GLADIADORES

Reseñas generales

 

No se trata del título de una única nueva película, sino de comparar ambos films de Ridley Scott 

 

Hace unos cincuenta años este cronista comenzó a coleccionar críticas de cine de los, en ese entonces, numerosos diarios en circulación. Hoy dicho material ocupa unas cien carpetas, totalizando más de 15 mil hojas tamaño oficio. Dado que en la mayoría de las hojas (son en doble faz) hay entre dos a cuatro críticas, el total de estas debe superar las cincuenta mil. 

 

En la actualidad, la cantidad de diarios capitalinos en papel se viene reduciendo significativamente, pero la de críticas “físicas” de cine mucho más, ya que los periódicos cada vez dedican menos espacio a dicho material.

 

Yendo concretamente a la película Gladiador, estrenada en Argentina el 18 de mayo del año 2000, el archivo mencionado contiene seis críticas de idéntico número de diarios.  Lo curioso es que, de esas seis notas, cuatro no alcanzan ni para seis puntos sobre diez y la puntuación en promedio estaría más cerca del regular que del bueno.

Algunos de los titulares de dichas notas tales como “Un film insustancial y reiterativo”, “¿La Roma digital no es más real que la de “Quo Vadis”?” o “Gladiadores eran los de antes”, corroboran la sensación de que la primera de las dos películas de Ridley Scott no generó mayor entusiasmo entre los periodistas argentinos. 

 

La apreciación de una película es una tarea difícil ya que, siendo desde ya subjetiva, puede también depender en ocasiones de cómo se encontraba físicamente el periodista (cansado acaso después de dos horas y media de duración) o también anímicamente, al ver el film. Pero además ocurre con cierta frecuencia que una misma obra cinematográfica sufre una revalorización (a favor y muchas veces en contra) cuando se la vuelve a ver, mucho tiempo después. 

 

Un buen ejemplo de lo expresado en el párrafo anterior es el caso de Alien (ver nota anterior del autor en Peliplat) que en la tercera edición de TV Movies de Leonard Maltin (1981-1982) tenía un puntaje de **1/2 y en una posterior (2005) ya “valía” ***1/2 (sobre máximo ****).  El tema de los puntajes justifica una nota, que este colaborador de Peliplat contempla preparar.

 

Yendo específicamente al tema de esta nota, parece interesante referirse por separado a las dos películas sobre “gladiadores”, que realizó Ridley Scott.

 

En el año 2000 Scott ya contaba en su haber con diez producciones, de las cuales las tres primeras habían contribuido a jerarquizar su nombre. Aunque ciertos géneros como el cine fantástico eran y continúan siendo frecuentados por el director, a la vista de su vasta obra (casi treinta largometrajes) ya se la puede tildar de “ecléctica” o diversa por la variedad temática que la caracteriza. 

 

Lo interesante es que el género al que pertenece Gladiador tuvo su apogeo “hollywoodense” varias décadas atrás, con obras que visitaban una y otra vez al mundo romano y que parecía agotado, cuando Anthony Mann dirigió la espléndida (1964) La caída del imperio romano, que sin embargo fue un gran fracaso de boletería.  Duraba tres horas y su reparto era notable con nombres atrayentes como James Mason, Alec Guinness, Sofia Loren, Christopher Plummer, Omar Shariff y Mel Ferrer. 

 

Otro dato curioso es que, habiendo sido Roma fundada hacia el año 750 antes de Cristo y con tantas figuras históricas en unos mil años, las películas de Anthony Mann y la primera de Scott se enfocan en un mismo periodo acotado. Empiezan con el ocaso de Marcos Aurelio y terminan con el reinado de su hijo Cómodo, que en la versión de Mann son interpretados respectivamente por Alec Guinness y Christopher Plummer. 

 

Casi con certeza la película de 1964 es más fiel a la historia del imperio romano, que la más reciente. Seguramente muchos historiadores tendrán reparos con la autenticidad histórica de las dos partes (hasta ahora) del relato de Ridley Scott.

 

Por ello el análisis siguiente es ante todo un enfoque cinematográfico, comenzando por el del film del año 2000, que se inicia con una lograda escena de batalla entre las huestes romanas y sus enemigos germánicos (tribus bárbaras) y que sirve para introducir a Maximus (Russell Crowe), uno de los dos personajes centrales de toda la trama de Gladiador. El otro es Commodus (Joaquin Phoenix), hijo de Marco Aurelio (Richard Harris), al que él asesina, con lo que el personaje del autor de “Meditaciones” desaparecerá de la escena, cuando apenas han transcurrido treinta minutos del film. 

