DESACTIVARON AL SUPERHÉROE
Reseñas generalesEra un héroe de luz, literalmente. Me deleité montones con los trece capítulos de esta serie transmitida entre los años 1983 (15 de diciembre capítulo estreno) y 1985 (2 de abril capítulo final), y hasta los grabé. El protagonista, bueno uno de los dos, era capaz de superar al más prominente héroe y todo “a un clic”, era increíble. Y es que AUTOMAN- Otto J. Mann, podía crear lo que se le ocurriera o lo que necesitara con un chasquear los dedos.

Tenía un aliado insuperable, CURSOR. Esta pequeña luz recorría las pantallas de la tv para hacer que su amo se luciera. Este poliedro flotante y cambiante podía "dibujar" y generar carros, aviones, helicópteros, disfraces, ropa, armas y hasta una guitarra. A Otto le bastaba dibujarlos en el aire para que CURSOR como por arte de magia los hicieran reales, bueno “reales es un decir”.
CURSOR, solía lucirse (y no porque fuera un asterisco de luz en movimiento) con sus obras: el auto, un Lamborghini Countach LP400 con líneas futuristas y rodeado por luces de neón, y lo más increíble y genial, este carro podía girar en ángulos de 90°, esto le permitía a Walter escapar de las famosas persecuciones de las películas de acción. Se desempeñaba también como hacker, en uno de los capítulos se integró con una red de seguridad y en segundos Walter Nebicher tuvo acceso a información y que le permitió salvar la ciudad.

Esta IA fue creada, en una estación de policía de Los Ángeles por Walter Nebicher (Desi Arnaz Jr.) en los años ochenta para luchar contra el crimen. OTTO J. MANN, como se llamaba el héroe holograma, saltaba por la noches del computador de su creador como una cascada de luz a la realidad. Este efecto de cuerpo luminoso fue hecho con una tela reflectiva diseñada por 3M. Fue fabricada con diminutas esferas que reflejaban casi el 100% de la luz. Tenía forma de hombre, además guapo, tal vez el alter ego del policía. Siempre estaba sonriente y a disposición de Walter con sus habilidades digitales para resolver los crímenes de la ciudad y superar las limitaciones del mundo físico.

Emergió del software de manera clandestina, como todo lo emocionante. Este súper agente SECRETO era conocido además de Walter, por su compañera Roxanne Caldwell (Heather McNair). Los otros policías creían que era un amigo de Walter. Lo veían como ese aliado que aparecía en determinados momentos y le ayudaba resolver situaciones y crímenes con habilidades nunca vistas en la estación. Automan proyectaba una imagen humana muy convincente, era, para ellos, un agente con capacidades inesperadas. Nunca sospecharon que era una IA holográfica. Nebicher mantenía en secreto las interacciones con su creación, ¡ah, tiempos aquellos en que la incipiente IA era solo ciencia ficción!

Policía y héroe podían ser uno solo. Bastaba con que el joven policía programador se fusionase con el holograma de Otto para convertirse él también en superhéroe. Compartía su conciencia y sus habilidades con la máquina. Era la parte más genial de los capítulos, cuando se hacían uno y eran invencibles.
Tenían un enemigo declarado, además de los malandrines de la noche, el gruñón capitán Boyd (Gerald S. O'Loughlin), tecnófobo que odiaba y despreciaba la tecnología y lo que esta representaba. Era un verdadero dolor de cabeza para las pretensiones de Walter de usar los recursos que la modernidad le ofrecía para hacer de este un mundo mejor. 
Otro de sus enemigos, este de tipo tecnológico, estaba asociado con las apariciones holográficas. Necesitaba energía eléctrica, de algo se tenía que alimentar ¿no?, precisaba de mucha electricidad para poder materializarse, por eso lo hacía durante la noche, cuando todos apagaban sus aparatos y se iban a dormir.
No fue ni un virus, ni la obsolescencia, ni un ciberataque, ni fallas en el hardware, ni el impacto ambiental, no, nada de esto lo sacó de las pantallas. Fuimos nosotros, la poca audiencia en los seis meses que estuvo al aire y los altos costos de producción (efectos especiales) y eso que su productor GLEN A. LARSON, tenía en su haber gran experiencia con series famosas de gran éxito, como Buck Rogers en el siglo XXV y Quincy.
Víctima de su propio invento, con un CLIC del cursor desapareció para siempre de nuestras pantallas, nos dejó sin la luminiscencia de su sonrisa, su sabiduría y su sensatez para resolver los problemas de la vida.




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