Animales
Reseñas generalesHay algo que me conmueve del mundo animal. Es que sin necesidad de hablar el mismo lenguaje, se pueden encontrar con los bichos, un lugar común sobre lo que es la seguridad, la confianza, lo disfrutable de una caricia. A través de los animales comprendí una dimensión existencial del amor. No instrumental, no condicionada por las imprudencias que habilita lo que hemos llamado la razón. Cómo es posible, que coincidamos con alguien tan radicalmente diferente, acerca de lo que es el amor? La protección, la lealtad, la amistad. Los animales me han enseñado profundidades que ningún ser humano podría haberlo hecho. Porque la semejanza anula nuevas formas de comprensión. La forma en la que todas las especies se ocupan de sus crías, el cuidado de la vida, la transmisión de saberes esenciales para que el ciclo continúe.
El respeto, el amor de que el ciclo continúe. Eso es algo que no hemos podido, como especie, aprender de los otros animales. Por esa simple y poderosa razón comprendo que no somos los más inteligentes. Ninguna otra especie camina con tanta prisa directo a su autodestrucción como la especie humana. El lenguaje ha permitido grandes saltos en el desarrollo de lo que somos hoy, y también ha sido la materia prima de los venenos fabricados. En algún punto hemos convenido que todo lo que no sabemos no existe, que todo lo que nuestros pequeños ojos humanos no ven, no vale la pena cuidar. Una buena parte del conocimiento científico se basa en el estudio de las cosas inertes, apartadas del tiempo, de la relación con el ambiente, ignorando lo invisible. Eso nos ha vuelto crédulos, torpes, negadores compulsivos de todo lo que se aparte de las cuentas que celosamente guardamos. No estoy en contra de la ciencia, estoy a favor de un debate epistemológico humilde, porque considero que la ciencia arrasó con buena parte de los saberes que respetan los ciclos, así como hacen el resto de las especies, y que los animales me recuerdan cada vez que los miro.




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