 

 

Rol relevante tendrá la actriz danesa Connie Nielsen, como Lucilla, la hermana de Commodus y cuyo personaje revela clara preferencia por Maximus frente al pusilánime hermano. La presencia de Crowe fue determinante en la valoración mayormente positiva del film, que sigue al general romano desde que Marco Aurelio pensaba en ungirlo como su sucesor. Su derrotero será una caída en desgracia cuando por orden de Commodus matan a su mujer e hijo, logrando salvarse en forma milagrosa.  Es dado por muerto, pero quien lo recupera es Próximo (Oliver Reed, quien murió durante el rodaje y debió ser en parte digitalizado), quien descubre que el ex general tiene dotes como para sumarse a su troupe de “gladiadores”. Por un tiempo se presentarán en “circos” de provincia, donde muchos perderán la vida, no así Maximus, que para ocultar su identidad se hará apodar “el español” y que hará buenas migas con otro par de color (buena actuación de Djimon Hounsou). 

 

Justo a mitad de la proyección, liderados por Próximo, los gladiadores llegarán a Roma para hacer su presentación en el famoso Coliseo, en buena reconstrucción. En uno de los primeros y desiguales combates deberán enfrentar a varios carros a caballo, conducidos por soldados, que les arrojan lanzas mortales. Pero la habilidad y valentía de Maximus, logrará superar el escollo, con lo que el público convencerá a Commodus de no matar a los gladiadores sobrevivientes, lo que manifiesta con el clásico pulgar hacia arriba.

 

Habrá aún otros combates de gladiadores, verdaderos espectáculos para el público, cuando ya el  ”Español” le revele su verdadera identidad.  Aumenta su apuesta y hace combatir a Maximus, contra varios soldados, en presencia de tigres que se le acercan y lo acosan (los sostienen varios miembros de la tropa). 


Ya hacia el final no le quedará al “soberano” otra posibilidad que la de enfrentar a su vengativo enemigo, para ganarse el apoyo de la plebe. Previo al desafío lo hiere clavándole un cuchillo por la espalda, pero en ese combate Maximus mata a Commodus, aunque luego fallece víctima de las heridas que le ocasionó su rival antes de enfrentarlo. El cierre de Gladiador tiene al aun niño Lucius (Spencer Treat Clark) hijo de Lucilla y de Maximus, como gran admirador de este último.

 

GLADIIATOR, hábilmente escrito así en inglés cuando aparecen los títulos iniciales de esta secuela, tiene muchos puntos en común con la primera. Nuevamente hay un gladiador cuyo (engañoso) nombre es Hanno, logrando su intérprete (Paul Mescal) una actuación tan brillante como la de Russell Crowe, como Maximus, en la anterior. Hay una primera diferencia ya que sabemos que el primer gladiador es en verdad un general romano, mientras que aquí su identidad tardará un tiempo en ser revelada.

 

 

 

Son pocos los intérpretes, cuyos personajes, reaparecen en la secuela dado que el tiempo transcurrido entre ambas tramas es de unos veinte años. Connie Nielsen vuelve a hacer de Lucilla y lo notable es como perdura su belleza, amén de que su personaje adquiere aún mayor relevancia (y dramatismo) en Gladiador II.  

 

 

Al fallecido emperador Commodus, le suceden aquí un par de hermanos (Caracalla y Geta) en forma simultánea. Históricamente este tipo de reinado “bicéfalo” ocurrió en más de una oportunidad en Roma. Lo que el film enfatiza es la incapacidad manifiesta de ambos soberanos, que marcan el periodo de decadencia del imperio. Ese aspecto también se manifiesta en la gran violencia que despierta su actitud en el pueblo, que termina rebelándose. 

 

Scott decidió hacer, en forma consecuente, un “upgrade” de escenas brutales como las que transcurren dentro del Coliseo. Un combate contra unos “perros/simios” o contra un rinoceronte, con la cámara “moviéndose” con el feroz animal o también la de un combate naval (escena que parece inverosímil) son dos ejemplos de esto. A propósito, Ridley parece tener una debilidad por los monos (Dondus, por ejemplo).

 

En la secuela se agregan varios personajes más, de los cuales vale señalar a Macrinus (segura y merecida nominación para Denzel Washington) que de alguna manera reemplaza a Próximo, aunque con una cuota de sadismo que su “antecesor” no exhibía. 

 

 

Y en tren de completar la lista de las principales figuras, no se debería soslayar la de Marcus Acarius (Pedro Pascal) y la de Ravi, el médico al que da vida el actor Alexander Karim.

 

Ambos “Gladiadores” tienen similar duración y probablemente parecida y poco entusiasta calificación de parte de la crítica. Falta ver la reacción del público que posiblemente sea más favorable que la de la prensa. Las nominaciones al Oscar y a otros premios importantes no serán pocas, con alta probabilidad. Distinto será el caso del número de galardones que recibirá, durante el primer trimestre de 2025, ya que la competencia será sin duda muy grande, casi tan feroz como las imágenes de GLADIIATOR.

Comentarios 2

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User-123350263914 de noviembre de 2024
¡Excelente, Maestro Fredy!

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