ROBERT REDFORD
Reseñas generalesPocas figuras de Hollywood merecen el reconocimiento que el mundo cinéfilo viene dedicando desde el 17 de setiembre, fecha de su fallecimiento, a una figura tan entrañable como Robert Redford.
Además de su rica filmografía, tanto en su calidad de actor como de realizador, será recordado por sus profundas cualidades humanas y por la creación del Sundance Institute y de su Festival de cine, en el estado de Utah.
Quizás sea producto del azar, el que haya nacido en 1936 en Santa Monica, California, sitio cinematográfico por excelencia. Pero si algo es evidente es que el lugar lo marcó desde joven, ya que, entre 1960 y 1964, actuó en treinta series y películas para televisión, con títulos tan famosos como Alfred Hitchcock Presents y Maverick.
The Hunt (El que mató por placer), de Denis Sanders (Shock Treatment), fue su debut en el largometraje en 1962, donde interpreta a un soldado en la Guerra de Corea, que se enfrenta a otro (John Saxon), un ser enigmático que por un lado “mata por placer” y por el otro adopta a un pequeño nativo. Fue además el debut de Tom Skerritt y de Sydney Pollack, como sendos sargentos. Pollack, quien luego se dedicaría también a la realización cinematográfica, lo dirigió a Redford en siete oportunidades, todo un hito.
REDFORD ACTOR
Durante la década del sesenta con ocho films, Redford sería acompañado en la mitad de estos y en dos oportunidades cada una, por sendas actrices muy famosas. Natalie Wood, actuaría primero con él en Daisy Clover (intimidades de una adolescente), de Robert Mulligan (1965). Ambientada en los treinta, el personaje central se enamora de un actor (Redford), con quien se casa y que la abandona al poco tiempo, por lo que ella intenta suicidarse.

Un año después volverían a actuar juntos en This Property is condemned (La mujer sin horizonte), en el que sería el primero de los largometrajes donde lo dirigiría Pollack. En un largo flashback, se narra la historia de Alva (Wood) quien, deseosa de abandonar a la madre, se involucra con Owen (Redford), resulta este ser un funcionario que viene a expulsar a varios trabajadores ferroviarios en la época de la Gran Depresión. Natalie Wood fue nominada a los Golden Globes.
Ese mismo año, actuaría por primera vez con Jane Fonda en The Chase (La jauría humana) de Arthur Penn. Ambientada en el sur de los Estados Unidos, es allí adonde llega Charlie Reeves (Redford), luego de fugarse de prisión y donde experimenta un rechazo por parte de la sociedad sureña de carácter burgués. El sheriff Calder (Marlon Brando) intenta mantenerse al margen del conflicto, encontrar al prófugo y salvarlo de quienes quieren ajusticiarlo. La esposa de Reeves (Fonda) lo ha engañado con otro hombre, en un film con un buen reparto que además incluye a Angie Dickinson, Miriam Hopkins y Robert Duvall, entre otros.

En 1967, Redford actuaría por segunda vez con Jane Fonda en Barefoot in the Park (Descalzos en el parque) de Gene Saks, sobre la pieza de teatro de Paul Simon (también guionista). La pareja central se muda a un pequeño departamento, sin ascensor, en el quinto pinto en Greenwich Village. Los brillantes diálogos de Simon, marcan el contraste entre un abogado obsesivo y conservador y su vivaz, apasionada y romántica esposa.
1969 será un año consagratorio para Redford cuando George Roy Hill lo dirija por primera vez en Butch Cassidy and the Sundance Kid. Se trata de un western atípico en que el guionista William Goldman tomó la leyenda de dos forajidos que asolaron al viejo Oeste, marcando el final de una época. Es notable la química entre Paul Newman (Buth Cassidy) y Redford (Sundance Kid), sobresaliendo las escenas en que emprenden la huida a Bolivia, acompañados por la joven Etta Place (Katharine Ross). Tuvo ocho nominaciones al Oscar y ganó cuatro incluyendo mejor guion, fotografía (Conrad L. Hall), partitura musical y canción (Raindrops Keep Fallin’ on My Head), los últimos dos para Burt Bacharach.

Cuatro años más tarde, la pareja central de Buth Cassidy, volvería a ser convocada por el mismo director en The Sting (El golpe), la historia de dos timadores de los años treinta, listos para vengarse de un mafioso (Robert Shaw), que asesinó a un amigo de ambos. Nuevamente la simpatía de ambos personajes llevó a que la película fuera nominada a diez estatuillas, de las cuales ganó siete, incluyendo mejor película, director y banda sonora (Marvin Hamlisch).
Entre ambos films, Sydney Pollack volvió a dirigir a Redford en dos films sucesivos de inicios de los setenta. Primero fue Jeremiah Johnson (La ley del talión), un western en que el personaje que da nombre al film reniega del ejército y de la sociedad y se dirige a las Rocky Mountains para transformarse en un montañés solitario. Convive pacíficamente con los indios de la zona (Utah), cobijando a uno de sus niños al que rescata de una masacre por parte de una tribu rival. Pero la aparente tranquilidad de su nueva vida (casado con una india) se ve alterada cuando el ejército de los Estados Unidos lo convoca para rescatar a una caravana de colonos atascada en la nieve. Es uno de los mayores films de Pollack, que fue presentado en el Festival de Cannes, destacando además la notable fotografía.

