
Vortex (2021)★ 7.4/10
- Drama
Directed by: Gaspar Noé
Written by: Gaspar Noé
The last days of an elderly husband and wife stricken by dementia.
Articles about this

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El MagofragoAugust 8, 2025
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“Vortex”: the return work of Gaspar Noé, a story that is too creepy to contemplate
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Sr. HolmesAugust 16, 2022
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Francisco RotellaJune 28, 2022
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Gastón SiriczmanOctober 16, 2023
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“Vortex”: o trabalho de retorno de Gaspar Noé, uma história assustadora demais para contemplar
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Sr. HolmesAugust 16, 2022
0Cast & crew
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Dario ArgentoLui
Françoise LebrunElle
Alex LutzStéphane
Charles Morillon
Jean-Baptiste ThoretAmi de la rédactionuncredited
Françoise HardySelfuncredited,archiveFootage
Stéphane DerdérianAmi de la rédactionuncredited
Vuk Brankovic
Kylian DheretKiki
Kamel BenchemekhL'épicier
Frank Villeneuve
Corinne BruandClaireVideos
See all ›Awards · 1 wins, 0 nominations
See all ›- WinnerSan Sebastián International Film Festival 2021Zabaltegi-Tabakalera Prize · Zabaltegi-Tabakalera Prize
Reviews
L
Lee RosalOctober 14, 2025
Lee RosalOctober 14, 2025Noé, por que me faz sofrer tanto?
Adoro que o fato que nada em seu cinema é por acaso, alias, não tem como indicar com mais palavras, basta dizer: assista
Adoro que o fato que nada em seu cinema é por acaso, alias, não tem como indicar com mais palavras, basta dizer: assista
F
FilmArteOctober 11, 2025
FilmArteOctober 11, 2025"A todos aquellos cuyos cerebros se descompondrán antes que sus corazones". con un cuadro de color celeste y esa frase, arranca Vortex, la película que quizás sea la más humana y la más sensible del director argentino Gaspar Noé, conocido claramente por todo lo contrario allá en largometrajes como Irreversible y Clímax, en esta incursión cinematográfica deja de lado esa irreverencia y esa necesidad de polémica tan suya pero se adentra con igual contundencia en las profundidades humanas para dejar una nueva historia que no pasa desapercibida y que moviliza a partir de la sensibilidad con la que el cineasta trata dicha reflexión que no le es ajeno a absolutamente nadie como lo son la vida y la muerte.
El argentino toma como personajes a una pareja de ancianos, y a partir de allí desanda un descenso en espiral para con ellos a la hora de retratar esa inevitable decadencia en la calidad de vida que se va convirtiendo en algo pesado de sostener que a su momento se transforma en su plenitud de sensaciones asemejadas a la melancolía, a la soledad y a la desesperanza, porque justamente Vortex se encuentra enraizada a la angustia y al abatimiento en esas etapas donde poéticamente vivir, cuesta la vida.
Su mejor aliado a la hora de trascender y de sumergir al espectador en su historia, es su ritmo, bastante pausado y parsimonioso, pero de la misma manera muy sobrio y decisivo, ese manejo de los tiempos va poco a poco incrustándose física y mentalmente en uno como espectador, hecho por el cual, abarca en un agotamiento por el compromiso de experimentarla que le es fundamental a la hora de que se pueda empatizar para con ella, ya que además pocas veces saldrá su desarrollo al exterior a ver la luz del día, por lo que su cámara seguirá casi constantemente bien de cerca a sus personajes por espacios muy pequeños que le brindan un ambiente súper estresante y opresivo, como si el deterioro de la vida les soplara la nuca en todo momento.
Sus actores son Françoise Lebrun y el también director, Darío Argento, quienes encuentran a modo individual y en conjunto un nivel interpretativo brillante como para lo que deben retratar, con momentos corporales bastante comprometidos por parte de ellos y por otros con diálogos tremendamente sensibles, ahí donde el vacío existencial encuentra mucha belleza en su profundidad de ser, alguna vez Noé ha contado que para esta película solo contaba con 10 páginas de guion, por lo que habla muy bien ello de la improvisación para poder mayormente llevarla a cabo y de un interesante trabajo en la dirección de actores que seguro hubo de manera bastante detallada y particular a la hora de generar ese entendimiento y esa transparencia para poder tratar algo tan delicado con el respeto y la dureza que se merece.
