La Sustancia (2024), o cuando el culto a la belleza se vuelve toxico

Reseñas generales

“Cuando una mentira se repite mil veces, se termina por convertir en una verdad” - Joseph Goebbels.

 

Modelos anoréxicas. Chicas que desean agrandarse el busto como regalo para su cumpleaños de quince. Niñas enfundadas en minifaldas y maquilladas como adolescentes. Concursos en donde jóvenes mujeres desfilan en ropas ajustadas, y son evaluadas como una exposición de ganado en la Sociedad Rural. Revistas femeninas que predican consejos de belleza, lo que hay que ponerse ahora, y las últimas dietas. Actrices obsesionadas con parecer siempre jóvenes, porque saben que si se ven de más de 40 años ya no podrán aspirar a papeles protagónicos. Cirujanos, entrenadores y dietistas, creadores de métodos cada vez más extremos para que las mujeres se mantengan delgadas, con la figura de una muchacha y con un rostro eternamente joven.

 

Todo esto forma parte de la Cultura de la Belleza, un universo plagado de valores irreales, superficiales y tóxicos, muchos de los cuales son tomados por muchas mujeres como una religión. Parámetros establecidos por los hombres, los que fijan los estándares para que una mujer sea considerada hermosa y deseable, ya que a las personas bellas se le abren todas las puertas y se le presentan innumerables oportunidades. ¿Si hay mujeres que fomentan estos valores o crean estándares más altos y exigentes?. Por supuesto. En situaciones tóxicas siempre hay rehenes con Síndrome de Estocolmo, gente que venera aquello que las deforma y las daña. Basta con explorar en Google fotos de celebridades cuando eran jóvenes, y ver lo deformes que están ahora, pasadas de botox, cirugías y dietas extremas.

Coralie Fargeat, luego de ganar la Palma de Oro 2024 del Festival de Cannes por el guión de La Sustancia

Es sobre este punto que la directora y guionista Coralie Fargeat tiene algunas cositas para decir… y lo hace con la sutileza de una motosierra. A ella no le importa usar los medios más gráficos posibles para llegar hasta el hueso de toda esta enfermedad social. Ella ha aprendido de otros maestros - como Stanley Kubrick, Jordan Peele o George A. Romero - que el Cine Fantástico puede ser una formidable herramienta para disparar una demoledora crítica social. Para crear un clima de tensión e irrealidad utilizará planos simétricos y en profundidad, tal como usó Kubrick en mucha de su filmografía pero, más específicamente, en el sentido de El Resplandor (1980). Pero para el clímax tiene preparada munición pesada, y ahí saca a relucir todo el catálogo de body horror - las mutaciones, las deformidades - que David Cronenberg cultivó durante la década del 70 y el 80.

Demi Moore se entrega por completo al papel de una actriz madura que debe enfrentar el final de su carrera artística

(esta reseña tiene tibios spoilers sobre la primera mitad del filme para poder analizar los temas que trata; no se revela el desenlace)

 

Elisabeth Sparkle (Demi Moore) es una actriz que ha pasado su momento de gloria hace años. Ahora ha encontrado refugio en la televisión, conduciendo un programa diario sobre fitness - el paralelismo con los videos de workout que Jane Fonda popularizaba en los años 80 no es casual -. Para ser una mujer de más de cincuenta años, Elisabeth se ve genial: delgada, bien conservada, vital… bella. Junto con otras muchachas muestra su rutina en su programa vespertino, haciendo ejercicios de manera coordinada con otras chicas, y da consejos de vida sana. Los planos son generales y, cuando hay acercamientos, son discretos. Hasta la música es agradable: moderna, rítmica, cosa que los movimientos coincidan con el tempo de la melodía.

 

Pero Harvey (Dennis Quaid), el productor del programa de Elisabeth, no está contento. Los ratings son discretos. Las exigencias de la diva le pesan. El programa se empieza a ver anticuado. Se impone un reemplazo y Elisabeth es despedida.

