Vuelve Ben Stiller en NUTCRACKERS: Una película que vale la pena ver
Reseñas generalesBen Stiller a mí generalmente no me decepciona y menos cuando se trata de comedia, es casi que un sello de garantía. Por eso pienso que Nutcrackers funciona y se siente fresca en comparación con otros contenidos “navideños”. Claro, la película está lejos de ser perfecta pero tiene varias cosas que me gustaron y quiero destacar a continuación.
La trama gira alrededor de Mike, interpretado por Stiller, un hombre de ciudad, agente de bienes raices, aparentemente muy exitoso y enfocado en su carrera profesional que, tras la muerte de su hermana y su cuñado, se ve obligado a cuidar de sus sobrinos que viven en un contexto rural y son el producto de una educación alternativa pues su padre vendía helados y su madre tenía una escuela de ballet. Y son ellos quienes en realidad se roban el protagonismo, y a mí por lo menos me hicieron la película.

Se trata de cuatro niños que son hermanos en la vida real y que actuaban por primera vez en una película. Los Janson, que ofrecen unas interpretaciones muy frescas y auténticas. En particular, Justice, interpretado por Homer, el mayor de los hermanos, se roba todas las escenas en las que aparece y sorprende además porque no es el más travieso. Al contrario, desde el caos es el que mantiene la responsabilidad de la granja familiar, además está iniciando una edad de intereses románticos y se siente menos niño en comparación con los otros. Le sigue en edad Junior, que es el hermano de la mitad, interpretado por Ulysses, quizás el más creativo e intelectual de los cuatro, y finalmente los gemelos Samuel y Simón, los más pequeños, interpretados por Atlas y Arlo, que estos sí son los más traviesos pero también los más tiernos. En general su interacción en pantalla es tan natural que se siente como una extensión de su relación real como hermanos, y es esta química uno de los elementos más encantadores de la película.

Cómo anécdota adicional y eso explica bastante por qué funcionan estos niños, el director David Gordon Green, conocido por películas como Halloween (2022) y El Exorcista (2023), que aquí se aleja un poco de esos géneros y decide hacer una película diferente, había sido amigo de la madre de los niños, Karey Williams, desde cuando fueron estudiantes de cine, y quedó fascinado por ellos cuando los conoció. Se dio cuenta de que su energía y carisma eran tan especiales que la película sería una plataforma perfecta para destacarlos. De hecho, la película se construyó a partir de esa relación personal, y eso se nota en la forma en que los niños se apoderan de la pantalla. La autenticidad de sus interpretaciones y la forma en que se relacionan entre sí le dan un aire único a la historia.
Por otro lado, uno de los aspectos más refrescantes de Nutcrackers es que, a diferencia de otras películas familiares, nunca se siente la presión de forzar una lección moral sobre los niños. Mike, el personaje de Stiller, no intenta cambiarlos. No hay ningún intento de “domar” su energía ni de corregir su comportamiento. Este enfoque, que permite que los niños sean simplemente ellos mismos, le da a la película una frescura que es rara en este tipo de historias. No hay discursos sobre cómo deberían comportarse; simplemente los vemos ser niños traviesos pero encantadores, lo cual resulta mucho más genuino. Además a medida que se desarrolla la trama resultan ser bastante talentosos.

Los niños de Nutcrackers viven en un ambiente diferente al convencional: lejos de la estructura rígida de una escuela tradicional, crecen en un entorno más natural, entre la granja y la vida al aire libre. Este detalle refleja de alguna manera el enfoque no convencional de la película sobre la crianza, algo que recuerda a películas como Captain Fantastic (2016), en las que los personajes también se educan fuera de los sistemas tradicionales. A pesar de su estilo de vida poco común, los niños en Nutcrackers no son retratados como raros o problemáticos, sino como individuos con habilidades y talentos únicos. Su forma de ver el mundo es refrescante y, a pesar de sus travesuras, tienen una capacidad innata para conectar con los demás de manera genuina. Eso me gustó bastante.

En cuanto al clímax de la película, la historia culmina en un momento esperado pero emotivo, donde los niños tienen su oportunidad de brillar, reinterpretando El Cascanueces, dándole el nombre a la película, una obra de teatro que arman para darse a conocer a la comunidad en busca de ser adoptados, lo cual lleva a que finalmente su tío se enamore de ellos y decida quedarse con ellos. Es bastante predecible pero es interesante ver cómo poco a poco los niños se ganan su corazón.
En general, aunque la película no es perfecta y hay elementos que podrían haberse desarrollado mejor, como el arco del personaje de Mike, Nutcrackers logra mantenerse fresca y genuina gracias a la energía de los niños. La película no tiene pretensiones de ser una obra maestra, pero se lleva los aplausos por su enfoque sincero y por saber encontrar momentos que realmente te tocan el corazón. Nutcrackers es una película navideña que se aleja de los clichés y ofrece algo genuino y cálido, destacándose por sus personajes entrañables y la química natural de los hermanos Janson. Aunque no es revolucionaria, su sencillez y el enfoque sincero sobre la familia y la infancia la hacen una excelente opción para disfrutar en cualquier época del año, especialmente si lo que buscas es una historia que celebre la autenticidad sin necesidad de forzar lecciones ni romances.













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