
Blue Velvet fue una película iniciática para muchos. La que nos invitó a ser parte de un ritual extraño.
Una oreja cortada como punto de partida. La canción “Blue Velvet” de Bobby Vinton. La femme fatale. El villano implacable. Y la cebolla de misterios dentro de misterios que le ocurren a la mejor calaña de protagonista: el inocentón curioso que termina envuelto en un verdadero QUILOMBO.
Te quiero mucho, David. Gracias por aventurarnos hacia otra forma de mirar.
¿Película favorita de Lynch?


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