TORMENTA CÓSMICA

Romance

PRÓLOGO

El universo es vasto e infinito. Entre las estrellas y el caos de la guerra, hay historias que trascienden el tiempo, relatos de héroes, de dioses... y de aquellos que, aun siendo más que humanos, anhelan algo tan simple como un propósito, una conexión.

Thor, el dios del trueno, ha perdido mucho. Su hogar, su familia, su sentido de identidad. Carol Danvers, la Capitana Marvel, ha pasado gran parte de su existencia velando por la seguridad de mundos que no le pertenecen, sacrificando cualquier atisbo de vida personal en favor del deber. Ambos son poderosos, ambos son solitarios... y ambos están a punto de descubrir que no todo en el universo está escrito en las estrellas.

CAPÍTULO 1: EL ENCUENTRO ENTRE DIOSES

La batalla contra Thanos terminó. El universo había sido restaurado, pero las cicatrices seguían ahí.

Thor estaba en la nave de los Guardianes de la Galaxia, tratando de encontrar un nuevo propósito en la vastedad del espacio. Sin embargo, su mente no dejaba de regresar a un momento en particular: cuando, en la base de los Vengadores, conoció a Carol Danvers. Aquel instante en el que la desafió con la mirada, convocó a Stormbreaker y ella ni siquiera pestañeó. Fue una de las pocas veces que alguien lo hizo sentirse verdaderamente intrigado.

—Sigues pensativo, amigo —dijo Peter Quill, sentándose a su lado en la sala de mandos—. ¿Acaso extrañas la Tierra?

—No es la Tierra lo que ronda en mi mente —respondió Thor con un suspiro—. Es ella.

Quill arqueó una ceja.

—¿"Ella"? ¿Estamos hablando de Gamora, o…? No, espera. ¿No me digas que te refieres a la Capitana Marvel?

Thor sonrió con una mezcla de nostalgia y diversión.

—Hay algo en ella… una fuerza inquebrantable, un fuego similar al mío, pero diferente. Es una guerrera sin miedo, pero también es más que eso. No sé explicarlo.

—Bueno, buen intento, grandulón, pero esa mujer no se deja atrapar tan fácil.

Thor rió suavemente, sin darse cuenta de que pronto el destino le daría la oportunidad de descubrirlo por sí mismo.

CAPÍTULO 2: SEÑALES EN EL ESPACIO

Un llamado de auxilio llegó a la nave. Un planeta remoto en el sistema Zendar estaba siendo atacado por una flota de mercenarios kree. Los Guardianes, acostumbrados a responder a este tipo de situaciones, se prepararon para el combate.

Pero cuando llegaron, la batalla ya estaba en marcha.

Una figura dorada y azul atravesaba las naves enemigas como un meteorito viviente. Descargas de energía cósmica impactaron contra los invasores, reduciendo sus defensas a polvo. Era ella.

Carol Danvers.

Thor la observó con fascinación. No por su poder —ya lo conocía—, sino por su forma de moverse. No había duda en sus acciones, ni un solo titubeo. Era la manifestación de la determinación en su estado más puro.

Cuando aterrizaron en la superficie del planeta, ella los esperaba con los brazos cruzados y una sonrisa ladeada.

—Tardaron —dijo con un tono burlón.

—Siempre llegamos en el momento justo —respondió Thor, bajando de la nave con Stormbreaker en la mano—. Aunque debo admitir que la vista es mucho mejor con tu presencia.

Carol arqueó una ceja, divertida.

—¿Sigues probando líneas de coqueteo? Debes saber que eso no funciona conmigo.

—¿Quién dijo que estoy coqueteando? Solo aprecio el espectáculo.

Ella sonrió y negó con la cabeza.

—Vamos, hay más mercenarios para patear.

Juntos, desataron el caos sobre los enemigos. Thor con su tormenta, Carol con su energía pura. Eran como dos estrellas colisionando, desatando un poder inimaginable. Pero más allá de la batalla, había algo más. Una conexión implícita, algo que ninguno de los dos se atrevía a nombrar.

CAPÍTULO 3: ENTRE RAYOS Y ESTRELLAS

Después de la victoria, se quedaron en la cima de una colina observando el cielo nocturno del planeta. Era un espectáculo de luces y colores, con galaxias lejanas pintando el horizonte.

—Siempre he pensado que la inmensidad del universo es solitaria —dijo Carol, rompiendo el silencio.

Thor la miró de reojo.

—Lo es. Pero a veces, en medio de la oscuridad, encontramos pequeñas luces que nos recuerdan que no estamos tan solos como creemos.

Ella lo miró por un momento, leyendo más allá de sus palabras. Ambos lo sabían. Ambos sentían aquella atracción, pero ninguno estaba acostumbrado a detenerse a sentir.

Carol suspiró, cruzándose de brazos.

—La mayoría de la gente me ve como una fuerza imparable. Como alguien que siempre tiene que estar en movimiento, salvando mundos. Pero a veces… solo quiero existir. No como una guerrera, sino como una persona.

Thor sonrió levemente.

—Sé exactamente cómo te sientes.

Se quedaron en silencio. Luego, casi de forma instintiva, Carol apoyó su cabeza en el hombro de Thor. No había palabras necesarias. Solo una certeza: en aquel momento, en aquel rincón perdido del universo, ninguno de los dos estaba solo.

Y quizás, solo quizás, algo nuevo estaba naciendo entre ellos.

EPÍLOGO: UN NUEVO CAMINO

Días después, antes de separarse nuevamente, Carol y Thor se encontraron en la bahía de carga de la nave.

—Supongo que nuestros caminos nos llevan en direcciones distintas —dijo ella con una sonrisa melancólica.

Thor la miró con intensidad.

—No tiene por qué ser así. Hay muchas estrellas en el cielo, pero siempre podemos elegir cuáles seguir juntos.

Carol le sostuvo la mirada. Había algo en él, en su presencia, que le hacía sentir que por primera vez en mucho tiempo, no tenía que cargar con el peso del universo sola.

Sin pensarlo más, se acercó y lo besó. Un beso lleno de fuerza, de fuego y de promesas silenciosas.

Cuando se separaron, ella sonrió.

—Nos vemos en el próximo amanecer, dios del trueno.

—Nos vemos, estrella fugaz.

Y así, entre el rugido de una nave despegando y el brillo de las estrellas, nació algo que ni el tiempo ni la guerra podrían apagar.

Comentarios 2

I
Iram25 de febrero de 2025
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Y
Yester.7 de febrero de 2025
Desde aquella escena al inicio en Endgame donde se miran cuando Thor trae su martillo que veía una tensión entre estos dos jaja.
Buen fanfic, me gusta el beso del final, da pie a nuevas historias. Un saludo.

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