"Despertando"

Reseñas generales

POR EMEJOTA:

Sin dudas despertaría dentro de “50 sombras de Grey”. Específicamente en la primera entrega ( la del 2015'). Tomaría de lleno aquel  contrato que hizo del Vesubio en erupción , un suspiro doliente y  mi personaje sería el de “redactora de las clausulas”, con la función de embelesar al “Amo” con cada estipulación.

¿Porqué siento que el acuerdo privado ha pasado sin bombos ni platillos, siendo en realidad, la ingeniería hegemónica de semejante entramado de lazos y cadenas?. Imagino un contrato de los llamados de adhesión, de esos que son los mismos para cualquiera que elije un servicio. Y ya sea , como redactora o como Anastasia, habría ingresado a gatas a la oficina de Christian para entregárselo firmado sosteniéndolo con la boca.

Respecto de Christian, su Yo verdadero, todos sabemos que no es el del Señor del autocontrol y por supuesto, me habría aprovechado de eso. Nos  Imagino  repasando el contenido y pasándonos la tinta de la firma por los rostros hasta saborearla, a manera de convenio efectivo. Como Dios manda.

En aquel minuto uno, con el contrato en mi boca, se que Christian  con su corbata de diseñador haría de mi una oda a la creatividad. En palabras sencillas, el famoso “ bondage con esposas y grilletes” escaparía a los términos de “limite tolerable”, que firmó la verdadera Anastasia.

Pensaría muy bien en mi encuentro con Christian. Es un impulso el de colocarnos ante él como “lobas alfa” de la seducción, sin embargo, amo lo inesperado, y debo admitir que me habría conformado con tomar el lápiz de su escritorio ( el que le prestó a la verdadera) y dibujarle en su pulcra camisa los contornos de sus pectorales. Hasta que me dijera “Basta” y me enseñara la lección. 

Me tomaría muy en serio el indicarle qué requiero de un “ Amo”, a tal punto que el termino “amarillo” como señal de advertencia por un limite traspasado, jamás habría estado escrito. 

Como su sumisa, sería la peor de todas, porque no hay mayor placer que encontrar la debilidad en el otro. Ser mi “Amo” implicaría un costo alto: hacer lo que yo quisiera. Y si despertara en “50 sombras…” despertaría exactamente en la ferretería para preguntarle qué lubricante podría utilizar en él, deslizarme hasta el centro de su ego, y transformarlo en malteada de frutilla. Es más, entre las cláusulas contractuales destacaría abiertamente lo que puede hacer con las tuberías, el cemento y el yeso.

De una manera muy particular pactaría ser la arquitecta del Cuarto Rojo: No habría salida. Los “Amos” no la necesitan y las “sumisas” no la buscan. Si pudiera existir otra Anastasia, y yo despertara siendo la otra, despertaría , seguramente, constantemente ,en aquel ascensor del abismo, en donde una simple comisura del labio, aviva en Christian el descontrol de una bestia, una bestia que se quita la camisa para desquiciarte sin esfuerzo. Sin duda, es el mejor ascensor del mundo. Y si despertara siendo la otra Anastasia, o la redactora de las clausulas, dejaría asentado con tinta imborrable que, lo sucedido allí, es el inicio de todo.

Comentarios 1

M
Maria Ercilia Omar8 de abril de 2025
Excelente desarrollo de la tarea, lascivas oraciones que han logrado transportarme a ese WHAT IF?... Me encanto.

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