Dennis Quaid y su séquito de viejos babosos y aduladores; el personaje de Quaid está obviamente inspirado en Harvey Weinstein

Pero he ahí el dilema central de La Sustancia. Porque Elisabeth ha dedicado toda su vida a su carrera, y ha sacrificado todo en el camino: amigos, familia… Vive en su torre de cristal rodeada de los mayores lujos y de un séquito que sólo la adula, pero no hay nadie que la conforte, que la ame, que sea sincero con ella o que, por lo menos, le aconseje lo que debe hacer. Ha pasado su fecha de vencimiento en Hollywood. Los actores pueden trabajar hasta los 80 años (o más) y retirarse cuando quieren; las mujeres, en cambio, caducan cuando ya no pueden camuflar las señales de la edad. Muchas se casan con millonarios y se retiran antes de los 50; sólo sobreviven en el medio las actrices con auténtico talento, las que montan sus propios proyectos, la que aceptan el paso del tiempo y pueden pasar de roles de novias y amantes al de madres y, por último, al de abuelas.

 

Pero Elisabeth no tiene ese perfil. Lo único que tiene para vender es su belleza - su rostro, su cuerpo -. No puede aceptar la jubilación forzada, aún cuando posea una fortuna considerable y no precise trabajar el resto de su vida. El que le hayan dicho que está vieja es el mayor de los insultos. Y, en vez de seguir con su vida decide volver de alguna manera, pero esta vez es por revancha. Cuando en el camino se le cruza un joven enfermero y le deja una enigmática tarjeta sobre un tratamiento de belleza - sólo para gente selecta y llevado a cabo en el mayor de los secretos -, la tentación es tan grande que es imposible rechazar la oferta.

 

Entonces lo que la Fargeat termina generando es un pacto faustiano. Elisabeth está dispuesta a vender su alma a lo desconocido con tal de volver a ser joven. No importa lo chiflado que suena todo esto - que el tratamiento sea experimental, que sea clandestino… que Elisabeth ni siquiera vaya a consultar a algún médico sobre si el procedimiento es seguro -. Así que ella - dominada por la ansiedad de volver a ser relevante y el deseo de revancha, lo que es mucho más fuerte que sus dudas y temores - llama al número que figura en la tarjeta que le dieron, sigue las instrucciones y va a buscar una misteriosa caja en el lugar más recóndito de la ciudad.

 

La caja es extremadamente minimalista: accesorios quirúrgicos, jeringas, un frasco con un líquido amarillo fosforescente y unos números que indican el orden en que deben usarse esos accesorios. Sólo hay una regla que debe cumplir a rajatabla: el tratamiento debe llevarse a cabo durante siete días, ni uno más ni uno menos.

 

Así que, a medianoche, Elisabeth está desnuda en el enorme baño de su penthouse. Frente al espejo - y sin maquillaje - contempla sus arrugas, su flacidez, la marca de sus cirugías… lo que ella percibe como un estado de decadencia - y que muchas mujeres envidiarían llegar a los cincuenta y tantos con semejante cuerpo -. Y toma coraje y se inyecta el misterioso líquido amarillo.

 

Lo que sigue es una transformación al estilo Alien. Debajo de la piel de su espalda se empieza a formar algo… otra persona. Es un proceso cruel y extremadamente doloroso, en donde el nuevo ser termina desgarrando la piel de Elisabeth y nace en medio de un charco de sangre… en la mitad de un baño gigantesco, súper iluminado y extremadamente blanco (otra influencia de estilo de Kubrick). La criatura - una mujer joven de veintitantos (Margaret Qualley) - contempla con curiosidad el cascarón que acaba de abandonar. Procede a coser las heridas de la espalda de Elisabeth, y sigue las indicaciones de la caja. Se inyecta líquido de la médula espinal de Elisabeth, el cual la estabiliza contra las reacciones secundarias del tratamiento. Limpia el piso del baño - que a esta altura se ve como un matadero - y procede a cubrir el cuerpo desnudo de Elisabeth, mientras le inyecta una bolsa de suero que debe alimentarla y mantenerla viva durante siete días.

La advertencia premonitoria de la caja que contiene la Sustancia: dos cuerpos, una sola persona

Porque ésas son las reglas del juego: dos cuerpos, una persona. La nueva chica - que se hace llamar Sue - es Elisabeth en carrocería nueva de lujo. Mientras tanto la vieja Elisabeth vegeta en un estado comatoso en el suelo del baño. Cuando se cumplan los siete días, Sue debe volver a conectarse al cuerpo de Elisabeth para intercambiar almas. Sue será la que quedará en trance, mientras que Elisabeth volverá a ser ella misma durante una semana. En esos días deberá ir a buscar otra caja del tratamiento, para seguir con el mismo, alternando una semana entre un cuerpo y otro.

