Eres imparable

Cuento

El asiento del metropolitano le resultaba extrañamente acogedor. Afuera, una ciudad fugitiva seguía moviéndose con la misma prisa de siempre, indiferente ante el molesto nudo en el estómago que le causaba su próxima entrevista.

En momentos como este, solía pensar en todas las veces que había superado una situación difícil y siempre miraba hacia el interior, buscando alguna idea de cómo lo había logrado.

Era inevitable descubrir que había muchos fracasos en el pasado.

Haber enfrentado cada situación difícil había dejado una huella imborrable que la hacía sentir única y, sin saberlo, iba a necesitar esas marcas en algún momento de su vida.

Durante mucho tiempo creyó que sanar significaba borrar las heridas. Pensaba que, si se esforzaba lo suficiente, algún día podría mirar atrás sin sentir remordimiento por las decisiones equivocadas, los proyectos que no funcionaron o las oportunidades que dejó escapar.

Pero la vida no suele aceptar nuestras condiciones.

Cuando perdió un empleo, recordó aquella vez en que tuvo que empezar de cero. Cuando su novio decidió marcharse, recordó que ya había sobrevivido a otras despedidas. Y cuando esa tarde sintió miedo de fracasar nuevamente en la entrevista, descubrió que ya había sentido ese mismo miedo antes y, aun así, había decidido continuar.

Entonces comprendió algo que nunca le habían enseñado: las cicatrices no estaban allí para recordarle sus derrotas, sino para recordarle que había sobrevivido, a pesar de lo absurdo.

Cuando por primera vez dejó de luchar contra su pasado, dejó de preguntarse cómo habría sido su vida si hubiera tomado otras decisiones.

Dejó de cargar con el peso de los resultados que nunca pudo controlar y aceptó que cada caída había aportado algo valioso a la persona que es hoy.

Ser consciente de esto no eliminó su dolor ni pudo cambiar lo ocurrido. Pero le permitió algo que muy pocos pueden lograr: seguir adelante sin estar en guerra consigo misma.

Porque la vida nunca le había exigido ser perfecta; solo le había pedido continuar a pesar de las circunstancias.

Y mientras siguiera avanzando, incluso con dudas, con miedo e incluso con cicatrices, seguiría siendo imparable.

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