Ucronías del cine: las mejores películas jamás hechas
CuriosidadesEn la Biblioteca de Lucien, en el cómic The Sandman, hay repisas y repisas de libros jamás hechos. Tienen títulos plausibles para los autores que los soñaron pero nunca llegaron a plasmar sus historias en papel y tinta. Se podría decir que también existe en algún lado una filmoteca de obras jamás hechas, pero que sus realizadores soñaron cierta vez con hacer.
Hay historias de todo tipo, desde el género histórico, hasta la ciencia ficción; desde lo más inherentemente literario hasta lo más pegado al lenguaje cinematográfico. Mientras que Megalópolis de Coppola fue por décadas uno de los más míticos proyectos nunca hechos (hasta este año) y la Dune de Jodorowsky sea tal vez una de las historias más jugosas dentro de este tópico, muchas más encontraron un destino similar en la historia del cine.
El eternauta de Lucrecia Martel

Actualmente se está posproduciendo la serie de El eternauta para Netflix, con Bruno Stagnaro en la dirección y Ricardo Darín en el papel protagónico de Juan Salvo. Pero por décadas la adaptación del cómic a la pantalla chica y grande fue un proyecto maldito.
Desde intentos de llevarlo a formato de cortometraje a fines de los 60 e intenciones de adaptarlo de parte de reconocidos directores como Adolfo Aristarain o Pino Solanas, el último proyecto en conocerse (y que había avanzado en su fase de preproducción) fue el de Lucrecia Martel.
Después de haber dirigido La mujer sin cabeza (2008), la realizadora se había sumergido en una adaptación de la novela gráfica. Martel confesaba sentirse identificada con la historia, ya que ella provenía de Salta y veía a Buenos Aires como un escenario “alien”, aparte de sentirse atraída por la idea de un heroísmo colectivo, en pos de un bien común, y no tanto de uno individual.
Sin embargo, a medida que se avanzaba en el proyecto, la idea central de la película se iba distanciando de la del cómic, y eso fue motivando a que se fuera diluyendo.
El corazón de las tinieblas de Orson Welles

Mucho antes de la adaptación libre de Francis Ford Coppola en Apocalypse Now, un joven Orson Welles había escrito su primer guión basado en la novela de Joseph Conrad, El corazón de las tinieblas.
Ya la había narrado en el mismo formato en el que se hizo más famoso, el radiofónico. Allí saltó a la fama con la transmisión de La guerra de los mundos.
Había llegado a hacer en los años 30 el storyboard completo, el presupuesto inicial, el diseño de rodaje, el diseño de maquillaje y el diseño general de producción. Sin embargo, varios factores lo llevaron a que quede inconcluso: la inminente Segunda Guerra Mundial, un enorme presupuesto y una narrativa riesgosa.
Una de las características más innovadoras de la obra era que iba a estar relatada desde una cámara subjetiva y el público vería la película a través de los ojos de Marlow, que a lo doppelganger, interpretaría Welles, así como también encarnaría a su némesis, Kurtz.
El presupuesto destinado al film finalmente irían para otra película, Ciudadano Kane.
Napoleon de Stanley Kubrick

Cuando se estrenó Napoleon de Ridley Scott, muchos tal vez pensaban en la versión ideada por Kubrick y que jamás llegó a las salas de cine.
La pasión del director por el proyecto fue descomunal. Leyó todas las biografías que sobre el personaje histórico que pudiera encontrar, contactó a historiadores y compiló más de 30000 ilustraciones y fotografías con posibles locaciones. Aparte, contó con uno de los mayores expertos en uniformes militares del mundo, John Mollo (Star Wars, Ghandi) y con el diseñador David Walker para que realizaran el vestuario, el cual se puede encontrar en fotos.
Las cantidad de biografías recopiladas por el director era tan numerosa que contrato a un equipo de estudiantes universitarios para que las leyeran y las resumieran por él. Por otro lado, negoció con el gobierno de Rumania para que 50000 soldados de su ejército participaran en el rodaje.
Kubrick quiso que la fotografía reflejara la época de la forma más realista posible, por lo cual decidió iluminar las escenas solo con velas. Para que su luz se pudiera ver, obtuvo a través de la NASA los lentes especiales Zeiss que luego fueron usados de forma innovadora en la filmación de Barry Lyndon.
Sin embargo, la película de Sergei Bondarchuk, Waterloo, fue un fracaso en 1970 y enterró los sueños del director, ya que los estudios vieron este suceso como un signo de que el proyecto podría fracasar. Kubrick no lo volvió a retomar, pero el proyecto se halla recopilado en un libro editado por Taschen y Spielberg posee el guion, el cual pensó en llevar al formato de miniserie para HBO.
Caleidoscopio de Alfred Hitchcock

Corrían los años sesenta y Hitchcock sentía que su cine estaba quedando fuera de época. Veía hacia las nuevas corrientes de Europa, en cineastas como Michelangelo Antonioni y su película Blow-Up.
Así fue que el realizador de Psicosis se puso manos a la obra para imaginar una historia inspirada en los asesinos en serie ingleses Neville Heath y John Haigh. El guión estaba ambientado en Nueva York y la película estaría rodada desde el punto de vista de un asesino, cuyos crímenes se disparaban a causa del agua.
La película tendría una trama desmedida, con desnudos explicitos, secuencias de erotismo homosexual y violencia cruda. Habría tres secuencias de asesinatos en tres lugares diferentes, los cuales serían la columna vertebral de todo el film, aparte de escenas de necrofilia.
El director llegó a filmar 40 minutos de metraje de prueba, que presentó a ejecutivos de Universal junto con fotos y un guion detallado que incluía 450 posiciones específicas de cámara. Sin embargo, el estudio no creyó que el público se mostrara interesado en una película de Hitchcock que no contuviera sus elementos tradicionales y pensó que la trama sería riesgosa para la época, por lo que fue encajonado.
Long Hello & Short Goodbye de Gustavo Mosquera R.

Tras haber realizado Lo que vendrá (1988) y Moebius (1996), el director argentino Gustavo Mosquera R. aceptó dirigir una nueva obra en suelo estadounidense. Para el proyecto contaba con la producción de John Woo, quien en aquel momento triunfaba allí a causa de la taquillera Misión Imposible II.
El guión era de Jeff Vintar, conocido por Yo, Robot o Final fantasy: La fuerza interior. Era un policial matemático, que el director describió como una mezcla entre Los sospechosos de siempre y Memento.
Para los papeles principales, contaba con Willem Dafoe, Kevin Bacon y un lugar femenino que circuló entre Madonna, Denise Richards, Amanda Peet, Juliette Lewis y Daryl Hannah, aunque Mosquera siempre quiso a Jennifer Connelly para el papel.
El proyecto estuvo en preproducción por varios años y su filmación hubiera comenzado de no ser porque Bacon se bajó del proyecto. Se había hecho una preventa de la película en base a su participación y ya sin él la película se hundió.
Mosquera continuó por unos años más intentando proseguir con otra producción pero finalmente quedó inconcluso, aunque en sus palabras no descarta retomarlo en algún momento.
Nota por Alex Dan Leibovich | Periodista | Redactor en Clarín, Peliplat y Erramundos.
Publicado el 25 de julio del 2024, 6.30 PM | UTC-GMT -3.
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