
Con ánimo de amar (2000)★ 8.2/10
In the Mood for Love
- Drama
- Romance
Dirección: Wong Kar-Wai
Guion: Wong Kar-Wai
Dos vecinos, un hombre y una mujer, forman un fuerte vínculo después de que ambos sospechan de infidelidades entre sus cónyuges. Sin embargo, acuerdan mantener un vínculo platónico para no cometer errores similares.
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Reseñas
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Federico Abel López4 de abril de 2026
Federico Abel López4 de abril de 2026Una película brillante en lo visual, acompañada de una banda sonora magistral. Todo el misterio y el anhelo que recorren las interacciones de los protagonistas están perfectamente logrados a través de la atmósfera del film, capturando esa profunda nostalgia por lo que pudo haber sido.
Es una narrativa simple y poética, que se funde con lo visual y lo sonoro para crear una experiencia inolvidable sobre el deseo contenido.
Es una narrativa simple y poética, que se funde con lo visual y lo sonoro para crear una experiencia inolvidable sobre el deseo contenido.
V
Vloored Vlad21 de febrero de 2026
Vloored Vlad21 de febrero de 2026Vista el 28/01/2026
Él recuerda esa época pasada
como si mirara a través de un cristal cubierto de polvo
el pasado es algo que puede ver, pero no tocar.
Y todo en cuanto ve está borroso y confuso.
Perfecta.
Él recuerda esa época pasada
como si mirara a través de un cristal cubierto de polvo
el pasado es algo que puede ver, pero no tocar.
Y todo en cuanto ve está borroso y confuso.
Perfecta.
F
Franchesca A. Herrera Piña11 de octubre de 2025
Franchesca A. Herrera Piña11 de octubre de 2025Wong Kar-wai filma el deseo como si fuera humo. In the Mood for Love es la elegancia del silencio, la insinuación hecha arte. Dos vecinos se descubren traicionados y se refugian el uno en el otro… sin tocarse. El color, el ritmo, la música de violines... todo es caricia y renuncia. Me quemó por dentro. Es el tipo de amor que no se consuma porque ya es perfecto en la distancia.
F
FilmArte11 de octubre de 2025
FilmArte11 de octubre de 2025Quizás una de las historias de desamor más lindas que se hayan hecho en el cine, Wong Kar-Wai y una incursión profunda a los sentimientos de las personas, esas sensaciones que transcurren casi imperceptiblemente en esos momentos de la vida donde se está solo, esos momentos donde se coquetea con esa delgada línea entre una divina casualidad y un desafortunado destino donde todo lo que siempre se soñó, llegó en un momento donde todo lo que pudo y lo que se quiso ser, no será.
Su desarrollo transcurre lento, con un ritmo curiosa y extrañamente sin apuros, algo como que, si se dejara llevar por la propia corriente y por una energía que la impulsa a ir creándose con mesura pero al mismo tiempo con la templanza de saberse que se está haciendo con sus tiempos, quizás ahí estemos hablando de su primer punto fuerte, una serenidad que atrapa enseguida, que envuelve, que abraza y que acompaña, cuestión tal que le permite transcurrir con mucha facilidad en nuestro propio tiempo, con solo 1 hora y 38 minutos de duración, es tal el buen funcionamiento que encuentra, que pareciera en realidad durar menos.
Bajo un entorno de una Hong Kong infiel, Wong Kar-Wai va tallando las diferentes pestañas sentimentales de sus personajes, entremezclando el desamor, la soledad, la depresión y el desencanto, quizás estos sentimientos negativos son los que toman en primera instancia la escena ya que, los pasajes de amor, de compañía y de fortuna se pueden llegar a percibir obstruidos y reprimidos por haber llegado tarde al lugar donde se los solicitaba en la profundidad de esas personas, dejando así todo, en una promesa de destino que no será tal.
