Conclave: "Lo hombres de Dios" son solo hombres
Reseñas generalesEn 2022, Edward Berger dirigió una de las peliculas más aplaudidas por la crítica, Sin Novedades en el Frente. La historia retrataba las bajezas del ser humano a través de los horrores de la guerra. No muy lejos de esto apunta Cónclave (Conclave, 2024), su nueva película, la cual muestra como nadie, ni siquiera “los hombres de Dios” está exento de sucumbir en la ambición y las ansias de poder.
¿De qué trata Cónclave?
El Papa ha muerto, y no, no se trata de un spoiler. Es algo que vemos en la primera escena de la película, literalmente. Y a partir de allí empieza a tejerse una red de traiciones y jugadas —unas más maquiavélicas que otras— en favor de encontrar un nuevo sucesor.
Desde el fallecimiento del Papa, el Decano de la Intitucion Cardenalicia de la Iglesia Católica Romana, el británico Thomas Lawrence (Ralph Fiennes), tiene la loable tarea de dirigir las elecciones para encontrar al sucesor del fallecido sacerdote. Cuatro son los posibles candidatos a ocupar “el trono”: El Cardenal Adeyemi (Lucian Msamati), cuya frialdad y reputación se fractura ante la particular presencia de un miembro del staff del Vaticano; el Cardenal Tremblay (John Lithgow), quien se enfrenta a rumores de un comportamiento “inapropiado”, el cardenal Bellini (Stanley Tucci), la opción más liberal pero, quien teoría, no desea el puesto; y el cardenal Benítez (Carlos Diehz), representante de Kabul, cuya presencia se da a conocer sólo horas antes de iniciar el cónclave.
A partir de esta premisa, el Decano Lawrence tendrá que lidiar con sus propios problemas personales (crisis de fe), pero también con su sentido de responsabilidad que lo lleva a adentrarse en un mar de intrigas, políticas y secretos que vinculan a todos los candidatos. Sin escapatoria aparentemente, el Decano no tendrá más opción que sucumbir al juego político y establecer su propia estrategia, todo por el bien de la institución religiosa.
Cónclave, un inusual thriller político
Tras adaptar la novela de Erich Maria Remarque y dirigir Sin Novedades en el Frente (película que se convirtió en la cinta más nominada de los Oscar en la ceremonia de 2023), Edward Berger, expresó sus intenciones de trabajar en una película “más pequeña”. Y Cónclave se convirtió en la opción perfecta. Tras retratar la miseria humana en las vicisitudes de la guerra, el director vuelve a explorar otro lado poco amable de la sociedad, esta vez adentrándose en la ambición de poder y el juego sucio que esto conlleva, pero lo hace de una forma peculiar (y aún más sórdida): en el corazón del Vaticano.

El guión, basado en la novela homónima de Robert y escrito por Peter Straughan es ingenioso por muchas razones. En primer lugar, tiene un reparto coral, y cada personaje juega un rol importante dentro de la historia. En teoría, todos son iguales (cardenales que anhelan hacerse con el Papado de la Iglesia Católica), pero cuando los vemos en acción, implementando sus propias estrategias, cada uno es muy diferente al otro.
A su vez, la historia nos muestra a estos hombres como...hombres, contribuyendo a la desestabilización de esa imagen impoluta que la misma Iglesia a intentado implementar y mantener durante siglos. Incluso el personaje de Tucci, en una de las escenas más poderosas de la película, recita una línea que engloba muy bien el mensaje central de la misma: “No somos perfectos, sólo necesitamos aparentar serlo.” Estos hombres son presentados como hombres de la Iglesia, pero fuera del pedestal donde ellos creen estar. Cada uno tiene sus debilidades, incluso aquellos que tratan de regirse por las buenas acciones.
Debido a los diferentes puntos de vistas, los choques de ego, y el deseo en común de poder, Cónclave es un ejemplo perfecto de thriller político, desatando confrontaciones alimentadas por diferencias de carácter e ideologías (algunas rancias, otras consideradas demasiado modernas). En este sentido, Berger cambia las trincheras, o los palacios de Gobierno, por los salones y escaleras del Vaticano.
El hecho de estar ambientada en el centro de la Iglesia Católica, específicamente en el Vaticano, también le permite al director y al guionista exponer (y criticar) temas como el contradictorio e innecesario lujo de esta Entidad religiosa, el papel (secundario) de la mujer en la Iglesia, el racismo y la xenofobia dentro de una institución que, presuntamente, bajo la palabra de Dios, debería promover la igualdad entre todos los hombres. Sin embargo, no catalogaría la película como un drama religioso, porque no lo es, pero me parece acertado que aproveche tirar los dardos a estos temas que, injustificadamente, siguen siendo problemas dentro de la Iglesia.
Afortunadamente, Straughan, el guionista, se decanta por una narración mesurada, sin prisas y sustentada en diálogos que funcionan muy bien. Podría haber sido aburrida, pero aprovecha su buen ritmo para mantenernos a nosotros, como espectadores, interesados hasta el último segundo.
Un elenco pletórico
Berger se ha rodeado de un elenco sobresaliente, encabezado por Ralph Fiennes en la piel de Thomas Lawrence, encargado de dirigir el cónclave. El actor británico opta por un trabajo interpretativo discreto, sustentado en gestos y miradas que exponen su lucha interna en términos de fe, y ese insaciable sentido de responsabilidad que lo lleva a inmiscuirse en un mundo del que intenta alejarse.

También destacan Stanley Tucci y John Lithgow, dos fuerzas histriónicas que dan vida a dos cardenales, en forma diferente, pero en fondo alimentados por esa necesidad de poder. Isabella Rossellini tiene pocos minutos en pantalla, pero cada vez que aparece es difícil apartar nuestra atención de ella. Su personaje es la voz de la razón dentro de un mundo dominado por hombres. Sergio Castellitto, Lucian Msamati y Carlos Diehz complementan un reparto que elevan la película a otro nivel.
Cónclave es más de lo que podrías esperar
Dada la naturaleza de Cónclave, se podría esperar una película que se sustenta en su guión y en el trabajo de los actores. Pero más allá de eso, el apartado técnico también es increíble.
El diseño de producción es impecable, y resalta aún más gracias al trabajo de fotografía. La paleta principal de rojos, blancos y negros, y esos planos panorámicos recuerdan a otros trabajos como El Cuento de la Criada o Silencio. El director de fotografía, Stefan Fontaine, se decanta muchas veces por planos de conjunto, también planos enteros, y a veces paralaje cuando es necesario. De esta forma, la película encuentra un equilibrio visual entre una sensación de distanciamiento (quizás a nosotros, los espectadores, recordándonos que estamos observando "un mundo" al que no todos estamos invitados), pero también claustrofóbico, ya que muchos (como Lawrence), no desean estar allí. Mientras tanto, el compositor Volker Bertelmann ha creado un conjunto de notas que alimentan la tensión palpable entre los personajes.
Con un guión extraordinario, cargado de mucha tensión y diálogos punzantes, enaltecido por las increíbles actuaciones de su elenco, en particular Ralph Fiennes, y un trabajo técnico superior, Cónclave es una de las películas del año. Su director hace un trabajo impecable al presentar esa inalcanzable y hermética cúpula de la Iglesia católica. La historia de estos hombres con trajes que rememoran los Santos que adornan los pasillos de los templos, pero con almas corrompidas como la de cualquier mortal, es una historia que resulta sórdida por momentos, pero, sobre todo, entretenida de principio a fin.
La película está disponible para rentar en Apple TV+.











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