
Menem (2025)★ 7.6/10
Menem: The President Show
- Drama
- Historia
- Biografía
Dirección: Ariel Winograd, Fernando Alcalde
Guion: Federico Levin, Mariana Levy, Luciana Porchietto, Mariano J Varela, Leandro Filozof
Una familia de La Rioja se ve envuelta en el entorno cercano del presidente Menem durante los 90s en Argentina, en medio de cambios económicos y eventos que marcaron al país para siempre.
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Mex Faliero30 de julio de 2025
1Reparto y equipo
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Leonardo SbaragliaCarlos Saúl Menem
Juan MinujínOlegario Salas
Griselda SicilianiZulema Yoma
Marco Antonio CaponiSilvio Ayala
Guillermo ArengoAriel Silverman
Jorgelina AruzziAmanda Salas
Agustín SullivanCarlitos Menem Jr.
Cumelén SanzZulemita Menem
Valentín WeinMiguel Salas
Martín "Campi" CampilongoDomingo Cavallo
Candela VetranoVictoria
Alberto AjakaEmir YomaReseñas
M
Mr Alvarez28 de julio de 2025
Mr Alvarez28 de julio de 2025Si bien la serie se toma unas cuantas licencias narrativas, al no tratarse de un documental, sino de una retrospectiva en tono de farsa situado en una década tan superficial y delirante como trágica para Argentina, logra ser un gran producto muy divertido y con algunas muy buenas actuaciones.
Y por las dudas, siempre tóquense el izquierdo.
Y por las dudas, siempre tóquense el izquierdo.
L
Las Críticas de Daniel19 de julio de 2025
Las Críticas de Daniel19 de julio de 2025La serie abarca desde la campaña de Carlos Menem frente a Antonio Cafiero por las primarias para la candidatura presidencial del peronismo en 1988 hasta el tramo final de su primera presidencia en 1995.
Abordar una figura política y un periodo tan importantes y relativamente recientes de la historia argentina planteaba enormes desafíos por partida doble, ya que el personaje Menem es tan importante como las devastadoras políticas que llevó adelante.
¿La serie debía ser una crónica seria, minuciosa y didáctica, casi documental, de sus actos de gobierno y de los hechos de corrupción que lo envolvieron? ¿Qué contar y qué no?
El primer gran acierto de la serie es abordar la mayor parte del relato desde la farsa, con un tono satírico que da cuenta como ninguno del clima de época y de las miserias del menemismo y de su protagonista. Lejos de trivializarlos, refleja de manera cabal ese frívolo espíritu de “pizza con champán” que caracterizó a la década menemista y su fauna de personajes cercanos al poder.
Y la pieza esencial para este abordaje es la caracterización e interpretación extraordinarios que hace Leonardo Sbaraglia del protagonista
Abordar una figura política y un periodo tan importantes y relativamente recientes de la historia argentina planteaba enormes desafíos por partida doble, ya que el personaje Menem es tan importante como las devastadoras políticas que llevó adelante.
¿La serie debía ser una crónica seria, minuciosa y didáctica, casi documental, de sus actos de gobierno y de los hechos de corrupción que lo envolvieron? ¿Qué contar y qué no?
El primer gran acierto de la serie es abordar la mayor parte del relato desde la farsa, con un tono satírico que da cuenta como ninguno del clima de época y de las miserias del menemismo y de su protagonista. Lejos de trivializarlos, refleja de manera cabal ese frívolo espíritu de “pizza con champán” que caracterizó a la década menemista y su fauna de personajes cercanos al poder.
Y la pieza esencial para este abordaje es la caracterización e interpretación extraordinarios que hace Leonardo Sbaraglia del protagonista
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LucianoAvila17 de julio de 2025
LucianoAvila17 de julio de 2025Al adaptar la historia de un presidente (y sobre todo de uno tan polémico), se vuelve delicado poder adjudicarle intencionalidades o sentimientos a personas reales. Por lo que el primer gran acierto estratégico de Winograd es inventar como peones a Olegario y Silverman, que le permiten no solo sintetizar varias figuras en pocos personajes, sino también poder adjudicarles pensamientos y sentimientos libremente, sin tener que responder a la aprobación de un familiar que pueda no estar de acuerdo con el retrato que se hace de una persona real. En este sentido, Menem, al ser el protagonista, era tal vez inevitablemente la única figura que no podía quedarse limitada a ilustrar (en una pantomima de objetividad) lo que dictan los hechos y registros. Así, el Carlitos de Winograd es pícaro en el exterior, pero siniestro en su interior, definiéndose mayormente por lo que no se le ve ni puede probar (al igual que se construye la imagen percibida de tantos políticos) un juego que le permite al director insinuar su visión de Menem, pero sin denunciarlo como para sufrir la desaprobación.
El atractivo y comedia de la serie están dados ya por la propia excentricidad del mandato presidencial. Es así que, con un estilo que Winograd recicla de Coppola (su anterior producción), la narración adopta por momentos, y sobre todo al principio, un ritmo tiktokero que la hace sentirse como un resumen superficial, una recapitulación frenética, pero que aún así permite una vista panorámica del menemismo y de los manejes de la política en general. Esto funciona muy bien para las partes de comedia, al dar un gag atrás de otro, que además ven potenciados su ridículo por nada menos que una investidura presidencial.
El tema de este ritmo tan abocado a una comedia que no da descanso, es que se lleva puestos los momentos dramáticos, al no detenerse en la mayoría de lo que sucede sino hasta los episodios 5 y 6, siendo el capítulo de la convertibilidad el que mejor controla sus componentes, balanceando muy bien la comedia con el trasfondo político, de la mano de un Sbaraglia y Campi impecables.
No me lo esperaba, pero me quedo con ganas de una segunda temporada que creo llegará.
El atractivo y comedia de la serie están dados ya por la propia excentricidad del mandato presidencial. Es así que, con un estilo que Winograd recicla de Coppola (su anterior producción), la narración adopta por momentos, y sobre todo al principio, un ritmo tiktokero que la hace sentirse como un resumen superficial, una recapitulación frenética, pero que aún así permite una vista panorámica del menemismo y de los manejes de la política en general. Esto funciona muy bien para las partes de comedia, al dar un gag atrás de otro, que además ven potenciados su ridículo por nada menos que una investidura presidencial.
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