Sus protagonistas, Tony Leung y Maggie Cheung, logran interpretar a esas dos personas que, dicen lo justo y necesario, de esos que son más bien callados y que demasiado parecen no expresar al menos en palabras lo que les corre por dentro, aunque todo lo que toca de ellos son esos pasajes de miradas perdidas, de silencios, de miradas que dicen bastante más que cualquier palabra, es interesante el juego visual de que nosotros como espectadores solo tenemos plena óptica sobre ellos dos y no de sus respectivas parejas, sobre las que inevitablemente también circula la historia, a sus parejas las vemos apenas pasando, o de espaldas, o solo por momentos los escuchamos hablar, siendo esto una concentración en el mundo entre los personajes de Cheung y Chiu-Wai, ese mundo en el que deciden aislarse para escapar de todo lo que los rodea.
In the Mood for Love va desarrollándose lentamente y cuando queremos notar, ya se ha terminado, tiene esa energía y ese ritmo que cautivan enseguida y que invitan inmediatamente a sumergirse en la vida de aquellos dos desafortunados que encuentran lo que siempre buscaron en el momento equivocado, los sentimientos negativos encuentran plenitud en la historia ante la represión del valor a impulsarse a vivir lo que siempre se soñó por parte de esas dos personas que a fin de cuentas, se acompañan a estar solas.
Calificación: 7.3
Su desarrollo transcurre lento, con un ritmo curiosa y extrañamente sin apuros, algo como que, si se dejara llevar por la propia corriente y por una energía que la impulsa a ir creándose con mesura pero al mismo tiempo con la templanza de saberse que se está haciendo con sus tiempos, quizás ahí estemos hablando de su primer punto fuerte, una serenidad que atrapa enseguida, que envuelve, que abraza y que acompaña, cuestión tal que le permite transcurrir con mucha facilidad en nuestro propio tiempo, con solo 1 hora y 38 minutos de duración, es tal el buen funcionamiento que encuentra, que pareciera en realidad durar menos.
Bajo un entorno de una Hong Kong infiel, Wong Kar-Wai va tallando las diferentes pestañas sentimentales de sus personajes, entremezclando el desamor, la soledad, la depresión y el desencanto, quizás estos sentimientos negativos son los que toman en primera instancia la escena ya que, los pasajes de amor, de compañía y de fortuna se pueden llegar a percibir obstruidos y reprimidos por haber llegado tarde al lugar donde se los solicitaba en la profundidad de esas personas, dejando así todo, en una promesa de destino que no será tal.
Sus protagonistas, Tony Leung y Maggie Cheung, logran interpretar a esas dos personas que, dicen lo justo y necesario, de esos que son más bien callados y que demasiado parecen no expresar al menos en palabras lo que les corre por dentro, aunque todo lo que toca de ellos son esos pasajes de miradas perdidas, de silencios, de miradas que dicen bastante más que cualquier palabra, es interesante el juego visual de que nosotros como espectadores solo tenemos plena óptica sobre ellos dos y no de sus respectivas parejas, sobre las que inevitablemente también circula la historia, a sus parejas las vemos apenas pasando, o de espaldas, o solo por momentos los escuchamos hablar, siendo esto una concentración en el mundo entre los personajes de Cheung y Chiu-Wai, ese mundo en el que deciden aislarse para escapar de todo lo que los rodea.
In the Mood for Love va desarrollándose lentamente y cuando queremos notar, ya se ha terminado, tiene esa energía y ese ritmo que cautivan enseguida y que invitan inmediatamente a sumergirse en la vida de aquellos dos desafortunados que encuentran lo que siempre buscaron en el momento equivocado, los sentimientos negativos encuentran plenitud en la historia ante la represión del valor a impulsarse a vivir lo que siempre se soñó por parte de esas dos personas que a fin de cuentas, se acompañan a estar solas.
Calificación: 7.3
1
100% Cine23 de septiembre de 2025
100% Cine23 de septiembre de 2025Hermosa película, marcada por la soledad de sus personajes protagónicos y una traición que los acercará paulatinamente. Un festival de miradas, deseos no expresados, roces de manos y escenarios que reflejan emociones, todo acompañado con música instrumental y boleros que no hacen más que adentrarnos más en este amor imposible.