Al año siguiente (1973), Pollack dirige The Way We Were (Nuestros años felices). uno de los mayores éxitos comerciales de ambos. La historia se desarrolla a lo largo de más de treinta años, comenzando cuando se conocen Hubbell Gardiner (Redford) y Katie Morosky (Barbara Streisand) en la universidad en 1937. Hay un exceso de melodrama, con la oposición ideológica entre Katie, una militante de izquierda y el conservadurismo de Hubbell. El tema musical principal, que da nombre al film es interpretado por Streisand, ganó el Oscar, al igual que la banda sonora original, ambos de Marvin Hamlisch.

Nuevamente Pollack lo dirigió en Three Days of the Condor (1975) en que Redford interpreta a Joseph Turner, un investigador de la CIA que un día encuentra muertos a todos sus compañeros, comprendiendo que su vida también está en peligro. Turner, de nombre “Condor”, sólo necesita un lugar seguro para protegerse y será tomando de rehén a una joven (Faye Dunaway), con lo que logrará, por un tiempo, escapar del asesino que compone Max von Sydow.
En 1976, será el turno de Alan J. Pakula al dirigirlo en All the Presidents’s Men, que reconstruye minuciosamente la investigación del caso Watergate, por dos periodistas del Washington Post. Redford y Dustin Hoffman son respectivamente Bob Woodward y Carl Bernstein, quienes condujeron a la caída del Presidente Nixon.

La penúltima colaboración entre Pollack y Redford fue Out of Africa/Africa mía (1985), basada en los relatos de Karen Blixen (que usaba el seudónimo Isak Dinesen), una estupenda caracterización de Meryl Streep, que no ganó el Oscar pese a estar nominada. En cambio, entre las siete estatuillas obtenidas hubo dos a mejor película y director. Ambientada en Kenia, relata el romance entre Denys Finch Hatton (Redford) y Blixen, pese a estar ella casada con un primo lejano (Klaus Maria Brandauer).

REDFORD DIRECTOR
A medida que su carrera como actor iba amenguando, la de director fue creciendo y de hecho su primer largometraje como realizador, fue en tiempos en que aún brillaba como intérprete.
Ordinary People (Gente como uno), de 1980, es probablemente el mejor de sus nueve films dirigidos, además de ser el más premiado con sendos Oscar a mejor película y dirección. Está basado en la novela de Judith Guest, adaptada al cine por Alvin Sargent (también galardonado). Centrada en Conrad Jarrett (Timothy Hutton, también Oscar como mejor actor de reparto), quien vive sufriendo la culpa al no haber podido salvar a su hermano, cuando un temporal los arrojó al agua y solo él logró salvarse. Un padre afectuoso (Donald Sutherland) y una madre (Mary Tyler Moore), que es un poco la antítesis, conforman un núcleo familiar en crisis. Judd Hirsch (también nominado al Oscar), destaca como el terapeuta que ayuda a Conrad, en un film donde Redford, muestra una nueva faceta artística, con gran sensibilidad y credibilidad del relato.

The Milagro Beanfield War (El secreto de Milagro), su segundo largometraje, es un relato muy diverso al anterior, que podría calificarse de social, en que muestra el enfrentamiento entre terratenientes y campesinos, donde el agua juega un rol importante. El reparto es mayormente latino, con la participación entre otros de Ruben Blades, Carlos Riquelme y Sonia Braga, así como Christopher Walken en un rol antipático. Se trata de un film bien intencionado, aunque menor comparado con su debut en la realización.
A River Runs Through It (Nada es para siempre) es de 1992, ganando Philippe Rousselot el Oscar a mejor fotografía, capta la belleza de los paisajes de Montana. Redford regresa a un drama familiar, con un elenco en que reúne a Tom Skerritt (compañero en su primera película como actor) como un pastor presbiteriano con dos hermanos en conflicto. Norman, el mayor, a cargo de Craig Sheffer, hace también de relator (aunque en ese rol la voz es de Robert Redford), comparte los principios morales de su padre. Es el menor, Paul (Brad Pitt), quien se revela como la oveja descarriada del rebaño, pese a que durante la niñez ambos hermanos compartían la pesca de la trucha en un río, al que hace alusión el título en inglés de la novela autobiográfica de Norman Mclean.

Quiz Show: El dilema, el cuarto largometraje de Redford es de 1994, confirma sus dotes detrás de la cámara. Está ambientada en 1958, cuando la televisión aún era en blanco y negro. Se basa en un hecho real en que, en el programa de preguntas y respuestas “Twenty-One”, Herbie Stempel (John Turturro), un pobre habitante judío de Queens, acepta participar en un programa amañado. Frente a él, Charles Van Doren (Ralph Fiennes), un brillante profesor universitario de Columbia, que le gana. El caso fue develado ante la denuncia por Stempel y entre los personajes importantes vale señalar a Paul Scofield (nominado al Oscar) como Mark Van Doren, padre de Charles, y aquí laureado premio Pulitzer.

Robert Redford dirigió cinco películas más, en varias de las cuales actuó. Durante la década pasada se lo vio en dos de películas de David Lowery, en ambas en rol protagónico, y en papeles menores en otras tantas de los hermanos Anthony y Joe Russo, siendo Avengers: Endgame (2019), su despedida del cine.
Con tristeza recordamos el reciente deceso de alguien que, con más de cincuenta películas en su haber, descolló como actor, director y ser humano.




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