 

Cuando Sue se presenta al casting que armó Harvey para buscar una sustituta a Elisabeth, la figura y la sensualidad de la recién llegada deslumbran. Harvey - con obvias alusiones a la cualidad predatoria de Harvey Weinstein - se excita con la vista de la chica: ella es la sexualidad hecha persona. Al momento de verla cierra el casting y la contrata de inmediato.

Margaret Qualley exuda sexualidad por cada uno de sus poros en el rol de Sue

Pero éste no va a ser el viejo show de Elisabeth. El fitness es una excusa para atraer el morbo de la platea masculina. El enfoque ahora es radicalmente distinto: ya no se trata de ver chicas lindas haciendo ejercicio. Las cámaras toman primeros planos de pechos, traseros y entrepiernas; los hermosos labios de Sue se relamen en primeros planos en un gesto que bordea lo obsceno. La música es mucho más fuerte y agresiva, y las chicas se sacuden en movimientos orgásmicos.

 

Sue se ha convertido en la sensación del momento. Pronto le llueven propuestas de trabajo, hay reportajes y figura en las tapas de las revistas. Sue / Elisabeth está contenta de volver a ser un objeto sexual, deseada por miles de hombres, envidiada por miles de mujeres. Ha vuelto a caer en la trampa de la cultura masculina pero, como toda víctima del Síndrome de Estocolmo, está feliz con las exigencias denigrantes de los hombres que la manipulan. Total, ése es el único mundo que ha conocido durante toda su vida.

 

Y el filme podría haber concluído allí, con Sue y Elizabeth alternando entre cuerpos para toda la eternidad. Pero la dichosa regla de los siete días con cada cuerpo está por una razón… y está para ser quebrada. Y cuando eso ocurre, La Sustancia desciende al mayor de los infiernos. Porque el pasaje del alma entre los cuerpos termina funcionando de manera parecida al teletransportador que usaba Jeff Goldblum en la versión de David Cronenberg de La Mosca (1986). Nunca lo que sale de una punta es similar a lo que ingresó por el otro extremo. Los últimos 45 minutos son de auténtica pesadilla, con momentos tan brutalmente grotescos que pueden asquear hasta el fanático del cine de terror más veterano y curtido. Imaginen al David Cronenberg de la década del 70, pero en un día pasado de adrenalina y con un presupuesto súper generoso para materializar las cosas más abominables que se le ocurran con lo más avanzado de efectos especiales y de maquillaje.

 

Pero esta tragedia ocurre porque Elisabeth no puede aceptar pasivamente su destino - el ser la incubadora viviente de la exitosísima Sue -. En las semanas en que ella es la persona activa, Elisabeth no sabe qué hacer con su vida. Y empieza a tener celos de Sue. Y es donde el libreto de Coralie Fargeat fuerza las cosas para que exista el conflicto que desencadena el clímax. Porque, de pronto, ambos personajes se portan realmente como dos personas diferentes, sin memoria de lo que han hecho cuando despertaron en el cuerpo actual. El Pacto de Fausto se convierte en una del Doctor Jekyll y Mister Hyde. Cada cuerpo ha desarrollado una personalidad diferente. Y ahora batallan para ver cuál es la dominante.

 

No sería muy arriesgado decir que La Sustancia es la película de terror más impresionante de la última década. Porque la base de su horror no está en lanzar gatos contra la cámara, decapitar personas o crear monstruos indestructibles de existencia imposible. Esto comienza como un drama que trata con mucha inteligencia un montón de temas terrenales y extremadamente cercanos a la sensibilidad femenina. Y después la Fargeat manda al diablo las sutilezas y utiliza una maza de demolición para subrayar su tesis - los sacrificios absurdos que ha cometido la protagonista al no aceptar su destino; la banalidad de la fama; el peligro de desafiar los límites de la naturaleza -. Lo que sigue es un espectáculo perturbador, shockeante, abrumador para los sentidos - que automáticamente convierte a La Sustancia en un filme de culto -, pero no uno frente al cual uno permanezca indiferente. Lo que diferencia a los grandes filmes de terror de los mediocres y pasatistas, es que uno siente empatía con el personaje principal, entiende sus circunstancias, sus conflictos son cercanos a nuestros intereses, y porque vemos que en un momento queda envuelta en situaciones apremiantes en donde nos angustiamos por lo que le pueda pasar. Acá la sensación final es la de una agonía infinita, y eso solo pasa cuando el filme está tan bien hecho que logra meterse debajo de la piel del espectador. Cuando se apagan las luces, el recuerdo de los últimos fotogramas queda grabado a fuego en nuestras mentes. Y, como Ícaro, la ambición de Elisabeth la ha llevado a desconocer sus propios límites, derritiendo sus alas al acercarse demasiado a ese Sol que tanto la ha obsesionado toda su vida… 