La pantalla partida por la mitad ayuda y mucho cuando se necesita comprender por lo que cada uno de sus personajes va pasando y lo que les pasa y no lo dicen, solo en instantes donde todo se deja expresado en el silencio, en las miradas y en los gestos, esas ocasiones que molestan, esos pasajes en los que se ven cargados y en otros en los que se sienten una carga para con el que tienen al lado, todo tan perfectamente equilibrado y acoplado de forma tal que es imposible no sentirse afectado, movilizado y hasta incómodo, si acaso es la palabra, con todo lo que allí se está desarrollando, algo que se está viviendo ahí pero tranquilamente la viviremos todos.
Vortex, de Gaspar Noé, es de esas películas que dejan mucho sabor amargo, esos relatos en donde el temor a la muerte perturba pero aún más se vuelve una carga la vida misma, una reflexión acerca de la fragilidad de esta ante el inevitable paso del tiempo y lo efímero que es este plano donde muchas veces nos creemos superiores pero solo somos algo muy fugaz, el director demuestra que puede hacer gran cine alejado de sus habituales tramas llenas de violencia y polémicas, dejando en claro que no lo necesita para poder trazar una historia que de igual manera, no deja indiferente a nadie, ya que bien, todos estamos signados por el mismo destino.
Calificación: 6.9
El argentino toma como personajes a una pareja de ancianos, y a partir de allí desanda un descenso en espiral para con ellos a la hora de retratar esa inevitable decadencia en la calidad de vida que se va convirtiendo en algo pesado de sostener que a su momento se transforma en su plenitud de sensaciones asemejadas a la melancolía, a la soledad y a la desesperanza, porque justamente Vortex se encuentra enraizada a la angustia y al abatimiento en esas etapas donde poéticamente vivir, cuesta la vida.
Su mejor aliado a la hora de trascender y de sumergir al espectador en su historia, es su ritmo, bastante pausado y parsimonioso, pero de la misma manera muy sobrio y decisivo, ese manejo de los tiempos va poco a poco incrustándose física y mentalmente en uno como espectador, hecho por el cual, abarca en un agotamiento por el compromiso de experimentarla que le es fundamental a la hora de que se pueda empatizar para con ella, ya que además pocas veces saldrá su desarrollo al exterior a ver la luz del día, por lo que su cámara seguirá casi constantemente bien de cerca a sus personajes por espacios muy pequeños que le brindan un ambiente súper estresante y opresivo, como si el deterioro de la vida les soplara la nuca en todo momento.
Sus actores son Françoise Lebrun y el también director, Darío Argento, quienes encuentran a modo individual y en conjunto un nivel interpretativo brillante como para lo que deben retratar, con momentos corporales bastante comprometidos por parte de ellos y por otros con diálogos tremendamente sensibles, ahí donde el vacío existencial encuentra mucha belleza en su profundidad de ser, alguna vez Noé ha contado que para esta película solo contaba con 10 páginas de guion, por lo que habla muy bien ello de la improvisación para poder mayormente llevarla a cabo y de un interesante trabajo en la dirección de actores que seguro hubo de manera bastante detallada y particular a la hora de generar ese entendimiento y esa transparencia para poder tratar algo tan delicado con el respeto y la dureza que se merece.
La pantalla partida por la mitad ayuda y mucho cuando se necesita comprender por lo que cada uno de sus personajes va pasando y lo que les pasa y no lo dicen, solo en instantes donde todo se deja expresado en el silencio, en las miradas y en los gestos, esas ocasiones que molestan, esos pasajes en los que se ven cargados y en otros en los que se sienten una carga para con el que tienen al lado, todo tan perfectamente equilibrado y acoplado de forma tal que es imposible no sentirse afectado, movilizado y hasta incómodo, si acaso es la palabra, con todo lo que allí se está desarrollando, algo que se está viviendo ahí pero tranquilamente la viviremos todos.
Vortex, de Gaspar Noé, es de esas películas que dejan mucho sabor amargo, esos relatos en donde el temor a la muerte perturba pero aún más se vuelve una carga la vida misma, una reflexión acerca de la fragilidad de esta ante el inevitable paso del tiempo y lo efímero que es este plano donde muchas veces nos creemos superiores pero solo somos algo muy fugaz, el director demuestra que puede hacer gran cine alejado de sus habituales tramas llenas de violencia y polémicas, dejando en claro que no lo necesita para poder trazar una historia que de igual manera, no deja indiferente a nadie, ya que bien, todos estamos signados por el mismo destino.
Calificación: 6.9


