Todo el año es Navidad: detrás de las vidas de quienes encarnan a Papá Noel
Reseñas generalesBarba blanca, gorro rojo, guantes blancos, anteojos, cinturón negro y traje rojo; la mística de la Navidad reside en gran parte en aquel hombre gordo, bonachón y de sonrisa cálida, una figura que nació a partir del santo San Nicolás de Bari y que fue mutando a lo largo del tiempo. Pero ¿quiénes son los que se visten de Papá Noel? ¿Cuál es su motivación para disfrazarse todos los veranos con aquel traje pesado y abrigado y soportar largas horas sin tomar o beber? ¿Qué significa Navidad para ellos? Néstor Frenkel hizo Todo el año es Navidad para explorar esas preguntas.
Todo comenzó cuando el director, que ya para aquel entonces había realizado siete documentales, recibió un mail en spam. Este era un aviso de un hombre que buscaba trabajo y que no decía “tengo experiencia o tengo las capacidad para interpretarlo”, sino directamente “soy Papá Noel”. Así, se zambulló en un rodaje de dos años durante los cuales descubrió la vida detrás de quienes interpretan al personaje de rojo y blanco.

Frenkel comenzó con un casting y eso es precisamente lo que hila en parte el film: 11 Papá Noeles sentados en un sillón con regalos y con un fondo verde que hablan a cámara mientras se intercalan escenas tanto de su vida cotidiana como la de ellos encarnando a Santa. Así, se van develando las motivaciones de cada uno, tales como un miembro del Frente de Izquierda que a veces se disfraza también de Marx, un hombre cuya misión es difundir la existencia de los duendes o un señor adinerado que realiza exposiciones de sí mismo a lo largo del mundo y que cuenta acerca de sus diferentes amantes internacionales.
A su vez, está presente la intertextualidad con la película argentina del mismo nombre dirigida por Román Viñoly Barreto. En ella, Papá Noel asume la apariencia de obrero, mucamo, empleado y barman para resolver los problemas de distintas personas. El documental no solo toma su título, sino que hace alusión a ella mediante planos con un Papá Noel en color contra un paisaje en blanco y negro, paseando por la ciudad. Se realiza así un paralelismo con la narrativa de la película al mostrar cómo los diferentes Santas tienen también sus vidas y sus trabajos cotidianos.

Junto a ese tipo de separadores, se encuentran secuencias de los shoppings vistiéndose con guirnaldas y árboles y colocando el famoso sillón de Santa, así como desfiles en la ciudad. Ahí radica la dualidad que según Frenkel conforma la festividad: “Era por un lado gente buscando trabajo, necesidad de la sociedad capitalista cruzada con una apelación a la magia y a la fantasía”, explica.
La edición del documental tiene un ritmo atrapante; genera una intensa curiosidad por lo mostrado y por las excéntricas vidas de los participantes. Hay una dosis justa de la historia de cada uno de ellos y una combinación armónica entre todos los retratados. Se produce una variedad de personalidades y tonos que dotan al documental de simpatía y profundidad.

Como en los otros trabajos de Frenkel, hay una búsqueda en pos de mostrar las pasiones más únicas y particulares que mueven a las personas. Si en Amateur era el amor de un odontólogo y de toda una comunidad por hacer películas en Super 8, en Los ganadores era acerca de existencia de múltiples premiaciones que se entregan diferentes personas o en Después de Un buen día era la pasión de un fandom tras el fenómeno de la película de culto, en este se encuentra el amor y la paciencia que deben tener cada uno de los intérpretes para meterse en un traje caluroso y soportar jornadas de 9 o 10 horas.
Y como en el resto de la filmografía del director, el documental también está atravesado por una mirada humorística pero para nada burlona. Logra sacar y hacer brillar el encanto de cada uno de los retratados desde un punto de vista lúdico y honesto a la vez. El cómo están realizadas las entrevistas y la voz del director son claves en ese sentido, y añaden una capa de autenticidad que no se puede forzar de otra manera.

Si bien es un enfoque inusual frente a la festividad navideña, el largometraje contiene el espíritu navideño desde el principio hasta el final. La cumbre de Papá Noeles en lo que es la mayor productora dedicada a organizar navidades en diferentes shoppings y eventos a lo largo del país, Carlos Giache Producciones, produce un clímax logrado para el cierre del documental. “Tuvo una carga angelical y de espiritualidad de todo el proceso. Fue muy placentero”, cuenta Frenkel.
El documental tuvo en su momento una muy buena repercusión tanto popular como crítica. Pasó por diferentes festivales, y hasta fue proyectado en un festival de cine navideño en Berlín. Desde aquel 2018, todos los diciembres se proyecta en distintos puntos del país, se emite en Cine Ar TV y se producen varios eventos a su alrededor. Es un documental que se engarzó ya al espíritu festivo argentino en estas épocas. “Es una película navideña y me encanta que lo sea”, concluye Frenkel.
Nota por Alex Dan Leibovich | Periodista | Redactor en Clarín, Peliplat y Erramundos.
Publicado el 19 de diciembre del 2024, 1.44 PM | UTC-GMT -3.
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