El McConaissance
Reseñas generalesDebo admitir que cuando se reveló el tema de este concurso, lo primero que hice fue repasar mentalmente todos los actores que ya pudieran solicitar beneficios de jubilación, pero los artículos propuestos por otros autores provocaron que me diera cuenta que, las canas o las arrugas no son requisitos para quienes pueden ser postulados a esta temática. Así que por esa razón les presentó a mi candidato: Matthew McConaughey.
Sus inicios
McConaughey definitivamente empezó hasta abajo de la cadena alimenticia su carrera como actor. Sus primeros roles fueron en comerciales o videos musicales. De hecho, su debut en el cine lo hace en la sosa comedia My Boyfriend´s Back, donde su personaje no recibió ni siquiera un nombre, simplemente es: Tipo #2.
De pronto, el destino le sonrió bastante al texano, mientras estudiaba en la Universidad de Texas en Austin, se topó con el director de casting de Dazed and Confused en un restaurante, su papel originalmente iba a ser pequeño, lo que es mucho decir en una película donde el elenco completo recibe un tiempo en escena mucho más equitativo de lo normal. Pero durante la filmación, otro actor tuvo inconvenientes con el resto del equipo, por consecuencia le recortaron su actividad en la producción. Sus escenas le fueron cedidas a McConaughey, quien además tuvo que improvisar uno que otro momento en sus diálogos, de ahí es que nace su icónico “Alright, alright, alright”.
Durante los siguientes dos años, McConaughey siguió obteniendo papeles secundarios en películas de todos los tipos, filmes que el tiempo olvidó, un clásico infantil de una generación como Angels in the Outfield y una secuela de una cansada franquicia de terror como The Return of the Texas Chainsaw Massacre; que retrasaría su estreno hasta que el nombre de McConaughey (y Zellweger, quien también actúa en ella) tuviera peso en Hollywood.

Gracias a adquirir la reputación de un actor sólido, McConaughey recibió su primer papel protagónico en A Time to Kill, donde se llevó muchos comentarios positivos por parte de la crítica, aunque la película no tanto. Le siguió Contact, donde interpretó a Palmer Joss, uno de sus personajes más completos hasta la fecha, un rol semi antagónico, pero sin cruzar la línea completamente; una dinámica muy difícil de dominar y evitar que parezca incongruente. Redondeó esa época estelarizando Amistad, de Steven Spielberg, un acto que bien se puede considerar un paso de consagración en el ámbito cinematográfico.
Sus siguientes largometrajes también estarían bajo la tutela de directores de renombre, reuniéndose con Linklater en The Newton Boys y trabajando con Ron Howard en EdTV, cinta que recibe mucho más desprecio del válido por su similitud con The Truman Show.
Las Dark Ages
Hollywood es una industria que se rige constantemente por la cuestión: ¿qué has hecho por mi últimamente? En otras palabras, cuanto dinero le han generado al estudio los proyectos que llevan tu nombre. Así que, en el caso de los actores, los estudios tratan de encontrar el molde más rentable en donde colocarlos, quienes obviamente también son seducidos por el aumento salarial que viene de la mano con cooperar con el plan del estudio.
Así en 2001, McConaughey dio un paso izquierdo en su carrera, uno que tal vez ni él sabía que desencadenaría. Protagonizó la comedia romántica The Wedding Planner junto a Jennifer Lopez, fue un éxito de taquilla y una desgracia crítica. A partir de ahí Hollywood hizo lo suyo.
Él se convirtió en un actor encerrado en ese género, durante la siguiente década estelarizó cinco películas de esa índole, formaba parte de una corta baraja de actores a los que el estudio recurría cuando un papel necesitaba carisma, un buen aspecto y no mucho más. How to Loose a Guy in 10 Days, Failure to Launch, Fool’s Gold y Ghost of Girlfriends Past, cada título más carente de sustancia que el anterior, premisas cuestionables y de fórmulas desgastadas. Una época en la que ese género le pedía al espectador suspender su grado de incredulidad, casi tanto como las películas de super héroes nos lo exigen ahora. Eran papeles que se podían interpretar dormido y con los que no cambiaría absolutamente nada si se colocaba a otro galán de Hollywood en lugar de Matthew. Incluso Tiptoes terminó convirtiéndose en una comedia romántica semi ofensiva, donde el morbo de ver a Gary Oldman como una persona de talla baja supera cualquier otra característica de la cinta.

Tampoco ayudó que sus proyectos fuera de esa vertiente fueron deficientes por otras razones. Sahara fue más interesante por los rumores de relación entre McConaughey y Penélope Cruz, que por lo que mostró en pantalla. Two for the Money no tenía ni ton ni son en su trama, la poca electricidad de la película es McConaughey emocionado por actuar junto a una leyenda como Al Pacino, quien en esa ocasión tenía el piloto automático activado. We Are Marshall, basada en una historia real de tragedia y restauración de un programa de futbol colegial, eligió la ruta de clichés y exceso de melosidad para cubrir el tema, de poco sirvió que la pasión que sentía McConaughey por el proyecto se transmitiera claramente en su actuación.
La única película de esos años que sigue agarrando valor con el paso del tiempo es Tropic Thunder (aunque tengo un espacio especial en mi corazón para lo que hizo McConaughey en Reign of Fire). Ese papel le cayó también por suerte, en este caso con un trasfondo más oscuro. Stiller le ofreció el rol después que Owen Wilson intentara suicidarse.

