A Real Pain y el peso de ser uno mismo
Reseñas generales¿Lo que sentimos es más real por ser nuestro que aquello que siente otro?
David, en A Real Pain, me hizo pensar en eso y me hizo sentir muy identificada. Más allá de algunos detalles en la película que no me terminaron de agradar, creo que los protagonistas son muy sinceros. Aunque, en esta ocasión, me gustaría enfocarme particularmente en David.

Esta historia se centra en dos primos que van a recorrer Polonia en honor a su abuela y al Holocausto. Ella les dejó dinero para dicho viaje antes de morir, con la intención de que conocieran en profundidad la tragedia de la cual fue víctima. Lo que, en un principio, se hace notar es la gran diferencia entre David y Benji, y la distancia que hace tiempo existe entre ellos. Esta diferencia está muy bien planteada en la primer escena: David va camino al aeropuerto, ansioso, y no deja de llamar a Benji, avisándole dónde está y recordándole que no pueden perder el vuelo. Mientras tanto, Benji se encuentra en el aeropuerto hace horas; está tranquilo. En esa escena se resume la personalidad y la oposición de ambos, lo cual se va desarrollando a lo largo de la película.

Benji, al principio, se muestra como alguien encantador y espontáneo. Tiene esa chispa que logra, de inmediato, encantar a todos; se muestra extrovertido y sabe conectar con las personas. Pero, de a poco, emerge detrás de la fachada su dolor. Ese dolor que, como todos, encuentra su forma de salir. El dolor de David, en cambio, es distinto: más silencioso, más contenido, pero también obsesivo y neurótico. Y, al contrario de Benji, no puede conectar con las personas ni es encantador. Ama y odia a Benji por eso: por ser encantador, por conectar y por mostrar sin filtros su dolor. Y ahí es donde lo comprendo tanto.
Esa incapacidad de poder conectar, a veces, nos hace sentir que estamos aislados o que todos pudieron decodificar al mundo, excepto nosotros; que hay un lenguaje oculto del cual no formamos parte. Durante muchos años creí que, con el paso del tiempo, iban a cambiar muchas cosas. Es más, incluso lo creí meramente una responsabilidad del tiempo: “en el futuro voy a tener esto o ser esto”. Pero, con los años, uno deja de luchar contra su propia naturaleza. Tal vez se trata de aceptarla, o tal vez de resignarse. Aún no lo descubrí.
Yo, por ejemplo, comprendí que no tengo ni chispa, ni encanto, ni la conexión inmediata, y está bien. Está bien no tenerla, como también está bien que otros la tengan. Pero, a veces —me animo a admitirlo—, siento envidia hacia quienes poseen esa facilidad. Es humano desear lo que no tenemos. Por eso entiendo tanto a David. Y por eso me resulta tan genuino.

David envidia a Benji, lo admira, lo odia y lo ama al mismo tiempo. Aquello que odia es lo que, a la vez, quiere ser. En un momento se lo dice: odia su facilidad para agradar y que, también, esa cualidad termine arruinando todo. ¿Qué hay más humano que esa contradicción en una persona? No hay un sentimiento del todo puro y entero hacia alguien: nunca sentimos una sola cosa por un otro. Siempre hay emociones cruzadas y sentimientos superpuestos. Siempre estamos cubiertos de grises.
Otro conflicto que se revela entre ellos es la forma de manifestar el dolor. David no tolera que su primo lo exponga y lo vuelva una carga para los demás. A la vez, creo que resurge la envidia nuevamente: Benji obtiene atención incluso en malestar, y ese foco él no lo tiene de ninguna manera. Algo que, una vez más, comprendo. Me encontré recientemente reconociendo lo mucho que me importa la percepción —incluso la atención— de los demás hacia mí. Durante mucho tiempo creí que vivir en las sombras no tenía sentido, pero cuando salgo de ahí y puedo ser vista, me genera incomodidad. Así que, por el momento, acepto estar oculta, y estoy bien con eso.

Aunque, claro, ser visto a veces se siente bien. Y ahí vuelve otra contradicción:
David quiere ser visto, pero no cree que su dolor merezca atención. En un momento dice:
“Sigo adelante porque sé que mi dolor no es excepcional, así que no siento la necesidad de cargar a todos con él.” Y con esa frase se quiebra. Su dolor es silencioso, sí, pero eso no lo hace menos real. No es menor ni mayor al de Benji, sólo es distinto. Con esto, David se pregunta: ¿qué tiene mi dolor de especial como para ser visto, si solo soy una persona más que sufre? Su forma de padecer es callada. Benji, en cambio, no puede evitar gritar el suyo. Antes hubiera pensado que sólo buscaba atención. Hoy, en cambio, con otra mirada, creo que simplemente no puede evitarlo; su dolor se desborda porque padece su existencia en todo momento.
Además del dolor, la película también habla del duelo y la pérdida. Aunque no lo diga directamente, lo muestra. Muestra cómo, en ese viaje, cada uno está transitando la muerte de su abuela. Benji se quiebra al recordarla; David, en cambio, está entero. Pero ya lo dije: son formas distintas, y ninguna es más válida que la otra.
En el fondo, esta historia también nos habla de lo complejo en los vínculos familiares, de sus grises, como ya mencioné. David ama y odia a Benji por las mismas razones. En una escena muy íntima, donde fuman juntos, David le habla sobre ese momento en que su primo quiso intentar morir. Y se quiebra, por lo mucho que le duele imaginarlo así. No quiere perderlo. En la misma conversación, Benji le reclama, le pregunta con tristeza: ¿Qué pasó? ¿Antes llorabas por todo? Siento que es una forma de remarcarle que lo dejó solo; ya no llora por todo, al igual que él. Se siente incomprendido y abandonado; siente que su ausencia es física y emocional, que no estuvo para él. Ese reclamo también es amor: está cargado de dolor, pero habla de la necesidad del otro que ambos sienten.
Se detestan, se aman y se necesitan. Eso es parte de las relaciones y de la vida misma.

A Real Pain es un viaje emocional y complejo. Un viaje en el cual acompañamos, viendo a estos dos primos y nos reconocemos en ellos.
Ver en pantalla a David fue verme a mí, y por eso decidí escribir sobre él. Porque, si lo pensamos bien: ¿cuántos David y cuántos Benji nos cruzamos en la vida? ¿Y cuántas veces fuimos el uno o el otro?





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