Tron: Un espectáculo visual
Reseñas generalesHace 43 años Steven Lisberger nos regaló la primera entrega de Tron, la cual fue toda una innovación visual; Los efectos especiales que utilizó en la producción de esta película marcaron la pauta, durante el tiempo del incipiente avance del mundo de la informática para los años 80.
Esto le da un crédito especial a la producción de la primera entrega de Tron, por su innovación, originalidad y los innumerables obstáculos técnicos que tuvieron que enfrentar el director y su grupo de técnicos para alcanzar la proeza de visual que fue esta película, sin embargo, resulta injusto ver esta película en la actualidad sin considerar el contexto tecnológico en el cual fue creada, ya que al verla así, podría parecernos simple y con personajes excesivamente grises, con el propósito de que el juego de luces resaltaran en cada escena de la película y si la comparamos con las secuelas, solo podríamos apreciar la evolución de los efectos especiales de cada nueva entrega, desmeritando lo que fue la esencia de la película que dio inicio a lo que ha sido esta trilogía.
Las secuelas de tron se han enfocado en los efectos visuales y en la nostalgia de lo que fue la película inicial, perdiendo de vista lo que fue el personaje que dio el nombre a esta trilogía. Tron era el personaje principal en el mundo virtual informático creado como parte de un programa de seguridad que monitoreaba las comunicaciones entre un Programa de Control Maestro y el mundo real, en la secuela, tron es reprogramado y pierde su rol protagónico, dándole un giro a la historia inicial, sorprende que aún se conserve en esta secuela el nombre de tron; en la tercera entrega ya no existe tron como personaje, sino como programa de seguridad, salvo que en este caso se llama Ares.
La historia esencial de lo que fue tron, ya ha sufrido una metamorfosis gradual a través de sus secuelas, conservando solo los efectos visuales, solo que con los avances tecnológicos, a través de los años que han separado una secuela de otra, nos han brindado un espectáculo cada vez mucho más brillante y con gráficos visuales mucho más nítidos, que se acoplan a la perfección en el entorno en el que se desarrollan las tramas de cada secuela, lo cuales constituyen el atractivo acertado de estas propuestas cinematográficas.
Ahora bien, retomando el punto de las historias de las secuelas, con la segunda entrega - Tron Legacy, 2010, estrenada 28 años después de su predecesora, se podría decir fue concebida como una versión actualizada de los que fue la historia original, con ligeros cambios que si bien le quitaban protagonismo al icónico personaje principal de Tron, mantenían a los personajes principales de la primera entrega, como fue el caso de Jeff Bridges (Kevin Flynn) y Bruce Boxleittner (Alan Bradley – Programador Informático y creador de Tron) introduciendo en esta secuela a Garrett Hedlund (Sam Flynn, como el hijo de Kevin Flynn) y Olivia Wilde quien era una Isomorphic Algorithms surgida espontáneamente dentro del sistema digital. Estas ligeras variantes en la historia, conservaban la esencia de lo que fue Tron de 1982, de allí que la presentaran como Legacy.
Con la versión actual (2025), Tron Ares, nos presentan una competencia entre compañías tecnológicas en búsqueda de lograr la creación y permanencia en el mundo real, de seres y objetos digitales, lo que introduce en escena a Jared Leto (Ares) quien es un sofisticado programa de inteligencia artificial de seguridad que al tener contacto con el mundo real, comienza a cuestionar su propósito en el mundo digital y de allí la interacción de ambos mundos, solo manteniendo como enlaces de la historia original, la compañía de la que los personajes de Kevin Flynn (Jeff Bridges) y Alan Bradley (Bruce Boxleittner) formaban parte como programadores (ENCOM) y el vinculo parental con el villano original, quien se presenta como el nieto Ed Dillinger.
La trama me pareció un poco rebuscada, con la aparición del nieto del villano original, la aparición de los personajes nuevos, pero como una excusa, para la incluir el punto de la diversidad de razas, que se han vuelto cada vez más frecuentes en las películas actuales, como mecanismo de aceptación e inclusión, lo cual a mi modo de ver, en algunos casos, sacrifica la coherencia de la trama.
Es por esa razón, que me refiero a Tron: como un espectáculo visual, ya que es el único elemento común, que se ha mantenido a lo largo del tiempo en cada entrega, y que se ha convertido en una marca visual en la tres películas.




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