E
Esteban Eordogh1 de mayo de 2025
Esteban Eordogh1 de mayo de 2025Deseando Amar: Un Susurro de Anhelo en la Lluvia de Hong Kong
Wong Kar-wai nos sumerge en la atmósfera opresiva y embriagadora del Hong Kong de 1962 con Deseando Amar (花樣年華 - Fa yeung nin wa), una obra maestra de la contención y el deseo tácito. Más que una historia de amor convencional, la película es una exploración exquisita de la soledad, la atracción silenciosa y las oportunidades perdidas, envuelta en una estética visual y sonora que hipnotiza desde el primer fotograma.
La premisa es sencilla pero cargada de potencial emocional: Chow Mo-wan (Tony Leung), un periodista, y Su Li-zhen (Maggie Cheung), una secretaria, se mudan al mismo edificio de apartamentos el mismo día. Sus respectivos cónyuges están constantemente ausentes debido a sus trabajos, lo que lleva a Chow y Su a pasar tiempo solos en la estrechez de los pasillos y las habitaciones contiguas. Paulatinamente, descubren un doloroso secreto que los une: sus parejas están teniendo una aventura entre sí.
Lejos de caer en la venganza o el melodrama explosivo, Wong Kar-wai opta por una narrativa sutil y elíptica. La película se centra en los encuentros casuales, las miradas furtivas, los roces casi imperceptibles entre Chow y Su. Sus interacciones están cargadas de una tensión palpable, un anhelo que se manifiesta en gestos mínimos: una mano que roza un hombro, una mirada que se sostiene un segundo más de lo necesario, el eco de sus pasos en la escalera. La represión de sus sentimientos se convierte en la fuerza motriz de la película, creando una atmósfera de deseo contenido que es tan poderosa como cualquier declaración de amor apasionada.
La maestría de Wong Kar-wai reside en su capacidad para comunicar emociones complejas a través de la imagen y el sonido. La fotografía de Christopher Doyle y Mark Lee Ping-bing es sencillamente deslumbrante. Los encuadres son meticulosos, a menudo claustrofóbicos, reflejando la sensación de encierro emocional de los personajes. La luz tenue y las sombras profundas crean un ambiente onírico y melancólico. Los colores vibrantes de los ajustados cheongsams de Su contrastan con la paleta más apagada de los interiores, resaltando su presencia elegante y enigmática. La lluvia constante que baña las calles de Hong Kong se convierte en un personaje más, intensificando la sensación de aislamiento y melancolía.
La banda sonora, con el recurrente tema de "Quizás, Quizás, Quizás" de Nat King Cole, se incrusta en la memoria del espectador, evocando la incertidumbre y el anhelo que embargan a los protagonistas. La música se entrelaza con el sonido ambiente de la ciudad, creando una textura sonora rica y evocadora que complementa a la perfección la estética visual.
Las interpretaciones de Tony Leung y Maggie Cheung son sencillamente sublimes. Sus actuaciones son minimalistas pero profundamente expresivas. Con apenas una mirada, un ligero movimiento de cabeza o un silencio prolongado, logran transmitir la complejidad de sus emociones, la lucha interna entre el deseo y la moralidad, la soledad y la necesidad de conexión. La química entre ellos es palpable, aunque nunca se desborda en manifestaciones físicas explícitas, lo que hace que su conexión sea aún más intensa y conmovedora.
Deseando Amar no es una película para aquellos que buscan respuestas fáciles o finales convencionales. Wong Kar-wai prefiere dejar espacio para la interpretación, sugiriendo más de lo que muestra. El espectador se convierte en un cómplice silencioso de este romance contenido, sintiendo la frustración y el anhelo de Chow y Su como si fueran propios. El final, ambiguo y melancólico, resuena mucho después de que la pantalla se oscurece, dejando una sensación de belleza agridulce y la reflexión sobre las oportunidades perdidas y los amores que nunca se concretaron plenamente.
