NIGHTBITCH, o cuando la metáfora no funciona

Aspectos socioculturales

¿Cuál es el parásito más resistente? ¿Una bacteria? ¿Un virus? ¿Un gusano intestinal? Una idea. Resistente... altamente contagiosa. Una vez que una idea se ha apoderado del cerebro, es casi imposible erradicarla. Una idea que está completamente formada, completamente entendida, se queda ahí, en algún lugar.

 

Siempre que pienso en el poder de las ideas me remito a lo que dice DiCaprio en Inception, y no puedo estar más de acuerdo. Pero después de haberme topado en Disney+ con su nueva propuesta dramático/fantasiosa, sólo me queda claro una cosa: la idea de la maternidad puede resultar ser un infierno. O por lo menos eso le transmitió la directora Marielle Heller a Amy Adams cuando le propuso interpretar a una artista transformada en madre y ama de casa que descubre una nueva forma de ejercer su rol familiar en ‘Nightbitch’, traducido al español como ‘Canina’. Si de por sí el tono inicial y el título me animaban a ser testigo de una hermosa absurdez como sólo mi paladar cinéfilo sabe apreciar, nada de esto resultó calar hondo en el listado mental de mis favoritas. Ni tampoco se relaciona con la película de título parecido que catapultó internacionalmente al genio de Yorgos Lanthimos, lo cual hubiera sido jodidamente hermoso. O en parte sí, pero no de la forma que me hubiese gustado.

 

A diferencia de la primer gran obra del director griego, la provocadora ‘Canino’, en esta ligera y oscura comedia existencialista basada en la novela homónima de Rachel Yoder la idea de asumir una identidad animal no es una influencia concebida dentro del núcleo familiar, sino que es un proceso metafórico que la protagonista aplica instintivamente para poder sobrevivir en el día a día. “Soy un animal”, piensa en voz alta Adams mientras cae en la cuenta de que su naturaleza siempre le fue oculta o negada, algo que se originó gracias a la rigidez propia de su madre conservadora ¿Somos nosotros quienes arrastramos las malas decisiones de nuestros padres, o tenemos algo en los genes que no nos permite cambiar? El realismo mágico de la novela jamás es desarrollado como debe de ser, y a pesar de que no soy una de aquellas personas que creen que todo material cinematográfico debe ser adaptado textualmente, el elemento más radical de este subgénero podría haber hecho de la visión de Heller algo mucho más…interesante al asunto. 

 

 

Desde los primeros segundos de esta (casi) reflexiva propuesta en clave minimalista se explora la deconstrucción de una madre harta de tener que ser como los demás le dicen que tiene que ser. En ese contexto hay un simple detalle que captó rápidamente mi curiosidad, pero que no por eso quería dejar desapercibido: los únicos personajes que no tienen nombre ni apellido son los tres protagonistas. ¿Qué nos quiere decir Heller con esto? En el inicio Madre (Adams) se muestra como alguien que tiene todo para ser feliz, pero que le cuesta aceptar su rol. O por lo menos el que la comunidad intenta imponerle. El padre (Scoot McNairy haciendo el mismo papel de siempre) es el típico padre primerizo que trata de hacer lo mejor, pero que acostumbrado a la idea de tener que ser el único que trabaja en la familia no aporta mucho. Y el niño, es sencillamente él. Creo que la directora no les asignó identidades justamente por ese motivo: no quiso etiquetarlos. Pero todo esto resulta bastante irónico cuando ella es la que le pidió a su marido dejar de ser la persona que era para abocarse íntegramente al cuidado de su bebé. ¿Instinto animal o miedos modernos del ser humano?