Honestamente, si empezabas a explorar el cine en esa década, la impresión que daba Matthew era que simplemente servía para verse bonito y hacer películas desechables. El mismo sabía que era hora de dar un paso al costado en los roles de galán romántico o se quedaría atrapado en esa casilla para siempre, donde el trabajo pesado recae en el publicista y no tanto en el actor. Los papeles dramáticos se estaban quedando más y más en el pasado, las propuestas que le llegaban eran más comedias románticas o producciones independientes, donde no existía la garantía de que se llegara la fase de filmación. Estuvo dos años voluntariamente fuera de circulación en la gran pantalla, y en la pantalla chica, simplemente hizo un pequeño papel recurrente en la serie Eastbound & Down.
El McConaissance
Es en el 2011 donde su carrera da el giro que él estaba esperando. The Lincoln Lawyer, Bernie y Killer Joe es un trio de películas donde él pudo desplegar el potencial actoral que llevaba una década ausente, personajes con claro oscuros, interpretaciones que requieren más que carisma. Las visiones de los directores eran quienes guiaban esos proyectos, con los estudios meramente en un rol administrativo. A esta etapa se le conoce como “McConaissance”, un juego de palabras que hace alusión a “Renaissance” (Renacimiento en inglés).
McConaughey ya no miraría hacia atrás, probablemente haya disfrutado sus años como galán de cine, haciendo películas por diversión y dinero más que otra cosa, pero el hambre de su talento simplemente se rehusó a quedarse satisfecha con las migajas de personajes que interpretó. Se sacrificó un poco el cheque a cambio de crédito artístico.
Mud y Magic Mike siguieron con la tónica, la segunda era prueba de que no necesitaba estelarizar el proyecto para también destacar y que una película acerca de strippers puede esconder temáticas más profundas. Su cara seguía siendo igual de reconocible que siempre, sin embargo, se podía perder en cualquier papel que tomara. Estábamos viendo caer las fichas de dominó en un circuito deslumbrante y todavía faltaba más.

2013 y 2014 serán años que McConaughey seguramente tendrá entre sus favoritos de toda la vida. En el primero salió Dallas Buyers Club, película con la que ganó merecidamente su Oscar (su discurso de aceptación es irónicamente de lo más cojo que ha hecho desde el 2011), otros actores hubieran detenido su trabajo en obtener la transformación física y dejar que el cambio convenciera a los críticos, el punto de este artículo es que McConaughey no es cualquier actor. Como pilón, ese mismo año sumó otro nombre a la lista de directores legendarios con los que ha colaborado, Scorsese le dio un cameo extendido en The Wolf of Wall Street y su escena es de las más memorables de la película, con puntos extras por otro genial momento de improvisación, el canto y golpeo de pecho es realidad un ritual que McConaughey hace antes de filmar, nuevamente su personalidad estaba teniendo impacto positivo en su trabajo. Al siguiente año, tuvo reconocimiento en otro medio, interpretando a Rustin Cole en True Detective y dejando su sello en una de las mejores temporadas de la historia de la TV. Para cerrar tan buen par de años, Christopher Nolan lo eligió para liderar Interstellar, de los proyectos más ambiciosos del británico, un viaje espacial que por momentos se pone cara a cara con 2001, McConaughey no mostró señales de desconcentración por todos los elogios recibidos, que a veces hacen perder piso a los actores más profesionales, dejándonos con actuaciones que quieren apantallar con su simple presencia y una pasión reducida por el trabajo.
La racha de eficiencia siempre iba a ser muy difícil de mantener, nadie pega un home run en cada turno al bate, de aquí en adelante las películas en las que participó son de resultados variados. Ciertamente Kubo y The Gentleman se pueden sumar a sus aciertos. The Dark Tower confirmó que es una serie de libros infilmables. Ha hecho apariciones también en películas de amigos o por pura diversión, Between Two Ferns y Deadpool & Wolverine (es el del sombrero vaquero). Aceptó un papel en la comedia animada Sing para que sus hijos escucharan su voz en pantalla grande y también prestó su voz para narrar un documental de la vida salvaje en Texas.
Lo que McConaughey ha evitado es volver a tomar papeles fáciles por el simple hecho de que puede, un grupo de ejecutivos no volverá a trazar su calendario de filmación, una década “perdida” ya es demasiado para alguien con su talento. Ahora persigue lo que genuinamente le llame la atención, ha sabido encaminar su carrera y vaya de que manera. Presentando un cuerpo de trabajo en un periodo de cuatro años que es comparable con los mejores de Hollywood, con otros puntos altos en distintos momentos de su trayectoria, lo ha compuesto de comedias, dramas históricos, thrillers criminales y odiseas de ciencia ficción. Un verdadero hombre del Renacimiento.




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