En definitiva, Deseando Amar es una joya cinematográfica que trasciende el género del romance. Es una meditación poética sobre la soledad, el deseo reprimido y la belleza efímera de los encuentros fugaces. Con su estética visual deslumbrante, su banda sonora evocadora y las interpretaciones magistrales de Leung y Cheung, la película se erige como un clásico moderno que sigue fascinando y conmoviendo a los espectadores con su susurro de anhelo en la lluvia de Hong Kong. Es una experiencia cinematográfica que se saborea lentamente, dejando una huella imborrable en el corazón.
Wong Kar-wai nos sumerge en la atmósfera opresiva y embriagadora del Hong Kong de 1962 con Deseando Amar (花樣年華 - Fa yeung nin wa), una obra maestra de la contención y el deseo tácito. Más que una historia de amor convencional, la película es una exploración exquisita de la soledad, la atracción silenciosa y las oportunidades perdidas, envuelta en una estética visual y sonora que hipnotiza desde el primer fotograma.
La premisa es sencilla pero cargada de potencial emocional: Chow Mo-wan (Tony Leung), un periodista, y Su Li-zhen (Maggie Cheung), una secretaria, se mudan al mismo edificio de apartamentos el mismo día. Sus respectivos cónyuges están constantemente ausentes debido a sus trabajos, lo que lleva a Chow y Su a pasar tiempo solos en la estrechez de los pasillos y las habitaciones contiguas. Paulatinamente, descubren un doloroso secreto que los une: sus parejas están teniendo una aventura entre sí.
Lejos de caer en la venganza o el melodrama explosivo, Wong Kar-wai opta por una narrativa sutil y elíptica. La película se centra en los encuentros casuales, las miradas furtivas, los roces casi imperceptibles entre Chow y Su. Sus interacciones están cargadas de una tensión palpable, un anhelo que se manifiesta en gestos mínimos: una mano que roza un hombro, una mirada que se sostiene un segundo más de lo necesario, el eco de sus pasos en la escalera. La represión de sus sentimientos se convierte en la fuerza motriz de la película, creando una atmósfera de deseo contenido que es tan poderosa como cualquier declaración de amor apasionada.
La maestría de Wong Kar-wai reside en su capacidad para comunicar emociones complejas a través de la imagen y el sonido. La fotografía de Christopher Doyle y Mark Lee Ping-bing es sencillamente deslumbrante. Los encuadres son meticulosos, a menudo claustrofóbicos, reflejando la sensación de encierro emocional de los personajes. La luz tenue y las sombras profundas crean un ambiente onírico y melancólico. Los colores vibrantes de los ajustados cheongsams de Su contrastan con la paleta más apagada de los interiores, resaltando su presencia elegante y enigmática. La lluvia constante que baña las calles de Hong Kong se convierte en un personaje más, intensificando la sensación de aislamiento y melancolía.
La banda sonora, con el recurrente tema de "Quizás, Quizás, Quizás" de Nat King Cole, se incrusta en la memoria del espectador, evocando la incertidumbre y el anhelo que embargan a los protagonistas. La música se entrelaza con el sonido ambiente de la ciudad, creando una textura sonora rica y evocadora que complementa a la perfección la estética visual.
Las interpretaciones de Tony Leung y Maggie Cheung son sencillamente sublimes. Sus actuaciones son minimalistas pero profundamente expresivas. Con apenas una mirada, un ligero movimiento de cabeza o un silencio prolongado, logran transmitir la complejidad de sus emociones, la lucha interna entre el deseo y la moralidad, la soledad y la necesidad de conexión. La química entre ellos es palpable, aunque nunca se desborda en manifestaciones físicas explícitas, lo que hace que su conexión sea aún más intensa y conmovedora.
Deseando Amar no es una película para aquellos que buscan respuestas fáciles o finales convencionales. Wong Kar-wai prefiere dejar espacio para la interpretación, sugiriendo más de lo que muestra. El espectador se convierte en un cómplice silencioso de este romance contenido, sintiendo la frustración y el anhelo de Chow y Su como si fueran propios. El final, ambiguo y melancólico, resuena mucho después de que la pantalla se oscurece, dejando una sensación de belleza agridulce y la reflexión sobre las oportunidades perdidas y los amores que nunca se concretaron plenamente.