 

Más allá de esta profundización que nunca llega a buen puerto, ‘Nightbitch’ falla en algo primordial, hasta básico diría, y de lo que me suelo quejar bastante seguido. Así como los protagonistas, su propuesta carece de identidad, de dirección, de corazón y de pasión por lo contado. Las intenciones están claras a la vista como agua cristalina. Heller intenta por todos los medios transformar su visión de la novela en un dinámico ida y vuelta entre la protagonista y su desequilibrio mental, un camino fácil para no perderle pisada a lo que nos quiere contar, como si fuese una carrera contra el tiempo. Pero es sabido, lógico y mundialmente reconocido, que no se le puede vencer a él. Lo que arranca con una seguidilla de planos rápidamente intercalados para introducirnos en la vida de una descontrolada madre primeriza, lentamente se van desmoronando dentro de un también descontrolado sentido de la narrativa. Como si varias películas hubieran sido imaginadas dentro de la confundida mente de la realizadora.

 

 

Dicho todo esto, puedo darme el gusto de plantear una teoría al respecto. Y es que para mí la directora tuvo varias ideas pero quizás le parecieron difíciles de abordar, de representar visualmente. ¿Adónde hubiésemos llegado como audiencia si esta idea de que la protagonista se está convirtiendo en un perro crecía exponencialmente? ¿cuál habría sido el resultado? La metáfora estaba clara como agua cristalina. Madre se comienza a sentir invadida por un estilo de vida, la transformación es inminente, a madre le sale una cola de perro después de explotarse un enorme grano, comienza a relacionarse con otros caninos del vecindario, y hasta mata un gato. El problema es que, si bien esto podría estar sucediendo dentro de la cabeza de la atormentada Amy Adams, tanto lo real como lo onírico nunca logran conducir a un enigmático sentido de ambigüedad. He visto decenas de películas que juegan con esta dualidad brillantemente, y déjenme decirles, ‘Nightbitch’ falla de manera estrepitosa, casi escandalosa diría. 

 


POR JERÓNIMO CASCO

Publicado el 19 de FEBRERO del 2025, 23.05 PM | UTC-GMT -3

 


¿DÓNDE LA PODES VER? ‘Nightbitch’ está disponible en Disney+


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Comentarios 8

F
fueradecartelera25 de febrero de 2025
Discrepo bastante de tu posición, me parece una película que le da visibilidad a lo agotador que puede llegar a ser la maternidad sin una red de apoyo y lo complejo que es convertirse en madre que es prácticamente una metamorfosis de la cual sales y ni tú misma logras reconocerte... Creo que se va a lo fantástico como recurso, eso de transformarse en animal es como una evasión frente a lo que se vive. A mi me parece una película de las pocas que muestra una maternidad real, sin romantizar, pero el cine siempre tiene esa facultad de permitirnos mirar desde la experiencia. Saludos.
F
fueradecartelera25 de febrero de 2025
En respuesta a fueradecartelera: Canina: la metamorfosis de una madre
Y
Yundeiker Castro24 de febrero de 2025
la buena
Y
Yundeiker Castro24 de febrero de 2025
la buena
D
durga deivi incoronato angel21 de febrero de 2025
Cuando no pertenece a la madre perfecta ejemblar el esposo y se deja llevar por la sociedad común pero en el fondo y creo que no en la película refleja lo que quiere para su interior y que la aga sentir bien, pensaba que estaba el lo que que creemos normal pero no su ser no estaba hay .era otra sin ella misma por pertenecer a la estupidez humana , te felicito
J
Jeroo Casco21 de febrero de 2025
En respuesta a durga deivi incoronato angel: Gracias!
L
lulu ballester20 de febrero de 2025
No me gustó nada esta película, me parece que ofrece un discurso muy deshonesto respecto de la "salvaje maternidad". Más aún con ese temita que tienen los yanquis con el éxito. Lo que podría haber sido una interesante reflexión sobre un rol autoimpuesto se queda a mitad de camino, en especial en el odioso tramo final. Amy Adams es buena actriz, pero su personaje se me hizo tan antipático quye en un cierto punto me dejó de interesar lo que le sucedía. No explota bien el tema de la "mala madre", no va a fondo, motivo por el cual me resulta deshonesta. Gracias por la crítica.
J
Jeroo Casco20 de febrero de 2025
En respuesta a lulu ballester: Gracias a vos por el comentario Lulu! creo que iba por buen camino en los primeros 15, 20 minutos, pero después le metieron el sello Disney y terminó siendo una más del montón

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