
Babe (1975)★ 7.9/10
- Drama
- Biografía
- Deportes
Dirección: Buzz Kulik
Guion: Joanna Lee, Babe Didrikson Zaharias, Harry Paxton
La historia de Babe Didrickson, quien ganó dos medallas de oro en atletismo en los Juegos Olímpicos de 1932 y volvió a convertirse en campeona mundial de golf, sus batallas para ser aceptada como mujer en un mundo deportivo de hombres y su lucha contra el cáncer.
Reparto y equipo
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Susan ClarkMildred 'Babe' Didrikson Zaharias
Alex KarrasGeorge Zaharias
Slim PickensCol. M.J. McCombs
Jeanette NolanHannah Marie Didrikson
Ellen GeerLilly Didrikson
Ford RaineyDr. Tatum
Arch JohnsonMr. Johnson
Stu NahanSportscaster
Philip BourneufMr. Icely
Byron MorrowGrantland Rice
Mickey SholdarGolf Pro
Meg WyllieSister TarsisisPremios · 3 premios, 6 nominaciones
Ver todo ›- GanadorGolden Globes, USA 1976Golden Globe · Mejor telefilme
- GanadorPrimetime Emmy Awards 1976Primetime Emmy · Mejor composición musical para un especial
- GanadorPrimetime Emmy Awards 1976Primetime Emmy · Mejor actriz en un programa especial – Drama o comedia
- NominadoPrimetime Emmy Awards 1976Primetime Emmy · Mejor dirección en un programa especial – Drama o comedia
- NominadoPrimetime Emmy Awards 1976Primetime Emmy · Mejor guion en un programa especial – Drama o comedia – Original para televisión
Reseñas
E
Esteban Eordogh28 de marzo de 2026
Esteban Eordogh28 de marzo de 2026Mira, sentarse a ver Babe (o Babe, el chanchito valiente, como la conocimos muchos) es, curiosamente, una de las experiencias más desarmantes que podés tener frente a una pantalla. Pero ojo con el año: la película que todos llevamos en el corazón es de 1995, no de 1975. En los setenta, la tecnología —y quizás nuestra sensibilidad— todavía no estaba lista para hacernos creer que un cerdo podía hablar con el alma.
Aquí te dejo mi sentir sobre esta joyita:
Un espejo con hocico
Lo que hace que esta película sea inmensa no son los efectos visuales (que, para la época, fueron una locura), sino esa vulnerabilidad cruda. Babe llega al mundo como una mercancía, un premio de feria destinado a terminar en una fuente con una manzana en la boca. Y, sin embargo, su "rebeldía" no es violenta; es una rebeldía basada en la extrema cortesía.
Es imposible no sentirse identificado con ese sentimiento de ser el "extraño" en un lugar que ya tiene todas las reglas escritas. La película nos pega donde duele porque todos hemos sido ese cerdito tratando de encajar en un mundo de perros pastores que nos dicen: "Vos no servís para esto".
La belleza de lo simple
Hay algo en la actuación de James Cromwell (el granjero Hoggett) que me vuela la cabeza. Su silencio, esa parquedad tan de campo, comunica más amor que cualquier discurso motivacional moderno. Cuando al final le dice a Babe: "Eso es suficiente, cerdo. Eso es suficiente", se me sigue haciendo un nudo en la garganta. Es el reconocimiento máximo: no necesitás ser más de lo que sos para ser valioso.
Lo que nos deja
La empatía como superpoder: Babe no se impone por la fuerza, sino pidiendo "por favor". En un mundo tan cínico, eso se siente como un acto revolucionario.
La estética: Tiene esa atmósfera de cuento de hadas un poco oscuro, casi Dickensiano, que te envuelve y no te suelta.
Evaluación: ⭐⭐⭐⭐⭐ (5/5 estrellas)
Es de esas raras películas perfectas. No le sobra ni un fotograma y te deja el corazón un poquito más blando de lo que lo tenías antes de darle al play. Es un recordatorio de que, a veces, la grandeza viene en el envase más inesperado.
Aquí te dejo mi sentir sobre esta joyita:
Un espejo con hocico
Lo que hace que esta película sea inmensa no son los efectos visuales (que, para la época, fueron una locura), sino esa vulnerabilidad cruda. Babe llega al mundo como una mercancía, un premio de feria destinado a terminar en una fuente con una manzana en la boca. Y, sin embargo, su "rebeldía" no es violenta; es una rebeldía basada en la extrema cortesía.
Es imposible no sentirse identificado con ese sentimiento de ser el "extraño" en un lugar que ya tiene todas las reglas escritas. La película nos pega donde duele porque todos hemos sido ese cerdito tratando de encajar en un mundo de perros pastores que nos dicen: "Vos no servís para esto".
La belleza de lo simple
Hay algo en la actuación de James Cromwell (el granjero Hoggett) que me vuela la cabeza. Su silencio, esa parquedad tan de campo, comunica más amor que cualquier discurso motivacional moderno. Cuando al final le dice a Babe: "Eso es suficiente, cerdo. Eso es suficiente", se me sigue haciendo un nudo en la garganta. Es el reconocimiento máximo: no necesitás ser más de lo que sos para ser valioso.
Lo que nos deja
La empatía como superpoder: Babe no se impone por la fuerza, sino pidiendo "por favor". En un mundo tan cínico, eso se siente como un acto revolucionario.
La estética: Tiene esa atmósfera de cuento de hadas un poco oscuro, casi Dickensiano, que te envuelve y no te suelta.
Evaluación: ⭐⭐⭐⭐⭐ (5/5 estrellas)
Es de esas raras películas perfectas. No le sobra ni un fotograma y te deja el corazón un poquito más blando de lo que lo tenías antes de darle al play. Es un recordatorio de que, a veces, la grandeza viene en el envase más inesperado.