En definitiva, Deseando Amar es una joya cinematográfica que trasciende el género del romance. Es una meditación poética sobre la soledad, el deseo reprimido y la belleza efímera de los encuentros fugaces. Con su estética visual deslumbrante, su banda sonora evocadora y las interpretaciones magistrales de Leung y Cheung, la película se erige como un clásico moderno que sigue fascinando y conmoviendo a los espectadores con su susurro de anhelo en la lluvia de Hong Kong. Es una experiencia cinematográfica que se saborea lentamente, dejando una huella imborrable en el corazón.
G
Guiño Guiño8 de marzo de 2025
Guiño Guiño8 de marzo de 2025Una película emblemática de inicios del siglo XXI. Esta película china, dirigida por Wong Kar Wai se ha convertido en una de las películas más importantes del cine del nuevo milenio.
Ambientada en el Hong Kong de la década de los sesenta, conocemos la historia de un hombre y una mujer que se mudan a un edificio donde son vecinos. Ante la ausencia de sus respectivas parejas, empiezan a frecuentarse de manera silenciosa y cauta. Su amistad está marcada por una latente sensualidad que se manifiesta en los ambientes de tonos rojos y cálidos. Su relación, pese a ello, se mantiene respetuosa y con una emotiva complicidad incluso en los momentos difíciles con sus respectivas parejas.
La propuesta estética del director es notable en muchos sentidos. Desde el uso del color y la luz, hasta el uso de la música y la ambientación sonora. Al ritmo de boleros y música instrumental, vemos cómo se forma esta historia de amor peculiar. Son muy destacadas también las actuaciones de Tony Leung y Maggie Cheung, quienes bajo las formas sociales rígidas, transmiten diferentes emociones conforme se conocen y desarrollan sus afectos, un vínculo que se vuelve emotivo conforme pase el tiempo para ellos.
Ambientada en el Hong Kong de la década de los sesenta, conocemos la historia de un hombre y una mujer que se mudan a un edificio donde son vecinos. Ante la ausencia de sus respectivas parejas, empiezan a frecuentarse de manera silenciosa y cauta. Su amistad está marcada por una latente sensualidad que se manifiesta en los ambientes de tonos rojos y cálidos. Su relación, pese a ello, se mantiene respetuosa y con una emotiva complicidad incluso en los momentos difíciles con sus respectivas parejas.
La propuesta estética del director es notable en muchos sentidos. Desde el uso del color y la luz, hasta el uso de la música y la ambientación sonora. Al ritmo de boleros y música instrumental, vemos cómo se forma esta historia de amor peculiar. Son muy destacadas también las actuaciones de Tony Leung y Maggie Cheung, quienes bajo las formas sociales rígidas, transmiten diferentes emociones conforme se conocen y desarrollan sus afectos, un vínculo que se vuelve emotivo conforme pase el tiempo para ellos.
A
Allie_Huber3 de septiembre de 2024
Allie_Huber3 de septiembre de 2024La cinematografía tuvo un comienzo sólido, pero a medida que la película avanzaba, me empezó a cansar un poco. Se basa demasiado en los movimientos de la cámara y en la música sin sincronizarse realmente con el contenido. Para mí, esto hizo que se vea forzada y poco natural. Entiendo que usar el texto con eficacia puede aportarle profundidad a una película, pero no funcionó bien en esta y las expresiones de las emociones se vieron muy artificiales. De todas formas, disfruté la primera hora, gracias a las actuaciones de los actores y al estilo visual. Pero, como los actores iban por buen camino, ¿por qué no le aportaron más a la historia? En términos generales, esta película es lo mío.
