La Odisea

La Odisea (2026)★ 8.4/10

The Odyssey

GB,US · 172 min · 15 de julio de 2026

  • Acción
  • Aventura
  • Fantasía

Dirección: Christopher Nolan

Guion: Christopher Nolan, Homer

Odiseo regresa de Troya enfrentando monstruos y magia, y se reúne con Penélope.

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Reseñas

YYair Siesquen3 de octubre de 2026
buena
EEntertainment Overview2 de septiembre de 2026
Contiene spoilers
La manufactura es increíble y las actuaciones son muy poderosas.
Las secuencias más destacadas son, curiosamente, las que se inclinan más por el terror. La secuencia del cíclope no podría verse mejor, mientras que la de Circe hace muy buen uso de la cámara y CGI, acompañado de una actuación perfecta de Samantha Morton.
Otro actor que merece aplausos es John Leguizamo, quien entrega una actuación impresionante y demuestra que el medio lo ha subestimado por años.
Hay decisiones cuestionables, como reducir la presencia divina de la historia y enfocarse solo en los momentos desgarradores para hablar de la culpa y mostrar a Odiseo como un soldado con trastorno por estrés post-traumático. Esto termina afectando el tono y coloración que de la cinta, la cual tiende a ser demasiado gris en ocasiones.
Sin duda la secuencia más cuestionable es el desenlace. Pues se convierte en una película de acción que pierde toda verosimilitud, incluso para una historia como esta. Se sostiene por el peso dramático y por el score que sube la tensión hasta el límite.
No es perfecta ni la adaptación definitiva, pero es bastante recomendable.
VValentino Dotta30 de agosto de 2026
Contiene spoilers
Nolan ha permanecido en su método que el poco uso de los inteligencia, es un aspecto a tener en cuenta haciendo la experiencia de espectador más gratificante y emocionante.
Los vestuarios elegidos fueron acertados en un positivo de la mayoría, sin embargo el mejor vestuario fue el de Agamenón.
A pesar de haber sido criticado el poco tiempo de pantalla de Zendaya yo creo que su personaje estuvo bien situado y ha aparecido en los momentos que debía estar y no hubo un momento que hubiese querido “robar pantalla” lo cual la hizo mucho más genuina y eso mismo hizo que su personaje tuviera el peso indicado sin necesidad de tener un gran guión.
Personalmente Robert Pattinson ha logrado infligir enojo dentro de mi, lo cual significa que su trabajo fue formidable y ya se puede quedar tranquilo con querer que todos olviden que estuvo en Crepúsculo porque este trabajo que realizó fue excelente y digno de una visualización de las academias. Sin embargo, el personaje de Tom Holland fue mucho más tranquilo y siento que podría haber sido abarcado de otra manera en algún momento de la trama para que adquiriera mayor carácter su personaje y no fuera tan obvio el hecho de que le haya faltado su padre en su juventud y por eso fuese tan poco determinante frente a los que querían cortejar a su madre.
MMargot Jerez21 de agosto de 2026
Contiene spoilers
La Odisea, de Christopher Nolan, es una monumental adaptación del poema de Homero que utiliza el mito del regreso de Odiseo a Ítaca. La película no intenta trasladar literalmente el poema a la pantalla, sino reinterpretarlo desde las obsesiones que Nolan ha desarrollado a lo largo de su carrera: el tiempo, la percepción, la identidad, la pérdida y las consecuencias de las decisiones humanas.
