Limbo
TerrorA fin de saber si era legítimo el amor de su esposa, el señor Castelman fingió su muerte y se mudó a la casa vecina. Tras la medianera, espió los resultados de haberse transformado en un fantasma: escuchó que su mujer lo lloraba con lágrimas sinceras. El ego por atestiguar furtivamente el valor de su vida (reflejado en la tristeza de su amor) fue más fuerte que la compasión y nunca regresó. Continuó con la farsa durante años y, a fuerza de costumbre, olvidó cómo era estar vivo, a punto tal que el día que naturalmente murió, no se dio cuenta. La casa vecina que habitaba se vendió a una mujer hermosa. Desconociendo que estaba muerto se le apareció a la intrusa, quien al verlo murió de terror.
Vivo fingió ser un fantasma, muerto se creyó vivo; y así anda el señor Castelman, en su propio limbo de ignorancia.




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