Olor-o-Visión

¿Cómo se sentirán ustedes si, estando sentados en el cine, olieran a excrementos, a cloaca, vómitos o una mezcla de olores repulsivos o, al revés, una mezcla de aromas exquisitos? Puede ser flores, frutas o comida, según sea lo que se vea en la gran pantalla.

 

¡Pues sí!, hace años idearon que la audiencia no solo viera y oyera la película, sino que también la oliera. En 1916, en el cine mudo, en la primera proyección en Forest City, Pensilvania, pusieron una bola de algodón llena de perfume de rosa al frente de un ventilador encendido en un reportaje del Rose Bowl.

 

En 1929 un cine de Nueva York proyectaba la Melodía de Broadway y al mismo tiempo desde el techo salían perfumes. En Detroit copiaron la inventiva y liberarán olores según el rodaje lo necesitara. En el sistema de aire acondicionado de The Sea Hawk y Boom Town, durante la proyección del film Behind the Great Wall, se fueron soltando ciertos perfumes para hacer más sensorial la película; eso fue en 1959.

 

La película que se empleo por completo este sistema de odorizar el ambiente, fue en la película Scent of Mystery, de 1960 producida por Mike Todd, Jr., La banda sonora hacía que se fueran disparando 30 olores distintos en los asientos del cine.

 

Fue invento de Hans Laube, que llamó "Scentovision"; se basaba en tubos individuales y el que hacía la proyección con un teclado iba expulsando olores. Se presentó en la Feria Internacional de Nueva York de 1939.

 

Todd le cambió el nombre a "Smell-O-Vision" y lo usó junto a Laube para poner a través de una serie de contenedores de perfume en un cinturón dispuesto en el orden que se tenían que abrir con agujas durante la proyección, mientras unos ventiladores llevaban el olor a pipas de los miembros del público situadas bajo los asientos. Todo esto para la para su película La vuelta al mundo en ochenta días. 

 

La película Poliéster de 1982 estrenó una versión de Olorvisión que el director de cine estadounidense John Waters, como homenaje, sacó de nombre Odorama. Era una tarjeta para rascar y oler; también MTV sacó Scent of Mystery con una promoción que ofrecía tarjetas para rascar y oler y con Rugrats Go Wild! en 2003, de la que los productores dijeron que era un claro homenaje a Waters. Hubo más intentos.

 

Pero esto no se mantendría; algunos expectadores tenían problemas al respirar, los olores no se disipaban rápido mezclándose y a los cineastas no les agradaba la idea de que se perdiera la concentración de la película, ya que esto era una idea de los dueños de cine.

 

Ustedes algunas veces no han olido algo que ven en la pantalla; yo sí y fue desagradable. Un personaje hacía el papel de puerco y abandonado y se tiró un gas y yo lo percibí, me vino su olor rápido, no fue agradable eso, se llama olores psicosomáticos.

 

Es posible que en los tiempos actuales no hayamos podido oler en un cine nada, porque se eliminó esa idea y eran los cines los que lo hacían, no todos, y era caro y no muy aceptado por el público por sus diferentes problemas: la concentración en el ambiente de los diversos olores y las molestias al respirar. El costo de esta idea hizo que empezara a reducirse a una simple tarjeta de rascar y oler.

 

Pero quedan los olores naturales de un cine: cotufas, refresco, sobre todo el de colita, que es el que más perfume tiene, los chocolates, el pepito, una que otra galleta de coco o vainilla y los perfumes y colonias que se mezclan con olores a desodorante y butacas del cine que emanan olores a nuevo. Tenemos los olores naturales y los olores psicosomáticos.

Comentarios 1

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Tinta en las rocas8 de diciembre de 2025
No manches, el real 4D... Deberías hacer un artículo más completo sobre esto. Yo lo guardaría en favoritos.