La historia comienza después de la guerra de Troya, cuando Odiseo emprende el viaje de regreso a su hogar. La victoria, sin embargo, está lejos de representar un triunfo definitivo: el caballo de Troya y la destrucción de la ciudad funcionan como el pecado original de un viaje marcado por la violencia y la culpa. Odiseo es un estratega brillante que ha conseguido vencer gracias a su inteligencia, pero esa misma inteligencia lo condena a afrontar las consecuencias de sus actos. El viaje hacia Ítaca se convierte así en una prolongación psicológica de la guerra, donde cada monstruo, cada isla y cada encuentro parece representar una nueva prueba para un hombre que ya no sabe si está intentando regresar a casa o recuperar al hombre que era antes de abandonarla.
Una de las decisiones más arriesgadas de Nolan es reducir considerablemente la intervención directa de los dioses. En Homero, las divinidades son fuerzas activas que intervienen constantemente en el destino de los hombres; aquí, el universo resulta mucho más físico, oscuro y ambiguo. Atenea conserva una presencia fundamental, pero el resto de las fuerzas sobrenaturales parecen confundirse con la naturaleza, el azar y las consecuencias de las acciones humanas. Esta elección transforma la película en una experiencia más cercana al drama psicológico y, en determinados momentos, al cine de terror. El cíclope, las sirenas, Circe y el descenso al inframundo dejan de ser simplemente episodios fantásticos y adquieren una dimensión inquietante, casi pesadillesca.
El uso del formato IMAX adquiere una importancia especial. Nolan no utiliza la escala únicamente para hacer más espectaculares las batallas, sino para enfrentar al ser humano con la inmensidad del mundo que lo rodea. El mar, las tormentas, las montañas y las criaturas mitológicas convierten a los personajes en figuras diminutas frente a fuerzas que no pueden controlar. La espectacularidad visual, por tanto, no funciona solamente como espectáculo: expresa la fragilidad de Odiseo frente al tiempo, la naturaleza y su propio destino.
Matt Damon construye un Odiseo particularmente humano. Su personaje no parece un semidiós ni un héroe enamorado de la gloria, sino un hombre agotado por aquello que ha vivido. Esa interpretación permite que la película transforme progresivamente la figura del guerrero victorioso en la de un hombre que comprende que ganar una guerra no significa necesariamente haber ganado algo. Anne Hathaway, por su parte, convierte a Penélope en una figura fundamental. Mientras Odiseo atraviesa mares, monstruos y guerras, ella debe mantener en pie el hogar, criar a su hijo y resistir la presión de los pretendientes. Él vive una aventura épica; ella lucha contra el tiempo. Telémaco introduce una tercera perspectiva: la del hijo que intenta reconstruir la imagen de un padre al que prácticamente no conoce.
La principal diferencia respecto de Homero está precisamente en esta transformación. El Odiseo del poema es mucho más ambiguo: puede ser encantador, astuto, mentiroso, arrogante, cruel y egoísta, mientras que Nolan lo convierte en un héroe más reconocible para el espectador contemporáneo, marcado por la culpa y el trauma. La película gana accesibilidad emocional, pero pierde parte de la complejidad moral del personaje homérico.
Aun así, La Odisea puede entenderse como una culminación de las grandes obsesiones de Nolan. En Interstellar, un hombre lucha contra el tiempo para regresar a su familia; en Inception, un personaje intenta volver con sus hijos mientras la realidad se vuelve incierta; en Dunkirk, los hombres solamente quieren regresar vivos; en Oppenheimer, un hombre descubre que ya no puede volver a ser quien era después de haber cambiado el mundo. En La Odisea, todas esas ideas convergen en una única pregunta: ¿qué significa realmente volver?
La respuesta de Nolan es profundamente melancólica. Regresar no significa recuperar el pasado, porque el pasado ya no existe. Odiseo puede alcanzar Ítaca, pero debe descubrir si todavía existe un lugar para él allí y si él mismo continúa siendo el hombre que Penélope y Telémaco recuerdan. El verdadero monstruo no es necesariamente Polifemo, sino la distancia entre el hombre que partió hacia Troya y el hombre que finalmente regresa.
