"Ojos libres de odio"
Reseñas generales"La vida es sufrimiento.
es difícil.
el mundo esta maldito.
así y todo, encuentras algunas buenas razones para vivir"
Para comenzar mi participación en estos desafíos, elegí al gran maestro Hayao Miyazaki y su película de 1997, La princesa Mononoke , quizás la película mas agresiva pero al mismo tiempo mas sintoísta (religión de adoración a la naturaleza nativa de Japón) de Estudios Ghibli. En este largometraje de dos horas y catorce minutos, se hallan varias escenas icónicas en diferentes puntos de mucha transcendencia en la narración, de las cuales destaco tres. La primera al comienzo de la cinta, la segunda, llegando a un cuarto y algo mas en el film, y la tercera ya en su mitad de esta mítica historia, que ya pasó a formar parte del acervo popular.
Pero primero hagamos una síntesis de esta animación: la historia comienza con Ashitaka, príncipe de los Emishi, una tribu casi extinta que un dia se enfrenta, sin mucho mas que un corto preámbulo, a un demonio que a todo trapo se quiere llevar puesta su aldea. Este personaje del príncipe tiene muchísimas similitudes con el protagonista de El viaje de Shuna, un manga de Miyazaki de 1983 donde también aparece su yakul, pero que cuenta otra historia, muy recomendable para los fanáticos de Hayao. El enfrentamiento con lo que resulta ser un jabalí gigante desencadena el centro del drama, ya que el animal llevaba una maldición dentro y al tocar a nuestro príncipe se la transmite. En esta maldición hay mucho de lepra, de contagio a través del odio.
El odio es el motor del enfrentamiento que ocurre en este anime y mueve a los personajes en dos polos antagónicos: por un lado, el bosque como dios de la naturaleza; por otro lado, el carbón como dios del progreso; las armas versus los espíritus protectores. Todo el film gira en torno a este conflicto, en el cual uno de los personajes más destacables, si no el más importante, es San, la chica-loba (la princesa Mononoke) que mueve los sentimientos de los principales personajes y es el eje por donde pasa lo más dramático en la narración. Luego de este pequeño resumen, me enfocaré en los momentos icónicos.
El primer momento icónico se da al inicio de la película, y es la muerte del demonio jabalí llamado Nago (de cuyo nombre nos enteramos más adelante). Cuando yace en el suelo, al ser interpelado por la anciana-hechicera de la tribu, le responde: “criaturas patéticas, pronto todos ustedes sentirán mi odio y sufrirán como yo he sufrido” . Una frase que estremece y al mismo tiempo conmueve, ya que podemos percibir el dolor del jabalí, mientras vemos como se consume en el suelo.

La segunda imagen icónica se produce durante el encuentro de Ashitaka y Mononoke: cuando Mononoke se da vuelta, luego de sorber la sangre que envenena a la loba-madre Moro, jefa del clan de los lobos, y mira al lugar donde el príncipe se oculta. Se trata de una imagen muy potente, que genera miles de usos en la cultura popular mostrando la profunda conexión de la princesa con su “estado de naturaleza" sin rodeos, entregada a su causa.

La tercera imagen icónica se da con la aparición del espíritu del bosque no en su versión “caminante nocturno”, sino en su versión ciervo-humanoide, imagen en la que cura a nuestro príncipe de una herida de bala. Esta claro aquí que el espíritu del bosque es el máximo dios de la naturaleza que puede ejercer su poder sobrenatural mas allá de la vida y la muerte, dándola o quitandola. Cada aparición del espíritu del bosque en esta película, le agrega capas de simbolismo, y nos transmite un mensaje demoledor.

El enfrentamiento entre naturaleza y progreso es una discusión atemporal que define nuestro presente y futuro, el costo de lo que decimos “avance”, lo que dejamos atrás al dar nuestros pasos y las consecuencias de nuestros actos nos hace tal vez preguntarnos si el maestro Hayao Miyazaki es el ultimo gran humano de la civilización occidental en su decadencia.




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