Cinco reboots y remakes que jamás debieron hacerse

Industria

Ya no es novedad que el cine de Hollywood se está quedando sin ideas. Las pruebas aparecen a cada paso, cada año, en cada lanzamiento de tanques taquilleros, en cada entrega de premios, en cada tráiler. Y también en cada nuevo anuncio de secuela, remake o reboot que nadie pidió ni preveía.

 

En la selva de los estudios majors de la meca del cine los proyectos de reboots se volvieron prioridad ante la falta de novedades. Con la amenaza latente de la inteligencia artificial (que no se sabe todavía si se fusionará con lo ya existente o si reemplazará de forma brutal a creadores y trabajadores), solo se trata de producir y sacar a la venta. Hay que hacer caja para lo que vendrá, parece ser la consigna.

En las últimas décadas Hollywood se animó a numerosos reinicios, siendo paradigmático el caso de los superhéroes, con remakes y reseteo de historias a cada paso. El ejemplo que resume lo dicho es el de Spider-Man, que en los últimos 20 años presentó cuatro sagas distintas en torno al héroe y su alter ego Peter Parker: la de Sam Raimi (dividida en tres films) con Tobey Maguire como protagonista; luego la que coronó a Andrew Garfieldery (dos largometrajes), y años después la exitosa saga con Tom Holland en el mismo rol, por ahora con 3 films focalizados en el arácnido y otros 2 como parte de Avengers. A estas tres historias diferentes entre sí se le agrega, por último, la impecable saga animada de dos largos encabezados por un Spider-Man distópico para la historia estadounidense: latino de tez oscura de nombre Miles Morales.

 

Sin embargo, pese a las múltiples vueltas en el aire que dio el personaje y la cantidad de películas que habitó en estas décadas, Spidey está lejos de la lista de reboots o remakes horribles. Esas son otras.

 

Cinco reboots y remakes que Hollywood nunca debió hacer

 

Ghostbusters (2016)

 

Corría el año 2016 y habían pasado casi tres décadas desde el estreno de “Ghostbusters 2” (Ivan Reitman, 1989), la irregular secuela de “Ghostbusters” (Ivan Reitman, 1983), una de las películas más icónicas de la década del 80 y sin dudas la más importante del subgénero de comedias de ciencia ficción.

También por ese entonces Dan Aykroyd, uno de los cazafantasmas históricos, arrastraba su idea de juntarse con Bill Murray, Harold Ramis y Ernie Hudson para reflotar la franquicia. Pero Murray no quería saber nada con el proyecto y mantuvo su posición hasta que llegó este reboot de Paul Feig (que tenía en lo más alto de su currículum los 15 episodios que dirigió para “The Office”), que fue un fiasco en todos los frentes.

 

Más allá de cierta misoginia que asomó entre los fans que no toleraron ver a cuatro mujeres reemplazando a los históricos machos lanzadores de protones, es innegable que el cambio de personajes centrales condenó al largometraje protagonizado por Melissa McCarthy, Kristen Wiig, Kate McKinnon y Leslie Jones a las críticas furibundas y el hate en redes sociales. En 2021, el hijo del ya fallecido Ivan Reitman, Jason, tomó el toro por las astas, se unió a Dan Aykroyd y posibilitó una experiencia fan service tan efectiva como bienvenida: “Ghostbusters Afterlife”, que tuvo de regreso a los cuatro legendarios cazafantasmas en una (ante)última misión.

 

Bonus track: la edición en Blu Ray del reboot 2016 de "Ghostbusters" tiene una duración total de 2 horas y 13 minutos, casi 20 minutos más que la estrenada en cines. ¿Hacía falta? No.

 

Karate Kid (2010)

 

Alguien en alguna oficina de la industria del cine supuso que el hecho de que “Karate Kid” (John G. Avildsen, 1984) fuera un clásico indiscutido de la cultura pop de la década del 80 alcanzaría como para volver un cuarto de siglo después con una remake anodina. Incluso habrán calculado que a los fans que habían visto las películas con Ralph Maccio y Pat Morita les bastaría cualquier cosa para rememorarlas, al tiempo de que con el nuevo lanzamiento podían volver a intentar la instalación como estrella de Jaden Smith, el hijo de Will Smith que todavía no encontró su lugar en Hollywood.

 

Pero no, el experimento no funcionó en ninguno de los frentes abiertos.

City of Angels (1998)

 

Ciudad de Los Angeles, Estados Unidos, en algún momento de la década de 1990.

 

—Hola, acabo de ver una película del alemán Wim Wenders, está ambientada en Berlín, y es sobre un tipo que es un ángel y se enamora. Es bastante amarga. Podríamos hacer una remake con Nicolas Cage y Meg Ryan pero en plan comedia romántica un poco tonta, de esas que se terminan de ver y no te acuerdas de nada.

 

—Excelente idea.

Es probable que el diálogo no haya existido, al menos de esta manera. Existe la posibilidad, también, de que la idea de transformar a “Der Himmel über Berlin” (1987) en la insípida “City of Angels” (Brad Silberling, 1998), no haya sido de las mejores que tuvieron los estudios en relación a una remake, en relación al cine en general.

 

Vanilla Sky (2001)

 

Alejandro Amenábar, uno de los realizadores españoles más interesantes de las últimas décadas, pasó por diversos géneros, estilos y productoras. Desde el indie en sus inicios, con ese título clave del cine de género de su país que es “Tesis” (1996) y, más que nada, por dos films que lo transformaron en nombre a tener en cuenta a la hora de hablar de cine contemporáneo: “Abre los ojos” (1997) y “Los otros” (2001, ganador de 8 premios Goya).

 

"Abre los ojos", tras el exitazo descomunal de “The Others” en EE.UU., se transformó muy rápido en remake. Cuatro años después del estreno del largo original, Cameron Crowe se hizo cargo, ni bien arrancó el nuevo siglo, de filmarla de nuevo y con el condimento de que la actriz protagónica con la que contó Amenábar en 1997, Penélope Cruz, reiteró papel para la versión made in USA.

“Vanilla Sky”, que contó con una canción original de Paul McCartney en su banda de sonido, perdió la partida a partir de un guion que siente la necesidad de explicar todo. En ese tren, el trabajo de Crowe (que venía de enamorarnos en el año 2000 con “Almost Famous”) no consiguió hacer pie en la buena narrativa, apelando al protagónico de Tom Cruise como mayor gancho para el público. Público que, cuando se encendían las luces de las salas, se miraba entre con cara de “WTF”. Y sí.

 

Psycho (1998)

 

Podría elaborarse una lista de 10, 20, 50 reboots y/o remakes que nunca debieron producirse, pero el caso de estudio es este experimento de Gus Van Sant, quien se propuso filmar cuadro por cuadro el clásico de Alfred Hitchcock de 1960. 

 

Pese a lo obsesivo y detallado de la réplica, la "Psicosis" del director estadounidense se hunde en el desinterés.

 

Vince Vaughn, protagonista, se pasea por la pantalla en plan sociópata, como intentando saber qué cuernos hace ahí, en ese cosplay de Anthony Perkins que le tocó en gracia. Algo similar ocurre con la malograda Anne Heche, quien emula a Janeth Leigh y su trágica Marion Crane.

Sin duda alguna quienes nos topamos con esta versión de “Psycho” hubiéramos pagado con gusto por una proyección de la película original con presentación y análisis quirúrgico de cada escena, de cada plano, a cargo de Gus Van Sant. Lo que hubiera sido un gran ejercicio académico queda para la historia, sin embargo, y tal como es el caso de las antes mencionadas, en las bateas de los despropósitos.

 

 

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