 

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Comentarios 101

U
User-1189513527any11 de enero de 2025
Que atrapante articulo, me creaste las escenas para q yo quiera ver ese film. Muchas gracias realmente me gusta, y vi a Demi recibir un reconocimiento, uno de los primeros que obtuvo en su carrera, ella es una estrella espectacular, y el premio fue por este film,@LA SUSTANCIA, bellísimo artículo!!! SALUDOS.
T
Toledo 349 (samuel gallardo)6 de enero de 2025
Vi el resumen de esa pelicula, y me dejo sin palabras...Es decir primero me puse triste, luego me excite y al final me asquie y perturbe al mismo tiempo, jaja vaya mensaje sobre la belleza y las apariencias, una que ya muchos conocemos pero que nos recuerda que hay que ser uno mismo y no apegarte a las facetas o cambiar para ser querido.
A
Arlequin6 de enero de 2025
En respuesta a Toledo 349 (samuel gallardo): y por lo que vi en los Golden Globes ayer, va a seguir haciendo ruido. La Moore se lleva el Oscar
B
Belén Leocata9 de diciembre de 2024
La película que refleja la ignorancia del mundo de la belleza y que nos puede llevar a la muerte. Excelente película pero muy gore obviamente.

Me gustó cómo pusiste en palabras cada detalle del film.
A
Arlequin9 de diciembre de 2024
En respuesta a Belén Leocata: de nada!. Y si el final es excesivo, pero creo que está apuntado a la audiencia masculina como para que tengan algo muy guarro para ver y comentar!. Gracias por el apoyo, saludos
G
Giselle_475 de diciembre de 2024
Buen articulo muy bien redactado👏
A
Arlequin5 de diciembre de 2024
En respuesta a Giselle_47: gracias! Hay articulos mas nuevos en mi perfil por si te interesan leer
A
Arlequin6 de diciembre de 2024
En respuesta a Giselle_47: de nada, gracias x leer
L
LOS HÉROES MÁS PODEROSOS!!!20 de noviembre de 2024
Muchas Gracias por tu ayuda, me gustó tu análisis de los vicios que llevan a las mujeres a buscar la eterna juventud, pero siempre existe algo oscuro que doblega el alma perdida de aquel que comete pecados sin pensar en las consecuencias. Está película me hace acordar a La muerte le sienta bien, dónde dos mujeres disputan el amor y también otros intereses del hombre, en este caso Bruce Willis un cirujano en dicha encrucijada para saber quién es el amor verdadero de su vida. En fin ambas mujeres recurren a la brujería de la alta sociedad para ser Eternas y jóvenes pero sin pensar que sus almas ya no le pertenecen, porque la muerte superó a la vida y su hombre quedó lejos de su vida.
A
Arlequin20 de noviembre de 2024
En respuesta a LOS HÉROES MÁS PODEROSOS!!!: la obsesión desmedida por la belleza que la lleva a territorios oscuros de la ciencia (aqui) o de la magia (La Muerte le sienta bien)... Gracias por el comentario
A
Andrea Barreto Suarez Rojas12 de noviembre de 2024
Las mujeres valen por lo que son con sus atributos intelectuales que duran toda la vida; en cambio lo físico es pasajero.con las cualidades que tienen pueden generar ideas para cuidar la salud fisica y mental con las orientaciones de un medico y nutricionista
A
Andrea Barreto Suarez Rojas12 de noviembre de 2024
El artículo de substance o substancia describe los episodios en que la industria de los medios de comunicación propicia con las actrices, modelos y presentadoras la baja autoestima por imponer estilos tóxicos en las figuras femeninas de las mujeres, obligandolas a hacer procesos quirúrgicos y dietas imnecesarias, sin tener en cuenta los problemas de salud y descompensación que generan en el cuerpo. Todo por la imposición que propicia la sociedad de consumo. Las personas se deben aceptar tal como son. Mirando los conocimientos e ideas que aporten para orientar y guiar. Valorando cualidades y virtudes que tienen para exaltar en la parte intelectual.
A
Arlequin20 de noviembre de 2024
