EL GIRO

Personajes

EL GIRO 

Por: L.M. MUÑOZA

Ni las nalgas de Mel, ni la seductora sonrisa de Brad, ni la imponente figura de Chris, ni la mirada de Marlon, ni los movimientos de Colin, ni la naturalidad de Keanu, ni la pícara mirada de Henry, ni la genialidad de Robert John no, a mí lo que me volvió loca, lo que me estremeció por un infinito instante y por lo que detuve la película y congelé la imagen para soslayarme en ella, fue el giro de noventa grados que trazó con su cuerpo Ryan Gosling, me paralizó.

Noah, joven, discute con Allie, le reclama por el significado de esos días de sol y lluvia, por los paseos y las noches de amor previos a este desencuentro. Ellos dos protagonizan esta historia de “amor”, “El diario de Noah”, como la conocimos aquí o “The notebook” en Inglés. En el año 2004, de la novela de Nicholas Sparks titulada igual y dirigida por Nick Cassavetes, irrumpió a gritos, en la pantalla grande, ese amor sin esperanza. 

Ella se debate entre su amor por él y el compromiso con la sociedad, con Lon y el anillo que florece en su mano, con la familia, consigo misma, con “el dinero” le grita Noah.  Al fin y al cabo, ese ebanista pueblerino empeñado en restaurar una vieja casona con su visión puesta en el futuro, es sólo un amorcillo, un amor de la loca juventud, un amor de verano destinado a quedarse en el pasado. 

No fue así, al menos para Noah. 

La terquedad tan útil en algunos casos, y en especial en este, logró lo que de otra manera no hubiera llegado a nada. Noah con sus locuras consiguió, después de poner su vida, su integridad y su orgullo en riesgo, que Allie le prestase atención y que al fin le dijera que Sí, que saldría con él.  Así empezaron las eternas peleas, los incordios  y las discusiones en las que se enfrascaban, incluso cuando lo único que hacían era amarse. 

En esa escena eterna, Allie llega con la noticia de que acaba de ver el auto de Lon, lo que significa que está en el pueblo donde ella pasa sus vacaciones varios años después de haber caído rendida a las locuras de amor de Noah. Ella debe ir con él, con Lon, le dio su palabra en matrimonio y tiene que cumplir. Como era de esperarse discuten. Noah le grita que piense en lo que ella de verdad quiere, que piense en sí misma antes que en los demás, incluso él.  Una Allie, corajuda está decidida a dejar a Noah, a pesar del amor y de la pasión que desborda cuando están juntos. 

“Eso es lo que hacemos”, le grita él cuando Allie, junto a la puerta abierta de su auto, con su vestido y sus ojos azules y un paquete de cartas abrazado al pecho, le recrimina porque lo único que pasa cuando están juntos es pelear y discutir. Así es su relación, dice él y todo el bosque lo escucha. Discuten todo el tiempo jamás están de acuerdo, desafiarse era su manera de amar, de ser inseparables, de estar locos el uno por el otro. 

No es distinto en ese preciso momento, Allie abre la puerta del carro otra vez, (él se la había cerrado segundos antes), “Tengo que irme”, dice después de la fuerte discusión y entra en el auto. Un Noah, con su camisa azul a rayas y las manos cruzadas sobre el pecho le da la espalda y se aparta para que el carro salga, entonces, hace lo más sensual, seductor, sexy, atractivo, apoteósico que actor-personaje alguno ha hecho en el cine: gira, encara el horizonte y pone las manos atrás de su cabeza. Es la imagen petrificada de la furia, la rabia, la impotencia, el amor, el desamor, el desconcierto, la pesadumbre, el dolor, la indignación…no puede creer que la tuvo y volvió a perderla. Ese giro con toda la carga que conlleva bastó para que me enamorara. 

Él sabe que no hay nada que  pueda hacer, es algo que ella, Allie, su Allie tiene que hacer por sí misma: encontrar el camino de regreso a él, a su vida de sobresaltos de amor. 

Y vuelve a abandonarlo durante la madurez de la pareja. Ella se aleja, aunque no físicamente, por periodos de tiempo (debido a su enfermedad), siempre regresa a él, de alguna manera encuentra el camino hasta él que la espera con su historia, la historia de ambos escrita por Noah para ayudarle a Allie a recordar su vida juntos. En cierto momento de lucidez ella se reconoce como el personaje de esa historia, por esos momentos únicos para el personaje, como para mí, aquel giro, vale la pena esperar. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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