Una nueva directora indie de New York a la que hay que mirar: Joanna Arnow
DirecciónEl cine independiente de los Estados Unidos tiene algunos referentes indiscutibles. Los nombres de gente como Jim Jarmusch o John Cassavetes son claves de esa historia edificada a través de trinchera y márgenes corridos a fuerza de voluntad radical. Hoy, en un contexto en el que filmar tiene un costo ínfimo en comparación con los precios de años atrás, el abanico de realizadores se hace infinito pero la lista de personas ante las cuales agudizar la mirada dista de ser amplia. Uno de esos nombres propios es del de Joanna Arnow.
La directora, clara exponente del cine con sede en Brooklyn y conflictos que sobrevuelan la apatía de corte grunge entremezclada con conflictividades familiares, religiosas y sexuales, estrenó hasta el momento un video, dos cortos, un mediometraje y un largo muy celebrado en los últimos meses.

The Feeling that the Time for Doing Something has Passed (La sensación de que ha pasado el momento de hacer algo) es el título del film que la directora estrenó en 2023 y del que hoy se sigue hablando. Atravesada por los tópicos antes mencionados, la autoficción que propone la artista se escapa del vacío de una vida reposada para encenderse al son del sadomasoquismo. Arnow, que dirige y protagoniza el relato, milita la humillación en términos de juego sexual, a través del que se permite abrir sus zonas más oscuras.
En una de las escenas más jugadas de la película, Ann (Joanna Arnow), en medio de una sesión de dominación en la que ella es la sumisa, se apoya sobre una cómoda y se inclina dando la espalda a su compañero sexual. Al levantar la cabeza ella ve, sobre el mueble, una foto de cuando era pequeña, junto a su madre y su padre.
"Eso sí que es vulnerabilidad”, le dice el tipo que la observa, displicente, desde la cama.
El humor con el que dispara Arnow no es cómodo, aguijonea sin volverse gore, es inteligente y medido. ¿Incorrecto? Sí.

Durante una escena de bar, jugada por Ann junto a un grupo de amigos, éstos intentan convencerla de que se abra un perfil en una app de citas. Luego de aceptar a regañadientes, mientras responde consignas a completar para la base de datos de la aplicación, le llega el momento de indicar algo que no le guste.
"Me molesta la gente que se aterra demasiado con el 11-S", dispara ante el grupo, que le sugiere incluir otros temas en su perfil.
Sin embargo, Arnow aclaró durante una entrevista en 2024 con la revista IndieWire que “la intención de la película no es contar una historia veraz”. Y puntualizó: “No estoy tratando de retratar mi vida ni la de nadie”. La aclaración viene al caso sobre todo por el dato de que quienes interpretan en la ficción a sus progenitores son, precisamente, su madre y su padre.
“Siempre me interesó explorar el humor conciso y se me ocurrió la idea de escribir muchas escenas breves basadas en experiencias personales”, señaló en otra entrevista, en este caso con Filmmakers Magazine.
Sobre su proceso de creación y sobre lo que la motivó a plantear una comedia negra con humor disparado en ráfagas cortas y efectivas, en modo sitcom amarga, terminal, afirmó que su interés estuvo puesto “en subvertir la estructura narrativa tradicional de la historia y, específicamente, la progresión tradicional del personaje".
Sobre ello, explicó que en un guion tradicional “alguien comienza en el punto A y luego, al final de la película, está en un punto B claramente diferente”. Ella, sin embargo, no siente “que eso sea cierto en la forma en que la gente vive sus vidas, así que estaba intentando romper eso, creando un arco de personajes donde la progresión sea mucho menor”.
La áspera comedia de Arnow. que se estrenó en abril de 2024 de forma limitada en Estados Unidos (en su primer fin de semana recaudó 14 mil dólares), venía de un paso interesante por festivales, entre ellos el de Cannes, donde en 2023 tuvo su premiere mundial como parte de la Selección Oficial. También en el orden de las muestras internacionales, la película participó de la Centrepiece Selection del Festival de Toronto, además de haber sido parte de la selección del New York Festival, en ambos casos también en 2023.
La carrera del primer largometraje de Joanna Arnow no se termina en su exposición en festivales. La película, que hoy puede verse en algunas plataformas dedicadas al cine de autor y también en la página de la productora Magnolia Pictures, recibió en el tiempo que lleva dando vueltas por el mundo numerosos premios y nominaciones.
Por su obra, Arnow recibió premios en el Festival Internacional de Hampton (Mención de Honor del Jurado), Montclair (Premio Futuro/Hoy), Indie Memphis Film Festival (Mejor Guion) y en el certamen que se realiza en la ciudad griega de Thessaloniki, donde fue galardonada como mejor directora y mejor actriz.
Asimismo, la película fue nominada en Cannes (Golden Camera y SACD Award) y también en los festivales de Cleveland (New Direction), Deauville (Premio del Jurado), Denver (Mejor Película), Munich (Mejor Nueva Directora), Sao Paulo (Mejor Nueva Directora), Valladolid (Mejor Película), Molodist Kyiv (Mejor Película), el IndieLisboa International Independent Film Festival (Gran Premio) y el Féstival du Nouveau Cinéma de Francia (Mejor Película). Además, la directora fue nominada al premio Alguien a Quien Mirar en los Film Independent Spirit Awards.
Al medio y fuerte
Antes de que su largometraje hiciera turismo por festivales y muestras, Joanna Arnow venía de debutar en 2010 con una video realización para luego saltar a un interesante mediometraje de título I hate myself :) (sí, con emoticón de caracteres incluido, quizá para evitar los carteles de asistencia al suicida que aparecen al buscar el título en algunos browsers y plataformas).
En 56 minutos de brumosa pesadumbre, la joven Joanna de 2013 retrata a su novio Max a través de frescos arrebatos de filmmaker indie. La desfachatez de la realizadora debutante es tan celebrable como el buen tino a la hora de la elección de los fragmentos de vida que le robó a su chico para dejarlos grabados por siempre.
“¿Tenés sexo conmigo porque te parezco linda?”, le pregunta Joanna a Max mientras él busca hacer fondo blanco con una botella de alcohol para no contestarle.
La crítica recibió a este mediometraje con aplausos y entusiasmo. Había algo de morbo autoimpuesto en el opus y si quedaba alguna duda de ello la militancia BDSM a cielo abierto que hace su aparición estelar en The Feeling that the Time for Doing Something has Passed llegó, una década después, para corroborarlo.
¿Cuánto del “me odio” del título de su mediometraje estalla en sesiones de terapia de la vida real? Evitemos la psicología barata y dejemos que la artista se ocupe del tema.
Dos cortometrajes
En medio de su mediometraje estelar y su imponente largo, Joanna presentó en sociedad dos cortometrajes, Bad at Dancing (2015) y Laying Out (2019). En el primero (premiado en el Festival de Berlín), Joanna sufre la convivencia que debe mantener con una indeseable compañera de cuarto, o al menos así la vemos a partir de la mirada de la directora, mandamás del punto de vista y la subjetividad del relato. ¿El resultado? Un roommate deathmatch a todo o nada. En el segundo corto, predecesor de su debut en el largometraje, la artista explora su relación con un hombre al que acaba de conocer y que la lleva a poner en discusión una misoginia que no sabía que formaba parte de ella.
Queremos más, Joanna.
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