En respuesta a Andrea Barreto Suarez Rojas: Pero pocas mujeres, en algo tan competitvo como los medios, aceptan su edad. Jamie Lee Curtis es una excepcion en cientos de casos que se deforman como Nicole Kidman, que parece una muñeca de cera derretida. Cultivar la inteligencia y los valores interiores... pero mo todos aceptan la vejez, el que te veas mas de 40 y no recibas mas roles protagonicos. La industria del entretenimiento es una picadora de carne.
A
Andrea Barreto Suarez Rojas7 de febrero de 2025
En respuesta a Arlequin: Así es como la falta de ética en los medios de comunicación con las presentadoras, modelos y artistas se ve reflejada en el maltrato psicológico que observamos en la película Substance . A ellas les toca lidiar con situaciones incómodas por la falta de valor y tolerancia de las directivas en las programadoras y productoras de cine, radio, televisión y cine. Es indispensable la tolerancia y el respeto a la integridad de las personas
A
Arlequin9 de febrero de 2025
En respuesta a Andrea Barreto Suarez Rojas: o una comisión / agencia donde denunciar y que te defiendan. Hay mucho abuso en los lugares de trabajo
L
Leandro Ferrari9 de noviembre de 2024
Muy buena nota, cuando vi la película y así lo quise relatar en mi nota sobre la misma, me dio mas por le lado de las huidas que existen de las exigencias de la vida, muchas veces La sustancia puede servir como puerta escapatoria de las crueldades del mundo machista, o de otras imposiciones sociales, que tan bien expones en tu nota.
A
Arlequin10 de noviembre de 2024
En respuesta a Leandro Ferrari: esas obsesiones que uno tiene con cosas que no son lo mas importante de la vida. Gracias!
A
Ale Rampoldi4 de noviembre de 2024
Tremendo análisis como siempre!
A
Arlequin4 de noviembre de 2024
En respuesta a Ale Rampoldi: muchas gracias! En mi perfil tengo mas articulos publicados este mes por si querés pasar a mirarlos
M
Mis Cinexperiencias1 de noviembre de 2024
Gracias por un análisis tan detallado. Me parece interesante como parece de pronto quedar un poco oculto en las reseñas el papel que tiene la Sociedad del Espectáculo en esta película. Aunque claramente el culto a la belleza, el edadismo y la misoginia son evidentes, la película no empieza en una clínica de belleza o en un geriátrico, sino que inicia y termina en una estrella de Hollywood pisoteada y olvidada. La industria del espectáculo engloba a la industria de la belleza y a muchas más. Y es sintomático de nuestra era (qué no generación, ya que siempre se culpa a las nuevas generaciones cuando todas las que convivimos actualmente somos partícipes) que pareciera que queremos colectivamente olvidar que envejecemos. Quisiéramos que todo siguiera igual y creamos mercados basados en la permanencia, como si la realidad no se moviera. Y sobre todo, aunque a la mediocre crítica de arte mexicana Avelina Lesper le parezca injusto, nos muestra la íntima relación entre la mirada masculina y la sociedad del espectáculo. Dennis Quaid es un villano desagradable y patético que claramente no está expuesto a las mismas reglas que nuestra(s) protagonista(s). Mucho por analizar y eso es señal de una gran película.
F
Felino Critico31 de octubre de 2024
Muy buen articulo! Dejo un totalmente merecido like y me mantengo atento a tus proximas publicaciones :)
A
Arlequin1 de noviembre de 2024
En respuesta a Felino Critico: gracias! saludos!
S
Santiago Buonasena30 de octubre de 2024
Ahí está, pude leerlo finalmente. Y eso que no vi la película todavía. Igual yo no le temo a los spoilers. Cuando la vea comentaré. Saludos!
A
Arlequin30 de octubre de 2024
En respuesta a Santiago Buonasena: gracias!
A
Anta Gonyst29 de octubre de 2024
Bueno si, la descripción de casi todas las escenas es muy elocuente, pero me centre mas en los mínimos análisis que haces sobre la intencionalidad de la directora en proyectar su opinión a toda la vanidosa bancada del mundo, la cual estoy de acuerdo y sumamos puntos en ello, soy muy cómplice de la exageración, es una táctica psicológica para que te presten atención y rectificar o corregir los comportamientos inhumanos, los cuales aplaudía cuando vi la película, una manera sutilmente sarcástica y exagerada en grasa sangre, vómitos y comida exquisita, joyas y maquillaje para resaltar una de las peores estupideces humanas. excelente análisis
