
Eclipse total (1995)★ 6.8/10
Dolores Claiborne
- Crimen
- Drama
- Misterio
- Suspenso
Dirección: Taylor Hackford
Guion: Stephen King, Tony Gilroy
Una reportera de una gran ciudad acude a un pequeño pueblo donde su madre ha sido detenida por el asesinato de un cliente de avanzada edad para el que ella limpiaba.
Reparto y equipo
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Kathy BatesDolores Claiborne
Jennifer Jason LeighSelena St. George
Christopher PlummerDetective John Mackey
Judy ParfittVera Donovan
David StrathairnJoe St. George
Eric BogosianPeter
John C. ReillyConstable Frank Stamshaw
Ellen MuthYoung Selena
Bob GuntonMr. Pease
Roy CooperMagistrate
Wayne RobsonSammy Marchant
Ruth MarshallSecretaryVideos
Ver todo ›Premios · 0 premios, 3 nominaciones
Ver todo ›- NominadoAcademy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films, USA 1996Saturn Award · Best Actress
- NominadoAcademy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films, USA 1996Saturn Award · Best Music
- NominadoAcademy of Science Fiction, Fantasy & Horror Films, USA 1996Saturn Award · Best Supporting Actress
Reseñas
E
Esteban Eordogh13 de agosto de 2026
Esteban Eordogh13 de agosto de 2026Total Eclipse (1995) es un viaje fascinante, febril y por momentos profundamente incómodo al caos de la pasión artística. 💫 Evaluación: ★★☆☆☆ (2.5 / 5 estrellas)
La película nos sitúa en la Francia del siglo XIX para retratar el tormentoso romance entre los poetas Arthur Rimbaud (un Leonardo DiCaprio volcánico) y Paul Verlaine (David Thewlis). Si buscas una lección de historia refinada o poesía delicada, no la vas a encontrar aquí. Esta obra es pura víscera, barro y obsesión.
Lo que funciona
Un DiCaprio sin bozal: Con solo 20 años, Leonardo actúa como si no tuviera nada que perder. Entiende a Rimbaud no como un ícono literario genial y distante, sino como un adolescente destructivo, arrogante, cruel y brillante que incendia todo a su paso.
La química del desastre: David Thewlis interpreta a Verlaine con una vulnerabilidad patética y dolorosa. La dinámica entre ambos atrapa porque muestra la peor cara del "amor" obsesivo: la manipulación mutua y la dependencia emocional.
Hermosa fotografía: La directora Agnieszka Holland logra retratar una época sucia, claustrofóbica y opresiva que contrasta muy bien con el ansia de libertad de sus protagonistas.
Lo que cojea
Mucha rabia, poca poesía: La película se obsesiona tanto con los gritos, las botellas rotas, la violencia y las humillaciones que a menudo se olvida de por qué estos dos hombres eran genios. Rara vez sentimos el peso de sus palabras o el arte que estaban creando entre tanto caos.
Un ritmo desgastante: Hacia el segundo acto, la dinámica de "nos peleamos, nos emborrachamos, nos destruimos y nos buscamos de nuevo" se vuelve repetitiva y acaba agotando al espectador.
Es una película imperfecta y áspera, pero visceralmente honesta. Vale la pena verla si quieres presenciar a un DiCaprio joven entregando una de las actuaciones más arriesgadas e incomprendidas de su carrera, o si te atraen las historias sobre amores tóxicos que queman todo lo que tocan.
La película nos sitúa en la Francia del siglo XIX para retratar el tormentoso romance entre los poetas Arthur Rimbaud (un Leonardo DiCaprio volcánico) y Paul Verlaine (David Thewlis). Si buscas una lección de historia refinada o poesía delicada, no la vas a encontrar aquí. Esta obra es pura víscera, barro y obsesión.
Lo que funciona
Un DiCaprio sin bozal: Con solo 20 años, Leonardo actúa como si no tuviera nada que perder. Entiende a Rimbaud no como un ícono literario genial y distante, sino como un adolescente destructivo, arrogante, cruel y brillante que incendia todo a su paso.
La química del desastre: David Thewlis interpreta a Verlaine con una vulnerabilidad patética y dolorosa. La dinámica entre ambos atrapa porque muestra la peor cara del "amor" obsesivo: la manipulación mutua y la dependencia emocional.
Hermosa fotografía: La directora Agnieszka Holland logra retratar una época sucia, claustrofóbica y opresiva que contrasta muy bien con el ansia de libertad de sus protagonistas.
Lo que cojea
Mucha rabia, poca poesía: La película se obsesiona tanto con los gritos, las botellas rotas, la violencia y las humillaciones que a menudo se olvida de por qué estos dos hombres eran genios. Rara vez sentimos el peso de sus palabras o el arte que estaban creando entre tanto caos.
Un ritmo desgastante: Hacia el segundo acto, la dinámica de "nos peleamos, nos emborrachamos, nos destruimos y nos buscamos de nuevo" se vuelve repetitiva y acaba agotando al espectador.
Es una película imperfecta y áspera, pero visceralmente honesta. Vale la pena verla si quieres presenciar a un DiCaprio joven entregando una de las actuaciones más arriesgadas e incomprendidas de su carrera, o si te atraen las historias sobre amores tóxicos que queman todo lo que tocan.




