UUser-150421571719 de agosto de 2026
Muy buena
MMartin.cho.859 de agosto de 2026
La Odisea confirma algo que ya sabíamos: Christopher Nolan es uno de los mejores directores de nuestra época. Técnicamente es una película impresionante, con una puesta en escena monumental y un nivel de producción difícil de igualar. Pero, por primera vez con una obra suya, sentí que admiré más de lo que me emocioné. Todo funciona. Nada desentona. Y quizás ahí esté mi conflicto: la película nunca deja de ser excelente, pero tampoco sentí que me atravesara o que asumiera el riesgo que siempre asocié al cine de Nolan. Me encontré contemplándola más que viviéndola. Las actuaciones son muy buenas, aunque ninguna terminó de volarme la cabeza. Salvo Robert Pattinson, que compone un personaje tan miserable y despreciable que terminé odiándolo con ganas. Sigo pensando que Nolan es un gigante del cine. Tal vez por eso mismo le exijo más que a cualquier otro director. Porque cuando tu filmografía incluye obras que marcaron una época, ya no competís contra el resto: competís contra vos mismo.
AAsiel Rosabal Roque9 de agosto de 2026
me encanto la pelicula de las mejores de la historia nunca via nada igual a esto
JJA Flores Padua4 de agosto de 2026
La Odisea funciona como película Hollywoodense, está hecha para agradar al público de nuestros días. Creo que funcionaría mejor como serie o dividiendo la entrega por partes. Lo anterior porque eliminan algunos pasajes del poema épico que ayudan a entender mejor la trama. Quienes hicieron drama por Lupita Nyong'o como Helena desconocen que en La Odisea tiene una intervención muy incidental. Todo va bien hasta que le meten el discurso pacifista woke que desvirtúa la obra original. Zendaya está entre azul y buenas noches, ya que le dan otro sentido a Atenea. Las actuaciones cumplidoras, pero sobresalen más los secundarios: Leguizamo y Samantha Morton, su Circe le quedó de 10. La producción está impecable. El trabajo de adaptación es lo que me quedó a deber.
PPiching@2 de agosto de 2026
superr
IIchabod Alexander30 de julio de 2026
Después de largos meses de controversias con el cast de actores, su comparación con obras pasadas como Troya de Wolfgang Petersen (que le ha favorecido mucho el tiempo ) y la tremenda miniserie de Andrei Konchalovski de 1997 titulada "La Odisea" (que si gustan verla, esta entera en YouTube).
Puedo decir con seguridad que La Odisea de Christopher Nolan es excelente en muchas áreas que sobrepasan las controversias y es visible para la mayoría de las audiencias, pueden juzgar la película por si mismos sin problema.
Sin embargo, creo que pudo haber manejado esto sin la necesidad de atraer publicidad negativa. Probablemente pudieron mejorar detalles como los trajes, el asunto de usar el término "Dad" en vez de "Father" si la vez en la versión en inglés y quizá haber aclarado este tema de Elliot Page como Sinon (que rumores decían que era Aquiles pero desconozco que sea legítima).
No la ví en IMAX porque acá en mi Ciudad solo la ocupan para las películas del Museo del Niño, pero puedo decir que esta es una película que fue 90% creada para experimentar en una pantalla grande.
En fín, ¿Me gustó y recomiendo "La Odisea" de Christopher Nolan?
- Si y si, tiene sus problemillas que podrían ni haber estado ahí, y la agenda "Woke" no se siente tan forzada como digamos Emilia Pérez o The Marvels.
No daré más spoilers pero si en una reseña mas detallada.
La Odisea de Nolan es un 7.5/ de 10
JJorge A. Granados30 de julio de 2026
Contiene spoilers
La Odisea (2026): Me llamo Nadie