A
Arlequin29 de octubre de 2024
En respuesta a Anta Gonyst: muchas gracias!. Si, lo de Fargeat dista de ser sutil, el filme podía haber terminado sin el festival de tripas del final... pero ese disparate es que termina por hacerlo memorable, sea en el buen o mal sentido, porque es ya la locura total y descontrolada.
D
Dan Enrique28 de octubre de 2024
Me guardo está lectura para cuando vea la peli. He estado posponiendo la experiencia por no estar en el mood correcto, pero por impresiones de conocidos y personas que sigo parece que vale la pena.
A
Arlequin29 de octubre de 2024
En respuesta a Dan Enrique: iba a estar disponible este mes en streaming, aunque ya está disponible en digital
D
Dan Enrique11 de noviembre de 2024
En respuesta a Arlequin: Ese plano final de Elizabeth bajo las estrellas me pareció un detallazo para cerrar ese festival absurdo de violencia. La disfrute mucho pese a que siento que el último acto pierde sustancia *sonido de batería de sitcom* y se alarga un poco. Entiendo que esa fue una decisión consciente para terminar por lo alto con lo gore y volverse un festival visual, en ese sentido valoro su ejecución aunque no haya sido mi parte favorita. Gran lectura
A
Arlequin11 de noviembre de 2024
En respuesta a Dan Enrique: si, el final es largo y excesivo, pero también un festival del absurdo. Gracias por leer y apoyar!
M
Munrrath Software27 de octubre de 2024
Your analysis of 'The Substance' is simply brilliant. I agree with you that the film is a scathing critique of the obsession with eternal youth. Elisabeth's transformation is a powerful metaphor for the dangers of vanity. In addition, the visual aesthetics of the film are impressive and perfectly reinforce the atmosphere of terror. I loved that film, it's great... thanks for sharing, excellent... my friend, greetings.
A
Arlequin27 de octubre de 2024
En respuesta a Munrrath Software: Thank you very much for your comments! There are people who complain that the story is not realistic - for example, how Sue gets a job without having documents - but that is not Fargeat's intention, but to make a story that symbolizes the brutal culture to beauty, full of wrong standards, and where women are subjected to all kinds of cruelties in order to look young. Thanks and greetings!
F
Federico Minchaca Sanjuan26 de octubre de 2024
El análisis es excelente, solo pondría algo, en vez de poner El Pacto de Fausto, yo habría puesto El Retrato de Dorian Grey. Porque en esencia eso es, habría quedado así "El Retrato de Fausto se convierte en el Doctor Jekyll y Mr. Hyde". Por cierto es simbolismo del mito griego de Ícaro al final de tu artículo es fantástico.
A
Arlequin26 de octubre de 2024
En respuesta a Federico Minchaca Sanjuan: Gracias por el comentario! Saludos!
D
Diego Bran24 de octubre de 2024
Buen articulo bendiciones
A
Arlequin25 de octubre de 2024
En respuesta a Diego Bran: muchas gracias!
A
ARTURO RICAURTE23 de octubre de 2024
Buena película y excelente aporte e interesante narrativa, involucras también aspectos psicosiales y que decir de los constantes bombardeos o presiones desde las poderosas pantallas del mundo superfluo.
G
GraOSi23 de octubre de 2024
Me dejaste chata con tu extraordinario artículo. Una cosa que me pareció genial y cómica de esta peli, es cuando Harvey le pide a Sue que sonría y como a ella le faltan los dientes, se sonríe de una manera muy particular. Que genial no!!
A
Arlequin24 de octubre de 2024
En respuesta a GraOSi: y qué terrible! Guardando las apariencias hasta el último minuto
C
Carola Romero23 de octubre de 2024
Reflejo de gran vacío interior, que pretende ser llenado con cosas que no dan verdadera felicidad y estabilidad.
A
Arlequin23 de octubre de 2024
En respuesta a Carola Romero: exacto! Gracias por el comentario

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