G
Gilbert_Small3 de septiembre de 2024
Gilbert_Small3 de septiembre de 2024En términos generales, esta película se parece mucho a "Días salvajes", desde el trabajo de cámara hasta la gama de colores y las imágenes simbólicas específicas. Algunos ejemplos son: la aparición repetitiva de los relojes, el hecho de que los personajes menos importantes nunca muestran la cara y las tomas capturadas desde las esquinas. Le da a los espectadores la sensación de que están espiando la historia de alguien más, una que está envuelta en un misterio y una belleza inquietante. Por lo general, Kar-wai Wong filma las escenas con una tranquilidad inusual en vez de enfocarse en las emociones directamente. Pero realmente hace que los espectadores reflexionen profundamente.
O
Orlando_Casey3 de septiembre de 2024
Orlando_Casey3 de septiembre de 2024Están de humor para el amor, pero no están en el momento o lugar para eso. Esta historia es súper interesante. Trata sobre una pareja de amantes que se engañan y que nunca aparecen en la pantalla en la película, pero siguen advirtiéndoles a Chow Mo-wan y Su Li-zhen sobre su aventura amorosa. Bajo la dirección de Kar-wai Wong, estos personajes reprimidos en habitaciones vacías expresan un sentimiento natural de lujuria. La historia es muy concisa y combina la música tranquila y clásica del violonchelo. Es muy impactante.
L
LucianoAvila3 de agosto de 2024
LucianoAvila3 de agosto de 2024Primera vez que veo algo de Wong Kar-wai (al fin), e In the mood for love es uno de esos extraños casos donde la película me pareció mejor de lo que la disfruté.
Ni la historia ni los personajes me engancharon mucho, pero aún así es clara la habilidad del director para manejar las sutilezas y crear climas y sensaciones muy trabajados, que es lo que más se disfruta del film. Personalmente lo que más me gustó fue el principio (cuando los personajes comienzan a cruzarse) y el final de la película, que tiene un cierre doloroso para cualquier persona que guarde algo de nostalgia por una relación pasada (de hecho a mí me hizo pensar en una en particular).
Sé que estoy siendo medio hereje al no estar alabando esta película que toda persona que la vio ama, pero debo ser honesto, y además confío en que cuando le agarre un poco más la mano al estilo de Wong Kar-wai pueda volver y disfrutar más In the mood for love. Solo que por ahora creo que no es muy mi tipo de película y tal vez me jugó un poco en contra todo lo que me inflaron al director, creo que algunas de sus otras obras me pueden gustar más.
Ni la historia ni los personajes me engancharon mucho, pero aún así es clara la habilidad del director para manejar las sutilezas y crear climas y sensaciones muy trabajados, que es lo que más se disfruta del film. Personalmente lo que más me gustó fue el principio (cuando los personajes comienzan a cruzarse) y el final de la película, que tiene un cierre doloroso para cualquier persona que guarde algo de nostalgia por una relación pasada (de hecho a mí me hizo pensar en una en particular).
Sé que estoy siendo medio hereje al no estar alabando esta película que toda persona que la vio ama, pero debo ser honesto, y además confío en que cuando le agarre un poco más la mano al estilo de Wong Kar-wai pueda volver y disfrutar más In the mood for love. Solo que por ahora creo que no es muy mi tipo de película y tal vez me jugó un poco en contra todo lo que me inflaron al director, creo que algunas de sus otras obras me pueden gustar más.
P
Paula-rain4 de septiembre de 2024
Paula-rain4 de septiembre de 2024A fotografia começa forte, mas com o passar do filme foi ficando cansativa; ela confia muito nos movimentos de câmera e na música, sem realmente sincronizar com o conteúdo, fazendo com que parecesse forçada e pouco natural para mim. Entendo que usar o texto de forma eficaz pode adicionar profundidade a um filme, mas simplesmente não funcionou bem aqui, fazendo com que a expressão emocional parecesse artificial. Gostei da primeira hora, mas graças às atuações dos atores e ao estilo visual. Com o elenco indo tão bem, por que não acrescentar mais ao enredo? Não é o meu estilo.




























