuito y endeble, cuya bondad se manifiesta por arte de magia (en el mal sentido). Encima de todo, las metas de poder, la propaganda y la manipulación mediática dentro del conflicto principal no tienen una base sólida o una justificación clara por parte de las figuras antagónicas. ¿Cuál es el punto de toda la artimaña central?

Perdón, una disculpa de antemano. Estoy consciente de que he sido mayoritariamente negativo en la manera de expresarme respecto a "Wicked: Por siempre". Esto sucede porque, por un lado, esta secuela conserva los mismos elementos llamativos de su antecesora. Perduran en mayor o menor medida, sin dejar de sorprender a este ojo mortal humano. Pero, por otra parte, las problemáticas en la ejecución de esta nueva entrega afectan el avance de la historia y socavan la bellísima introducción que los cines presenciaron hace un año.

Personalmente, el guion de esta película pudo haberse fragmentado en dos partes. De esta manera, se podrían darle más tiempo a las subtramas para crecer y encontrar su camino hacia momentos verdaderamente palpitantes. De hecho, ahora mismo tengo en mente la manera perfecta en qué podría acabar esta segunda parte y cómo se habría desenvuelto una tercera, tomando en cuenta todo lo acontecido en esta cinta. El final sería el mismo, pero la ejecución haría la diferencia. Dado que estoy evitando decir spoilers, me reservaré el derecho de compartir mi sugerencia por esta ocasión. Solo diré que me imagino a aquel evento catalizador del segundo acto que mencioné anteriormente, como el clímax de mi hipotética segunda parte.

No es que haya odiado la película. Creo que podría verla otra vez. Pero no puedo evitar sentirla decepcionante y frustrante. Las ideas están ahí (y son fabulosas), pero fueron pobremente ejecutadas. Tenían las piezas ahí, pero no supieron como armar el rompecabezas (recuerdos de BoJack Horseman, ¿quién ubica la referencia?).

Ninguna trama fluye a su propio ritmo. Las piezas encajan apresuradamente en un rompecabezas, donde un poco más de paciencia le hubiera ofrecido armonía a la imagen completa.
Eso es lo que hizo falta. Un tratamiento narrativo más detallado y paciente hubiera creado una resolución armónica contundente.

"Wicked: Por siempre" (Wicked: For Good) es una conclusión que perdió el camino, sin brillar con la misma magia de antes. No creo que deba ser odiada, pero su antecesora me parece una producción mucho mejor elaborada.
Si me lo preguntan, una trilogía hubiera sido perfecto. Tristemente, dudo que esta secuela sea nominada o galardonada durante la temporada de premios, a comparación de su antecesora. A lo mejor el tiempo diga lo contrario.

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