Amodernizado

Reseñas generales

El romance en el cine ha recorrido un camino tan largo como impredecible. Desde los primeros besos robados en blanco y negro hasta los silencios incómodos de las relaciones modernas, el amor ha sido retratado de mil formas. No solo ha cambiado el modo en que las parejas se conocen o se relacionan, sino también cómo las películas nos invitan a sentir, a sufrir, a esperar, a imaginar.

En las décadas doradas de Hollywood, el amor era épico, idealizado, muchas veces imposible. Casablanca, Lo que el viento se llevó, Desayuno en Tiffany’s. El amor era algo más grande que la vida misma, capaz de romper guerras, distancias, clases sociales. Las mujeres eran misteriosas, los hombres valientes, y el destino era el verdadero narrador.

Con el tiempo, el cine fue bajando al amor del pedestal. En los años 70 y 80 empezamos a ver historias más reales, más cercanas, más crudas. Se mostraba el conflicto, la rutina, la pérdida. El amor se volvió humano. Películas como Annie Hall o Cuando Harry conoció a Sally mostraban relaciones imperfectas, llenas de dudas y contradicciones.

Y en las últimas dos décadas, el romance se fragmentó. Ya no hay una sola forma de amar ni de contar el amor. Se mezcló con la comedia, el drama, la fantasía, el cine independiente. El amor ahora puede ser inclusivo, doloroso, efímero, virtual, silencioso. El cine se animó a mostrar que amar también es dejar ir, equivocarse, huir, sanar.

En ese contexto moderno aparece Antes de ti (Me Before You, 2016), dirigida por Thea Sharrock y basada en la novela de Jojo Moyes. Una película que, aunque tiene la estructura de un romance clásico —chica conoce a chico, ambos se transforman mutuamente—, logra ir más allá de la fórmula, tocando temas mucho más profundos y dolorosos, con una sensibilidad poco común.

Louisa Clark (Emilia Clarke) es una joven excéntrica, tierna, de espíritu alegre, que consigue trabajo cuidando a Will Traynor (Sam Claflin), un joven millonario y ex deportista que queda tetrapléjico tras un accidente. La película podría haberse ido por el camino fácil del "ella lo hace cambiar, él se enamora, final feliz", pero el guión se detiene en el conflicto real: el derecho a decidir sobre la propia vida.

Will no quiere seguir viviendo en ese cuerpo, y aunque Lou llega a significar algo profundo para él —y él para ella—, su dolor y su decisión van más allá del amor romántico. Eso es lo que hace que la película no sea solo una historia de amor, sino una historia sobre el límite del amor. ¿Hasta dónde puede uno sostener a otro? ¿Qué pasa cuando amar no alcanza?

Hay algo terriblemente honesto en Antes de ti. Porque no se disfraza de cuento de hadas. Muestra que el amor no lo cura todo. Que por más conexión que exista, por más ternura o risas compartidas, hay decisiones que el otro no puede cambiar.

El personaje de Lou representa la esperanza, la ingenuidad del amor que lo da todo. Ella se entrega, se reinventa, aprende, se enfrenta al dolor. Pero lo más duro —y lo más valiente— es que termina aceptando que su amor no va a salvar a Will. Que hay sufrimientos más profundos que el amor, y que el verdadero acto de amar a veces es dejar que el otro se vaya.

La actuación de Emilia Clarke es un punto altísimo. Lou podría haber caído en la caricatura de “la chica rara”, pero Clarke la llena de matices, de nervios, de sonrisas auténticas y una vulnerabilidad encantadora. Sam Claflin, por su parte, logra transmitir toda la complejidad emocional de Will sin moverse casi, con la mirada y los silencios.

La escena final, en París, no es un final feliz tradicional, pero sí es un final profundamente humano. Lou, leyendo la carta de Will, se da cuenta de que no solo fue amada, sino que fue transformada. Y que ahora le toca vivir con la intensidad que él ya no puede. En vez de un "vivieron felices para siempre", hay un "viví, y viví por los dos".

En términos cinematográficos, Antes de ti es simple, sin excesos. No hay grandes planos ni artificios. La música es sutil, acompaña sin manipular. Todo está al servicio de la emoción genuina. No busca hacerte llorar con golpes bajos, sino con verdades que duelen.

La película fue también muy discutida por su tema central: el suicidio asistido. Algunos la criticaron por supuestamente romantizar esa decisión, pero creo que, más bien, la humaniza. No la glorifica, ni la impulsa. Solo la muestra desde una historia concreta, con el respeto que merece una decisión extrema y profundamente personal. La película no da respuestas, pero sí invita a mirar más allá del juicio rápido.

Antes de ti no es solo una historia de amor. Es una historia de despedida, de respeto, de crecimiento. Es un retrato del amor que no salva, pero que acompaña. Que no soluciona, pero que transforma. En ese sentido, es una película profundamente contemporánea, porque habla del amor sin idealizarlo, sin necesidad de finales felices, pero con una enorme ternura.

El cine romántico ha evolucionado hasta permitir películas como esta: donde el amor puede doler, donde los protagonistas no se quedan juntos, donde el final no es una boda sino una maleta y una ciudad nueva. Y sin embargo, nos deja algo que muchas películas más optimistas no logran: una sensación de verdad, de belleza, de humanidad.

Quizás esa sea la nueva forma del romance en el cine. No buscar respuestas, ni patrones. Mostrar que el amor es una experiencia intensa, compleja, fugaz o duradera, pero siempre significativa. Que a veces no gana, pero nunca pasa sin dejar huella.

Antes de ti nos recuerda eso con cada mirada, cada risa incómoda, cada silencio. Y al hacerlo, se gana un lugar entre esas películas que no se olvidan. Porque no todos los amores son para quedarse, pero algunos… son para siempre.

Comentarios 1

B
ByeHollywood7 de julio de 2025
Lo que va de esta peli es que rompe con el cuento de que 'el amor lo cura todo' y eso me parece re valiente. Pero medio que la sufrición del pibe queda medio romantizada por lo de Suiza, no? Al final te hace llorar igual.

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