Cuando el cíclope le pregunta su nombre, Odiseo contesta que se llama Nadie. Es la mentira más antigua de la literatura occidental y también la más honesta: después de diez años de guerra, el hombre que quiere volver a casa ya no es nadie. El nombre lo va a recuperar hasta el final, y le va a costar sangre.

Nolan entendió eso. Todo lo demás —los ciento setenta y dos minutos, los monstruos, el presupuesto que no cabe en esta hoja— viene después.

El celuloide y el hombre

Es la primera película comercial filmada de principio a fin con cámaras IMAX de película. Van Hoytema, que lleva con Nolan desde Interestelar, dice que IMAX es la cámara que no miente. Gastaron más de dos millones de pies de negativo: unos seiscientos cuarenta kilómetros de celuloide.

Seiscientos cuarenta kilómetros para contar la historia de un señor que sólo quería llegar a su casa.

Hay una ironía ahí que la película no comenta y que le sienta bien. Los rollos duran tres minutos. Cada toma es una apuesta breve. Cuatro meses en mar abierto, arriba de un barco vikingo de verdad, para que el agua se vea como agua. Nolan sigue creyendo que si algo está frente a la cámara, la cámara se da cuenta. Es una fe antigua, casi campesina: la de quien desconfía de lo que no puede tocar.

Lo que Nolan dejó de hacer

Aquí está la noticia verdadera, la que nadie esperaba: no hay rompecabezas.

Nada de Memento, nada de Tenet. La narración es clásica, casi lineal, con los saltos temporales que ya venían en el poema —Troya regresa en flashbacks, y de paso el caballo, que no es de Homero sino de Virgilio, seis siglos más tarde—. Por una vez la complejidad está en el hombre y no en la arquitectura. Nolan bajó el andamio y dejó ver el edificio.

Y Troya no cae como victoria. Cae como una ciudad donde se mueren los que no debían. Después de que le reclamaran a Oppenheimer haberse ahorrado Hiroshima, esto se siente menos como corrección que como conciencia: la guerra deja de ser estrategia y se vuelve escombro. De ahí en adelante el viaje no es geográfico. Odiseo no huye del mar. Huye de lo que hizo.

Los que lo esperan

Matt Damon no compite con la estatua. Interpreta a un estratega cansado que pierde contra su propia culpa, y esa humildad es la mejor decisión de casting de la película.

Anne Hathaway saca a Penélope del mueble donde la habían dejado veinte siglos. Esperar, aquí, es un trabajo: administrar una casa tomada por buitres y no enloquecer. Zendaya hace de Atenea una conciencia y no una diosa —presencia serena, casi espectral, que acompaña sin resolver—. Charlize Theron convierte a Calipso en el episodio más ambiguo del recorrido, mezcla de compasión y egoísmo, y uno se queda queriendo más. Tom Holland sostiene a Telémaco con una firmeza que no le habíamos visto. Robert Pattinson construye un Antínoo tan detestable que da gusto.

Y está John Leguizamo. Su Eumeo, el porquero fiel, tiene la humanidad que Anthony Quinn le prestaba a los peplums de los sesenta: unos cuantos minutos y ya es el corazón moral de todo el asunto.

Los monstruos, filmados como horror

Polifemo, Circe, Escila, Caribdis, las Sirenas. Nolan no los trata como criaturas de espectáculo fantástico sino como pesadilla: oscuridad, sonido, fuera de campo. Lo que no se ve asusta más que lo que se muestra, y esa lección la había olvidado el cine grande. Göransson, por su parte, entendió algo que Zimmer casi nunca le permitió: la música no necesita gritar para ser épica. Percusión, texturas raras, silencios calculados. Acompaña en lugar de competir.

Los defectos, porque los hay

El diálogo moderno tropieza con el mundo antiguo más de una vez. Nolan sigue explicando emociones que la puesta en escena ya había dicho sola. La paleta oscura y desaturada vuelve, terca. Y darle a Lupita Nyong'o el doble papel de Helena y Clitemnestra es una ambición que no se sostiene: se parecen demasiado y confunden al que no trae la mitología fresca. Mia Goth, capaz de volver amenaza cualquier fragilidad, queda desperdiciada como Melanto.

Con todo eso, la película nunca se detiene. Tres horas y ni un bostezo.

Un detalle local, y no menor. Nolan filmó al 100% en IMAX 1.43:1. Ninguna sala del país proyecta ese formato. En una sala convencional, en Scope, vemos cerca del sesenta por ciento de lo que él encuadró: lo que se recorta no son los lados, es el cielo y el suelo. Uno paga el boleto y ve una película amputada por arriba y por abajo.

También eso es una odisea: llegar, pero llegar incompleto.

Y quizá por eso la película pega distinto aquí. En esta tierra sabemos de gente que se va y tarda años en volver, y de casas donde se guarda una silla vacía por si acaso. Penélope tejiendo y destejiendo no es mitología griega. Es cualquier cocina de este estado a las once de la noche.

No será la mejor película de Nolan. Es, sin duda, la más generosa: un espectáculo enorme que no da por tonto al espectador, en una industria que ya casi no
FFacundo Lésner28 de julio de 2026
7,8

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